Finalmente, Cristina Kirchner culminó su encuentro con el papa Francisco a las 16 hora local (12 de nuestro país), al cabo de un extenso encuentro que se prolongó por espacio de casi tres horas, tras lo cual la mandataria se dirige hacia el aeropuerto romano de Ciampino.
La mandataria y el pontífice compartieron una reunión y un ameno almuerzo en la residencia Santa Marta del Vaticano, donde el sumo pontífice aguardó a la mandataria en la puerta para ingresar juntos y mantener el almuerzo programado.
La conversación con el pontífice se dio en un momento clave: justo antes de que la presidenta llegue a París en el marco de una ronda de empresarios y, lo más relevante, un encuentro con el presidente francés, François Hollande.
Aunque el protocolo y la tradición del Vaticano se caracterizan por la prudencia, la visita de Cristina a Francisco se concretó en un contexto particular de la política exterior.
Fuentes oficiales aseguran que se habló en la reunión del juicio iniciado por los “fondos buitre” en la justicia estadounidense, pendiente de resolución, y en la posibilidad de poner fin a la negociación por la deuda del Club de París, sobre la que se recibieron algunas señales alentadoras.
A su vez, se repasó la actualidad de América Latina, sobre todo la situación interna Venezuela.
El secretario de Culto, Guillermo Oliveri, destacó la buena relación y el excelente clima entre Francisco y Cristina al finalizar el encuentro mantenido por ambos.
En ese sentido, Oliveri -quien participó de la actividad- resaltó que, en todos los encuentros, siempre sobresalió “el buen humor de ambos”, al señalar que se trata de “dos personas que se aprecian mutuamente y que pueden dialogar”.
E indicó que el clima de cordialidad y entendimiento “tiene que ver poco con lo que muestran los medios".
Poco después, en diálogo con Radio Nacional, Olivieri aseguró: "Tienen buen diálogo. El encuentro tiene que ver con un llamado de la Presidenta y una inmediata respuesta del papa para fijar la fecha del almuerzo”.
Agregó que ambos "son líderes que tienen una mirada común respecto de determinadas situaciones que pasan en nuestra región y también en el mundo. Sobre todo ese objetivo de la búsqueda de la paz a través del diálogo y el consenso”.
En cuanto al esguince de tobillo sufrido por la Presidenta, el secretario de Culto explicó que “le han puesto la bota por precaución, ya que tiene dos días muy movidos en París”.
De todos modos, aclaró que la Jefa de Estado se encuentra de “muy buen ánimo, de buen humor y muy contenta”, tras el encuentro con el sumo pontífice.