Vienen por el agua

Carrió denunció que la nueva ley de hidrocarburos "es un negocio de la familia Kirchner". Pinedo apuntó contra Lázaro Báez.

La diputada nacional, Elisa Carrió, fue contundente a la hora de argumentar en contra de la ley de hidrocarburos, que fue finalmente aprobada esta madrugada en la Cámara baja. Dijo que se afectará un recurso natural escaso como el agua dulce; que la norma está pensada en función de los negocios de la familia presidencial y que se perjudicará al medio ambiente de manera irreversible.

Federico Pinedo, diputado nacional por el PRO, también criticó duramente la norma."Esta ley beneficia de manera desmesurada a algunos concesionarios privados como el señor Lázaro Báez en perjuicio de las provincias y esas concesiones extremas son las que no tendríamos que haber dado", dijo el legislador.

Carrió indicó que la ley "es como Loma de Lata que fue un negocio, pero este es un negocio de la familia Kirchner". Además, apuntó al norte: "¿Con este sistema macroeconómico quién va a invertir? Va a invertir la estatal rusa, por eso Putin dice que Argentina es su aliado estratégico".

La diputada criticó duramente la falta de resguardos ambientales que tiene la ley. "Las mayores reservas de agua dulce del mundo están en Argentina y en América del Sur. ¿Qué está haciendo Argentina en el medio? Ya vaciaron YPF y no me interesa hablar más de eso porque está en la justicia, pero estamos jugando en el corto plazo. No se puede dictar una ley de hidrocarburos sin un mínimo de garantía ambiental y es por una cuestión estratégica porque somos el camino al pacifico", afirmó.

Con 130 votos a favor, 116 en contra y una abstención, el kirchnerismo y sus aliados convirtieron en ley convirtió en ley el proyecto de hidrocarburos. La nueva norma reconoce el dominio del subsuelo a las provincias; crea un marco regulatorio único para todo el país; dispone la ampliación de los plazos de concesión; prevé beneficios fiscales para inversiones de más de 250 millones de dólares; se establece un tope de 12 por ciento a las regalías y elimina la posibilidad de que las provincias se integren como socios de los proyectos sin hacer la inversión.

Las principales críticas del arco opositor fue la falta de una regulación ambiental, especialmente sobre el agua dulce, y el tope del 12 por ciento en las regalías.También, hubo quejas por los extensos períodos de concesión, que hasta llegan a los 35 años.