El error de quemarle el "trapo rojo" a Del Caño

¿En Mendoza hay más votantes trotskistas? ¿O con el voto a Del Caño estamos castigando a alguien? La pelea de fondo es por la quinta banca, a tiro del joven candidato de la izquierda. Entre el voto a Clemente de 2001 y la desilusión del progresismo kirchnerista. Cómo sigue la pelea de los partidos tradicionales contra Del Caño, y cómo se va a defender el postulante que conquista el voto joven de clase media. La opinión de los consultores.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Cuando se dieron cuenta, ya era tarde. De repente los partidos tradicionales descubrieron que el “voto sorpresa” de las PASO podría arrebatarles la quinta banca en disputa en la Cámara de Diputados de la Nación, asumiendo que de las cinco plazas que se renuevan por Mendoza el 27 de octubre se llevará tres Julio Cobos con la UCR, una más el peronismo, y la última podría quedársela el sorprendente candidato del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, Nicolás del Caño. La disputa por esa banca está apretada en menos de 1.000 votos entre la cuarta postulante de la UCR Graciela Cousinet, el diputado nacional justicialista Omar Félix, y el propio del Caño. Así las cosas, ha empezado la guerra, aunque curiosamente las acciones no las han comenzado quienes pueden ingresar al Congreso, sino otros dirigentes que por ahora no están en esa foto. La estrategia de la mayoría será la de “limar” a Del Caño todo lo posible mostrando los costados de su pensamiento más trotskista, correteándolo por derecha. El joven les va a responder con un misil poderoso: saldrá a pedir “1.000 fiscales para los jóvenes y los trabajadores” ante el temor de que les escamoteen las boletas. Ello puede generar una corriente de simpatía para con el joven “David” que sin dinero, casi sin campaña, sin medios a disposición, les estará peleando la banca a las “corporaciones políticas”.

El primero en advertir el “peligro” que representa Del Caño para la política tradicional fue el diputado provincial Daniel Cassia, postulante de Compromiso Federal. Cada vez que puede confronta a su adversario de la izquierda en los asuntos de seguridad, uno de los que más domina y a la vez el costado flojo de Del Caño. Luego apareció el insólito video de los jóvenes demócratas contra el candidato trotskista mendocino, cargados de prejuicios pero con algunos datos ciertos, en una proporción de 3 a 1 en favor de lo primero. Graciela Cousinet, en una columna escrita especialmente para este diario, situó al trotskismo actual como un voto de clase media universitaria de ideas conservadoras. Cousinet pelea la banca con Del Caño mano a mano. El peronismo hizo silencio de radio porque saca sus cuentas, y la UCR “orgánica” lo ve con simpatía porque de acuerdo a sus encuestadores, el joven de izquierda atrae votos del kirchnerismo desencantado. El resultado de todo esto es que ahora Del Caño es noticia. Con seguridad, quienes lo critican se están transformando en sus mejores jefes de campaña, como cuando el PJ y el iglesismo enceguecidos atacaron a Cobos y lo pagaron con votos.

Nicolás del Caño (33) es empleado en una bodega, y estudia sociología en la UNCuyo. Milita desde que tenía 16 años y fue candidato a concejal en Capital y a gobernador en 2011. Ahora está a un puñado de votos de afianzarse en la lucha por la quinta banca. En las PASO hizo una campaña breve montado en aquello de que “los diputados ganen igual que un maestro” y en ser la voz de “los jóvenes y de los trabajadores”. No le ha ido mal. El 23 % de los votantes de 18 a 30 años en las primarias de agosto lo hicieron por Del Caño, según un estudio de Martha Reale, directora de proyectos de Reale Dalla Torre. Ese universo, además, es instruido. Una gran mayoría tiene estudios universitarios aunque sea incompletos. Mirando las PASO, el joven de la Izquierda consiguió 74.038 votos,  el 7,61 %. En donde mejor le fue cosechó más del 9 % de los sufragios: Las Heras, Capital, Guaymallén, Godoy Cruz y Luján. En el departamento peronista comandado por Rubén Miranda y donde son caciques fuertes el propio Miranda y Guillermo Amstutz, con la poderosa influencia territorial además del vicegobernador Carlos Ciurca, Del Caño estuvo a sólo 100 votos de llegar al diez por ciento de los sufragios. Le fue muy bien en los centros urbanos y su efectividad disminuyó a medida que se alejó el voto del Gran Mendoza. En algunos departamentos, como en General Alvear, el voto por el FIT entró en la categoría “otros”.

 

 

La suerte puede mejorar para Del Caño en los comicios del mes próximo, los que van a definir el Congreso hasta el fin de mandato de Cristina. Si hacemos una simulación del sistema D'Hont de representación parlamentaria proyectando los datos de las últimas dos encuestas disponibles y los sufragios obtenidos en las PASO, Del Caño se quedaría con la banca por unos 500 votos. En la UCR, el PJ y el PD saben sumar y restar a la perfección. Omar Félix tiene un rival directo para quedarse en el Congreso, y es éste joven que a la luz de los grandes partidos salió de la nada y cuyos amigos y militantes le ayudan con la campaña. Si los datos se acentúan un par de puntos dividiendo y proyectando indecisos y votos nulos, Félix puede ir despidiéndose de la banca, porque Del Caño se la estaría quitando en realidad a la cuarta postulante de la lista de la UCR, Graciela Cousinet. Los sondeos ubican a Cobos cerca del 50 %, al PJ cerca del 24 % hasta el 26 % y a Del Caño con un porcentaje que va del 13 al 15 %, ¿Cómo no va a generar un revulsivo la presencia de este joven postulante de discurso anti empresario y propuestas idealistas, cuando no naif, o que se debatían hace cincuenta o más años?

QUE COMIENCEN LAS ACCIONES

Dos jóvenes del PD salieron a quemar las naves con aquello de “un caño para Del Caño”, en un video que circuló ampliamente en los medios y las redes sociales pero que no se viralizó. Los jóvenes –uno de ellos es candidato a concejal en Luján- se hicieron un picnic de tinte prejuicioso respecto de Del Caño, aunque apuntaron con certeza a algunos rasgos anacrónicos del pensamiento del joven del FIT, sobre todo en asuntos relacionados al trabajo, la propiedad, y la relación con las empresas. Del Caño les contestó por los medios con mucha altura. No se va a privar de responder cada ataque y lo hará con la serenidad del estudiante que está rindiendo un examen, con look de chico correcto y sin levantar la voz. Ayer mismo en MDZ respondió los ataques con datos sobre la precariedad laboral. Y le va a recordar al PD, cada vez que pueda, su aporte de dirigentes a los gobiernos cívico-militares de Mendoza en la última dictadura.

Los dirigentes de peso y los candidatos del PD dieron aval a esta movida anti-Del Caño de los jóvenes demócratas. Creen que no le van a quitar votos, pero que como contrapartida van a “galvanizar” a la tropa votante gansa ante la “amenaza” del trotskismo, o frente a los temores de que por huir del kirchnerismo, la gente busque refugio en opciones “que nos pueden transformar en Venezuela o en Cuba”. Los dirigentes apuntan que “podría construirse entre Rosales y Del Caño una pelea de semifondo destinada a engrosar nuestra familia”. Tal vez quisieron así ponerse en el escenario y desplazar al otro candidato con el que el mismo Del Caño “intercambió gentilezas” por los medios, el diputado “mano dura” Daniel Cassia, aunque últimamente con la inseguridad en alza, varios candidatos aún de los partidos mayoritarios se han alzado con sus propuestas, a costo político 0 (cero).

Los ataques a Del Caño le van a reportar votos. Los perfiles de Facebook del candidato explotaron en las últimas horas con comentarios de apoyo. Y la gente va a tender a defender con su voto al más débil. En el camino, muchos van a dejar jirones. Pronto desde el PD le van a preguntar al joven candidato “del lado de qué Corea está…”, por ejemplo, y tratarán de debatir con él en cuanta oportunidad se presente. Advertidos del efecto “búmeran” que podrían tener los ataques, en el PD optan por el sacrificio patriótico: “Muchas veces hemos dicho en Mendoza cosas que no nos reportaban votos, o nos restaban. Escapar del kirchnerismo por la vía del trotskismo es anacrónico. La gente puede votar a quien quiera, para eso estamos en democracia, pero luego deben hacerse cargo de lo que votan…” dice en este caso Luis Rosales, principal postulante de la alianza PD-PRO.

Ahora bien… ¿Por qué votamos a Del Caño? ¿Por qué lo hicieron más de 70.000 mendocinos en las PASO cuando en la izquierda sólo esperaban poco más de 20.000 votos, y por qué podrían hacer el 27 de octubre una elección histórica? ¿Lo hacemos como el voto por Clemente en 2001, porque no podía robar, lo hacemos para divertirnos, como travesura, o es un voto castigo a la política tradicional? ¿Es como el voto a Beppe Grillo, el humorista italiano, o qué…? Tres consultores mendocinos coinciden en algunas de estas apreciaciones, pero no en todas. Repasemos:

“Hay una cantidad de gente que no es muy grande pero que es importante, que está sensibilizada por medidas sociales del kirchnerismo, progresistas que apoyaron la Ley de Matrimonio Igualitario, la política de Derechos Humanos o la Asignación Universal por Hijo, y se fue ahuyentada por la corrupción, los escándalos, o cansados del discurso de la presidenta. Es probable que muchos votantes de Del Caño hayan formado parte del 54 % de la presidenta en 2011” dice Elbio Rodríguez, consultor que habitualmente hace sondeos para la UCR, y para muchos otros clientes. “Sus votantes son gente de clase media con educación, que persigue valores y que no está urgida por los asuntos económicos” amplía Rodríguez. Una afirmación parecida hizo Martha Reale. Está convencida de que el voto a Del Caño es un castigo al kirchnerismo, especialmente de gente que se ha sentido defraudada “por izquierda”. Es “el voto rebelde desencantado de un progresismo que ha fracasado” dice la consultora. Enrique Bolatti, a su turno, dice que el voto a Del Caño es el sufragio a la “No-política” y no cree que sea un castigo al peronismo. Al contrario que Reale, que midió un fuerte crecimiento de Del Caño para las generales, Bolatti no cree que el candidato crezca demasiado. De ser así, las cinco bancas se repartirán en peronistas y radicales. “Hay que esperar y ver qué pasa… en las PASO, el 30 % de la gente hizo su elección en el camino a la escuela en la que iban a votar” se ataja.

EL CONTRAATAQUE DE DEL CAÑO

Con paciencia e inteligencia, Del Caño y la gente que trabaja con él van a aprovechar la fuerza de sus enemigos. Saben que la izquierda será noticia si sostiene con temperatura las peleas con Rosales, Cassia, “la derecha”, y que su rol de candidato joven y de los trabajadores que pide ética y transparencia, les va a reportar votos. Nunca mayoritarios, pero los suficientes como para llegar al Congreso de la Nación. La izquierda de Del Caño tiene debilidades fuertes en su discurso. Sobre todo en economía, seguridad, trabajo… temas centrales que hacen a la vida de un pueblo que vota del centro a la centro-izquierda o centro-derecha según las tendencias de cada tiempo. Pero hay un punto en que el Del Caño se hace fuerte, y es en la defensa de los valores éticos de una elección. Saldrá a pedir 1.000 fiscales para los jóvenes a través de las redes sociales y de los medios. El temor es que los partidos tradicionales les hagan desaparecer las boletas. Ya les pasó en la elección anterior y hubo tironeos entre dirigentes y militantes de la izquierda, contra la Gendarmería. Ese día arrancaron con menos boletas de entrada, muchas menos que las que habían puesto en el Correo. “Las tenían los gendarmes” cuentan en el Frente de Izquierda. Las precauciones del FIT estarán apuntadas especialmente a San Rafael, donde gobiernan los Félix y es candidato Omar e intendente su hermano Emir. “Tenemos gente pero no es suficiente” razonan. En el discurso público no van a responder provocaciones pero sí van a participar del juego “a demanda”. Esto quiere decir que se van a prender a “micrófono abierto” a cuanta entrevista les hagan con una campaña que funciona a pulmón. Recién ayer, por ejemplo, se reunían para terminar de armar los guiones de la comunicación electoral. Lo hacen “en equipo” con “compañeros que saben hacer videos, publicidad, son artistas o realizadores” afirman. No les cuestan un peso.

El peronismo de superestructura mira con curiosidad el fenómeno de Del Caño. No parecen haber registrado que el crecimiento del joven de izquierda amenaza la banca que hoy tiene Omar Félix. No van a atacarlo, ni siquiera a mencionarlo, porque creen que el voto que huya de Del Caño iría indefectiblemente a Cobos y necesitan contener ese dique aunque lo que está en riesgo es una banca propia. Y en la UCR piensan que el fenómeno debe ser preocupación de los otros partidos y candidatos.

Del Caño es el candidato que más ha crecido porcentualmente en las encuestas desde las PASO. Incluso más que Cobos. Es obvio que el joven supo ganarse un lugar en el debate público y que lo está explotando al máximo. ¿Será posible el milagro, como el de Altamira? Lo dirán las urnas. Mientras tanto, hay dirigentes y partidos que al ponerlo en foco, lo están favoreciendo. Son las cosas que ocurren en una campaña que arrancó muy chata, muy pobre de ideas, y con escasísimos puntos de interés. El fenómeno Del Caño, el sufragio rebelde y antisistema de jóvenes instruidos es hasta ahora lo único nuevo bajo el sol.