La nueva Ley de Hidrocarburos ha dejado en una posición incómoda a la Empresa Mendocina de Energía (Emesa) y desde el oficialismo reconocen que la misma deberá reorientarse. "Hay que replantearse lo que concierne a la explotación hidrocarburífera", confiesan desde el seno del Frente para la Victoria.
La norma sancionada a nivel nacional minó las posibilidades de crecimiento de Emesa, cuyo financiamiento dependía, casi exclusivamente, del porcentaje recibido por el concepto de acarreo y de la posibilidad de que la provincia le reservara áreas petroleras. Al eliminarse estos dos ítems, los ingresos de la empresa se vieron cercenados.
Ante este nuevo escenario, en el oficialismo aseguran que es hora de comenzar a pensar en una reorientación de la empresa, que deberá centrarse en el potenciamiento de las energías alternativas. "Será una palanca para la participación del Estado en el desarrollo de energías que hoy son alternativas, pero que representan el futuro", señalaron desde el FPV.
En este sentido, el vicepresidente de Emesa, Alejandro Burlot, remarcó que "para sorpresa de muchos" en 2015 la empresa contará con recursos de proyectos renovables, como el complejo fotovoltaltaico de 20 megavatios que se realizará en Luján de Cuyo.
"Hay mucho trabajo por delante, ya que cambiaron las perspectivas y hemos tenido que repensar estrategias", confesó Burlot. De todas maneras, aclaró que esto no quiere decir que Emesa haya dejado el sector hidrocarburífero: "Tenemos cuatro nuevas licitaciones petroleras por delante y los contratos que se suscriban permitirán flujo de caja", subrayó.
Dudas de la oposición
El diputado radical Enrique Vaquié aseguró que es poco lo que Emesa puede hacer en materia de energías renovables, ya que "no son rentables", y precisarían de subsidios para poder funcionar. "El problema es que la provincia no tiene plata", remarcó el legislador nacional.
Por otro lado, criticó al Ejecutivo provincial, al que acusó de acompañar la ley hidrocarburos que llevó a la perdición a Emesa. "Hoy en día la empresa de energía no tiene sentido", sentenció.
"Se creó a semejanza de la empresa de energía de Neuquén, pero para que funcionara había que constituirla antes de prorrogar las áreas petroleras, lo cual se hizo en el año 2010", sostuvo Vaquié.
Según explicó, de haberlo hecho de ese modo, Emesa se habría quedado con algunas áreas, tal como su par neuquina. "Hoy es difícil verle un rol, porque las energías alternativas no tienen buenos precios y no queda mucho por hacer en materia hidrocarburífera", concluyó.