El papa al rescate

Con el objetivo de garantizar la paz social, el papa Francisco convocó a una reunión el 19 del mes próximo en el Vaticano, de empresarios, sindicalistas y funcionarios del Gobierno. ¿Estrategia para llegar en paz a las paritarias o señal de debilidad?

Este domingo, tanto Perfil como La Nación dieron cuenta de un reunión “por la paz” convocada por el papa Francisco con sindicalistas y funcionarios del gobierno.

El diálogo convocado por el Papa, previsto para el 19 de marzo, en plena época de paritarias, puede ser visto como "una señal de pacificación" y de promoción de "la cultura del encuentro", en medio de la “escalada inflacionaria, la devaluación y la inminente puja salarial en las paritarias”, según cuenta el centenario diario porteño.

También puede ser analizado como una nueva estrategia de Cristina Fernández para llegar al segundo trimestre en paz y atravesar las paritarias con cierta "bendición".

Sin embargo, la preocupación que despierta la situación política y social en el país en Francisco podría no favorecer tanto al gobierno.

Si bien desde la Uocra, interpretaron la invitación del Papa como un gesto "claramente político" vinculado a las paritarias, la inflación y a la creciente puja social, a la vez que explicaron que esperan que Francisco pida "profundizar el diálogo" y "la búsqueda de la unidad" en sentido amplio, el cuestionamiento que surge tiene que ver con lo desnudo que parece haber quedado el gobierno nacional para que el Sumo Pontífice tenga que convocar a tal encuentro, preocupado luego del último discurso de la Presidenta y su tono al acusar a empresarios.

Si bien es usual estos gestos de Francisco, de llamar e invitar diferentes actores de la política y la sociedad, lo anterior puede dejar expuesta una suerte de debilidad en la administración a la que el papa ha debido salir a apuntalar.

En Página/12, este domingo, el periodista oficialista Horacio Verbitsky afirma que “la sorprendente dureza del discurso público contra el sindicalismo más dispuesto a defender las conquistas de estos años, se compensó con las reuniones privadas que Cristina mantuvo con los líderes de las centrales sindicales próximas: con Hugo Yasky en la Casa de Gobierno y con Antonio Caló en Olivos”.

Según relata Mariano Obarrio en La Nación, fuentes eclesiásticas le confiaron que Francisco, atosigado por ese discurso, le hizo llegar mensajes a la Presidenta para que se reuniera con Caló. De hecho, algunos arriesgan que incluso hubo un contacto telefónico entre Bergoglio y Cristina para que apaciguara las cosas con el sindicalista.

¿Se metió definitivamente el papa en la política argentina?

¿Puede esta intervención de la máxima cabeza del Vaticano en la situación vernácula preocupar a la sociedad?, ¿o bien tranquilizarla?

¿Queda aún más debilitada la imagen del gobierno nacional ante este apuntalamiento del papa, o la refuerza?

El próximo mes será clave para definir estos interrogantes.