El Gobierno busca apurar el cierre de las paritarias

La estrategia del Ejecutivo es debilitar la medida de fuerza anunciada por las CGTs de Moyano y Barrionuevo para el próximo 10 de abril.

Foto: NA
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Bajar el nivel de conflictividad, protestas y paros. Esto es lo que se propone el Gobierno nacional de cara a abril.

Por ello, buscará lograr la mayor cantidad de acuerdos salariales con los gremios cercanos al oficialismo esperando que, en una especie de efecto dominó, el resto de los sindicatos sientan la presión de tener que concluir la paritaria.

Con el paro de las CGTs de Hugo Moyano (Azopardo) y Luis Barrionuevo (Azul y Blanca) anunciado para el próximo 10 de abril, el Gobierno está apresurado en cerrar paritarias, al menos, con los sectores más afines a su gestión.

En definitiva, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner busca que los gremios opositores lleguen debilitados a la fecha del paro.

Bajo este panorama se ubica la información que publicó este domingo La Nación al afirmar que en la Casa Rosada, hay negociaciones avanzadas con sindicatos cercanos al Gobierno como Uocra (construcción), Smata (mecánicos), Obras Sanitarias, Luz y Fuerza, UPCN (empleados públicos), petroleros, ferroviarios, taxistas, telefónicos y bancarios, entre otros gremios.

El arreglo que intentaría concertar el Gobierno iría en la misma línea que lo alcanzado con el gremio que lidera Antonio Caló, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

El aumento promedio del 25 por ciento que había pretendido el Gobierno en un comienzo de las negociaciones salariales, no será posible. De hecho, fuentes oficiales confirmaron que los acuerdos en los diversos sectores oscilarán entre un 28 y un 32 por ciento.

"Todos van a cerrar esta semana entre 28 y 32%, promedio 30% y lejos del 35%. Caló abrió el camino y condiciona al resto", dijeron las fuentes oficiales. Contemplan además que en la semana el Gobierno firmará el acuerdo con los sindicatos docentes nacionales luego del que fue sellado ayer con los bonaerenses (entendimiento en el cual la Casa Rosada no habría estado ajena).