Muy acostumbrados a cosechas electorales arrolladoras, incluso antes del kirchnerismo, los gobernadores alineados con el gobierno nacional están preocupados por los ajustados resultados previstos para el próximo domingo, los cuales podrían cercenar sus proyectos para 2015.
A este temor político generalizado lo llamarían "efecto Closs", consigna este domingo La Nación, en referencia al gobernador misionero Maurice Closs, quien durante los comicios provinciales de junio pasado perdió casi la mitad de los votos obtenidos en 2011.
Es sabido, en la Casa Rosada confían en un triunfo a nivel nacional, pero también aguardan una batalla reñida en varios distritos. Por ahora, en la lista de los más complicados están Tucumán, Chubut, Catamarca, Salta, Mendoza, Neuquén, La Rioja y, con proyección central, Buenos Aires.
Solo en Mendoza, según los resultados obtenidos en la encuesta realizada por la consultora Lic. Nancy Barrera, y difundida ayer por el propio PJ local, la lista de Alejandro Abraham y Omar Félix luego de la de Julio Cobos por solo cinco puntos porcentuales.
"Hay un cambio de humor social comparado con 2011, cuando a los oficialismos les fue muy bien. Hay una visión más crítica", dijo a diario La Nación Juan Germano, de la consultora Isonomía, que realiza mediciones en el interior del país.
Si bien muchos medios predijeron este fin de semana sobre que se espera “la peor elección en la historia del kirchnerismo”, pocos suelen recordar la pésima performance K en las elecciones legislativas de 2009. Es que con la acaudalada victoria de 2011, esa derrota parece haber quedado muy atrás. Sin embargo, la realidad argentina en dos años se modificó en demasía, y los caudillos deberán adaptarse.