"El problema con la seguridad en Mendoza yo creo que tiene que ver en gran parte con el crimen organizado y las bandas delictuales. Tenemos que salir al cruce de ciertos dispositivos delictuales que operan en todo el territorio nacional y se mueven en distintas provincias. Creo que las bandas bancarias cuando generan estas situaciones tienen que ver con eso. Tiene que ver con el narcotráfico. No estamos apuntando al consumo mínimo de estupefacientes sino que a la gran delincuencia, a la organización delictual. Creo que ahí vamos a encontrar el problema de las armas, vamos a encontrar el tema de los fondos, de la trata. Pero también tenemos que buscar la prevención, la vinculación de la policía con los vecinos (es fundamental para resolver conflictos porque tenemos homicidios dolosos que tienen que ver con conflictos vecinales y no con las bandas criminales). Ahí tenemos que buscar para que el policía sea alguien que resuelva esos conflictos".
Tres horas después de convertirse en el nuevo subsecretario de Seguridad de la provincia de Mendoza, con estas palabras Sergio Rocamora ubicó en la mesa las piezas fundamentales de lo que será su gestión como número dos de Carlos Aranda. Llega a ese puesto con la presión del reclamo popular, que harta de los embates delictivos reclama una política de mano dura. También llega con otra presión, del cual muchos estarán pendientes: la de ser un experto en seguridad, si lo podemos llamar así, una especie humana al parecer discriminada de la función pública y que ahora -presionado por las circunstancias que derivaron del crimen del médico Sebastián Prado- tiene la oportunidad de demostrar en los hechos prácticos para qué sirve eso. Y por último, otra presión que carga en su mochila por elección: la de ser un discípulo del juez Raúl Zaffaroni, que promueve el garantismo, es decir, todo lo contrario de lo que los mendocinos quieren, que es algo más que reprimir a los delincuentes. Aunque él mismo prefiere definir su perfil de abogado:
"Me puede ubicar en la posición de dentro de la ley, todo y fuera de la ley, nada. Y para que los procedimientos funcionen, los delincuentes vayan a juicio y los fiscales tengan con qué acusar tienen que tener pruebas legítimas".
Pero al final: ¿mano dura o garantista?
"Vamos a usar una mano legal, firme pero legal", definió, para que no queden dudas.
El flamante subsecretario de Seguridad, Sergio Roberto Rocamora Álvarez, es un abogado que posee una importante cantidad de estudios y especialidades relacionadas con su profesión y otras ciencias derivadas. También tiene una amplia experiencia como investigador y ha publicado unos tres libros. También posee en su haber varios cargos en el gobierno de la provincia, en su gran mayoría como asesor legal (ministerio de Gobierno, Senadores, Diputados, Vicegobernación y el municipio de Las Heras) o apoderado (para la comuna de Luján de Cuyo).
Rocamora es un letrado especializado principalmente en Criminología, Derecho Penal y Antropología, aunque también tiene estudios de posgrado en Derecho Público, Sociología Jurídica, Medicina Forense y Ética Pública, entre varias otras.
"Además de ser abogado, yo tengo una maestría en criminología de la Universidad de Barcelona. Tengo publicado varios libros, uno de ellos sobre investigación fiscal y control juridiccional, sobre el código procesal de Mendoza. Me ha formado el doctor Zaffaroni desde el año 90 en Buenos Aires (él es el director de mi tesis doctoral)", explicó anoche al programa After Office (MDZ Radio).
Dijo que su gestión apuntará "hacia una cierta forma de crimen organizado para cortar flujo de armas y flujo de fondos", que profundizará la investigación de ciertas bandas delictivas (como las que cocinan paco) y para eso "hoy nos reunimos con los fiscales de Delitos Complejos para abordar eso".
Señaló que su designación lejos está de ser una "reforma de la reforma policial" hecha en 1999:
"Yo estuve en esa reforma y estamos ante una profundización de la misma. Modestamente quienes definen la política criminal en un estado democrático es el Parlamento, la Legislatura y el Poder Ejecutivo. Yo creo que el Poder Ejecutivo está en ese camino porque designaron como subsecretario de Seguridad a un civil que está capacitado en la materia para conducir ese proceso. Eso es un distingo de la reforma del 99. Lo que ocurre es que los tiempos cambian. No podemos hablar de lo que sucedió en el 99 con el 2013. Esa policía del 99 era una policía desmantelada y yo me encontraba con que la gente no tenía equipamiento para salir a la calle porque se moría de frío. Hoy la policía está equipada, que puede salir a la calle, que tiene tecnología", sostuvo el flamante subsecretario de Seguridad, quien agregó que esa cuestionada reforma es una política de Estado:
"Estamos en un proceso de profundización de esa reforma y yo creo que esa reforma tiene que ser una política de Estado, como creo que lo es".
También fue consultado si en las fuerzas policiales existen roces internos, como ocurre en Córdoba, que terminó en casos de escándalo. Y negó que así fuera:
"No creo que en nuestra provincia tengamos ese problema. Tenemos policía bien equipada y puesta en la calle, a cargo de una conducción civil, cosa que no sucede con la policía de Córdoba. En Mendoza se fue dando una conducción civil claramente técnica y profesional".
Rocamora reconoció que muchos efectivos, a la hora de salir a la calle, no están completamente preparados, por lo que "insistirán en la capacitación" y le brindó un mensaje a los mendocinos que hoy tienen miedo y se sienten inseguros:
"La gente que tiene miedo tiene que pensar que está ante una policía en un proceso de adaptación de ciertos cambios -como todos los que vivimos en la sociedad- y que vamos a hacer lo más efectivo posible para tratar de contener esta sensación que algunos sienten. Creo que hay que diferenciar situaciones de vulnerabilidad social totalmente distinto con problemáticas que tiene que ver con criminalidad organizada. Son cosas totalmente diferentes. El Estado tiene la violencia legal y es muy difícil usarla, pero lo vamos a hacer para que la gente se sienta protegida, pero usaremos mano legal, firme pero legal".
Finalmente no se animó a dar una definición sobre los menores que delinquen: Rocamora sólo se limitó a decir que es algo que le corresponde a la Legislatura.
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