El exsecretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, comenzó esta tarde a prestar declaración indagatoria en el juicio oral y público por la Tragedia de Once.
En su alegato, el exfuncionario se preguntó por qué fue acusado cuando hacía tres años que se había alejado de la titularidad de la Secretaría de Transporte de la Nación. A la vez que aclaró que durante sus años de gestión cumplió "las expresas directivas que nos daban a todos los funcionarios el ex presidente Néstor Kirchner y la actual presidenta Cristina Kirchner para recuperar nuestra Argentina".
Además el exsecretario de Transporte también le aseguró al tribunal que es víctima de "un juicio político" y no de una "acusación jurídica".
"Durante dos años me pregunté por qué estoy en este juicio, es lo mismo que se preguntaron casi todos los imputados", sostuvo Jaime.
Luego recordó que el accidente, al que calificó como "un hecho lamentable", se produjo "tres años después" de que dejara su cargo como secretario de Transporte.
Jaime también expresó que "mantener las tarifas bajas fue una decisión política" y que "los costos se pagarían con otros ingresos", y es por eso que está "sorprendido" por ver que la imputación que "habla de malversación de subsidios".
La querella encabezada por Gregorio Dalbón pidió que Jaime quede detenido en virtud de los expedientes que acumula en la Justicia. "Es un coleccionista de causas", ironizó.
El letrado solicitó que le asignen custodia permanente a Jaime para que no intente fugarse de prisión y para que no se suicide en caso de que avance el pedido de detención.
También fue citado Mario Cirigliano, quien se amparó en la Constitución para no ser indagado. El copropietario de la empresa Trenes de Buenos Aires presentó el mismo escrito que había entregado al juez Claudio Bonadío durante la etapa de instrucción para alegar que no tuvo relación con la administración de los trenes, debido a que se encargaba de los negocios con los colectivos del Grupo Plaza.
Como otros de los acusados, Cirigliano señaló al maquinista Marcos Córdoba como principal responsable del choque de la formación del tren Sarmiento que dejó 51 muertos el 22 de febrero de 2012 debido a que las pericias comprobaron que los frenos funcionaban con normalidad.
También prestó testimonio el ex interventor de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) Pedro Ochoa Romero, quien optó por recordar que renunció a su cargo en 2007. Por eso, alegó que no entiende por qué lo vinculan con la tragedia que sucedió cinco años más tarde: "El accidente ocurrió 1.500 días después de que me fui del cargo". Incluso aseguró que el juicio le causó un "principio de Parkinson".
Luego, le llegó el turno a su sucesor en el cargo, Antonio Sícaro. "Se me acusó de no haber parado los trenes. No tenía facultades para hacerlo. Los trenes lo operan los concesionarios. La CNRT tiene el control de cómo se hace la operación de trenes. Pero el concesionario es el que opera los trenes. Son los mismos que operan hoy algunas líneas", recordó.
"Cumplí con mis funciones. Controlé, multé y realicé los informes que tenía que realizar. La CNRT no operaba los trenes. En la zona metropolitana había 2000 trenes por día, se calcula que fueron 60000 frenadas por día. Y no había fallado el sistema de frenos. Cumplí mi tarea, y la AGN (Auditoría General de la Nación) aprueba mi gestión", señaló.