Las opciones en carpeta fueron muchas. Desde un suicida corte de boleta en los departamentos más castigados por los votantes, hasta un más racional “peronismo unido” que peine el territorio y busque apoyar y apoyarse en los intendentes y el poder de movilización que mantienen y que el domingo último brilló por su ausencia en las PASO. Ello, más lo que aporte la gestión de Francisco Pérez en noticias positivas desde aquí hasta octubre. El plan de supervivencia del peronismo mendocino ante la oleada opositora encabezada por Julio Cobos no incluye a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Más bien, los principales dirigentes del PJ prefieren mantener a la presidenta en Buenos Aires y “departamentalizar” el comicio de octubre, donde además de los diputados nacionales se elegirán la mitad de los miembros de los concejos deliberantes de la provincia, y la mitad de la Legislatura Provincial. Es decir, se juegan el resto. Y la situación no está como para rifarla en nombre del “modelo” y de Guillermo Moreno, el cepo, la falta de competitividad o la inflación. La meta del peronismo local es módica pero realista: quieren asegurar un piso de un 30 % de votos el 27 de octubre mejorando la performance del 11-A, achicar la diferencia con Cobos y asegurar así al segundo diputado nacional. “Firmamos ya, si es así…” confirmó ayer uno de los dirigentes que se sienta en la mesa chica del peronismo.
Las reuniones se sucedieron por todos lados en las últimas horas, luego de unos cuántos “teléfonos descompuestos” que incluyeron charlas muy poco amables entre poderoso intendente del Gran Mendoza y no menos influyente jefe comunal de otro sector. Pero hubo dos citas que dieron la pista sobre los acontecimientos de plazo corto y mediano. Una de ellas ocurrió el mismo lunes posterior a las elecciones. Fueron 90 minutos de análisis y sinceridad entre “Paco” Pérez y el vicegobernador Carlos Ciurca. No hubo reproches, sí autocrítica. Sellaron el acuerdo para seguir marchando juntos y clausurar las fisuras –que las hay- hacia abajo. No fueron pocos los funcionarios del gobierno que festejaron en silencio los tropiezos de los dirigentes territoriales el domingo. Dicen que la relación entre el gobernador y el vice salió fortalecida de esa reunión. No fue menos importante el cónclave que mantuvieron Juan Carlos “Chueco” Mazzón y el gobernador Pérez el miércoles en Buenos Aires. Pasaron revista a la situación e hicieron el trazo grueso para el difícil tramo que viene, donde apuestan a recuperar por lo menos cinco o seis puntos porcentuales de lo que han perdido en estas elecciones. De esas reuniones surgieron otras. Anoche hasta bien tarde estuvieron reunidos Carlos Ciurca y “Paco” Pérez con Alejandro Abraham y Omar Félix, los candidatos de la boleta “nacional” que ofrecerá el FPV en octubre. Se habló del plan para “regionalizar” la campaña, mantener al peronismo a salvo de las internas, cuidar las declaraciones en los medios, e intercambiaron impresiones sobre el discurso de la presidenta en Tecnópolis el miércoles. Por razones que resultan obvias, la pieza oratoria de CFK no sólo llamó la atención de los medios “que se hacen los giles” al decir de la presidenta, sino que encendió la alarma de incendio en el peronismo. Los dirigentes de varias provincias tomaron nota del discurso. Sienten que desde ahora en más están por su cuenta y que no podrán contar con Cristina, porque “pianta” votos.
Los conciliábulos peronistas siguen. Anoche, mientras Paco, Ciurca y los candidatos se reunían en el corazón del Barrio Cívico, en el Club Social Maipú, frente a la plaza departamental, cenaban y hablaban de política los dirigentes azules del peronismo. Estuvieron todos: los hermanos Adolfo y Alejandro Bermejo, Jorge Giménez, Roberto Righi, Jorge Tanús, Carlos Bianchinelli, Juan Carlos De Paolo, y varios más. El eje de la charla sería cómo acomodar al peronismo en el territorio después de la paliza y analizar las fallas que confluyeron en la derrota del domingo.
De acuerdo a lo que se pudo reconstruir, el plan no tiene muchos secretos: cuidar las formas, el lenguaje público, rescatar aquello de que para un peronista no hay nada mejor que otro peronista, mostrar juntos a Paco, Ciurca, los candidatos, los intendentes, la gestión, y promocionar lo hecho, poco o mucho. “Vamos a sumar a todos… los legisladores actuales y los por venir, los que son concejales y los que son candidatos, los diputados nacionales, todos los sectores del peronismo desde los azules y la corriente pasando por los del sur hasta Unidos y Organizados y La Cámpora… Hay muchos compañeros que se han sentido muy excluidos en esta campaña… La hemos trabajado casi como una interna y eso fue un error…” admitió uno de los dirigentes consultados.
Esta nueva etapa de proselitismo rumbo a octubre, cuyo foco aún no está decidido, tendrá una “mesa política” para encastrar al gobierno con los sectores del PJ, los intendentes y los candidatos. Allí se sentarán Carlos Ciurca, Félix González representando al gobernador Pérez, uno más por La Corriente, otro por los azules, y el último en nombre del sector Integración de Omar y Emir Félix. “Vamos a departamentalizar… ese el objetivo… comprometer a cada compañero en su casa…” contó uno de los intendentes más golpeados por las elecciones del domingo.
Esta “departamentalización” es un eufemismo por “borremos a Cristina de la campaña” y salvémonos con el territorio. Los intendentes –especialmente- han tomado nota de las quejas de sus vecinos, de la producción golpeada, y del rechazo que produce el estilo presidencial dos años después de haber ganado su reelección con el 54 % de los votos. Eso más el “efecto Cobos” los ha movido a buscar la salvación sin la presidenta. No es una pirueta extraña la del peronismo mendocino. Se sabe que los gobernadores José Luis Gioja, Omar Jorge, Juan Manuel Urtubey, Martín Buzzi, Eduardo Fellner, Paco Pérez, Maurice Closs, por lo menos; han estado teniendo en estas últimas horas conversaciones telefónicas reservadas y en tono preocupado. Algunos de ellos no estuvieron en Tecnópolis acompañando a la presidenta el miércoles, como Gioja y el pampeano Jorge, por ejemplo. Es que el efecto Cristina los ha arrasado. En Mendoza, las encuestas señalan a CFK como la principal causante de la estruendosa derrota del oficialismo.
El PJ busca asegurar un 30 % de los votos como piso, y ganar así un diputado nacional. Apostarán todo a una campaña hiperlocal.
El peronismo local no llegará al extremo de “ningunear” a la presidenta ni traicionarla, al menos, antes de octubre. Pero Cristina no estará en el menú principal de la campaña. Lo que quiere ahora el oficialismo es mostrar un peronismo unido y “muy mendocino”, con menos funcionarios nacionales. Igual, habrá una instancia que no podrá ser soslayada, porque además significará una buena noticia para el alicaído ánimo industrial en la provincia luego del fracaso del proyecto Vale en el sur. En pocas semanas se firmará el contrato para la construcción de la represa Los Blancos, con las firmas Cartellone y la brasileña OAS. En un tiempo relativamente corto y si todo va bien, la obra será de un importante impacto a la economía provincial.
LA INTERNA Y LA EXPECTATIVA
El peronismo no apuesta a ganarle las elecciones a Cobos en octubre pero sí a recortar diferencias como para quedar de pie y asegurar así el segundo diputado nacional. Es que si se proyectan los resultados de las PASO, está más cerca la UCR de colocar a Graciela Cousinet como cuarta diputada nacional, que el PJ de ubicar a Omar Félix en el segundo escaño. Por eso deben trabajar. “Queremos clausurarle el ingreso a la izquierda y a los otros partidos… pero para eso tenemos que mejorar y asegurarnos un piso del 30 % de los votos” contó un dirigente. Esa parece ser la meta: 30 %. Es que la caída de caudal electoral ha sido preocupante. “No es que perdimos sólo la diferencia… En Luján, por ejemplo, habíamos ganado por 11 puntos en 2011 y ahora perdimos por 25 %, entonces el caudal de voto comprometido es del 36 %. Algo así pasó en todos los departamentos y en muchas provincias…” explicó uno de los dirigentes del peronismo, amante de las calculadoras y los juegos matemáticos.
En esta nueva etapa hay palabras que serán borradas del vocabulario peronista, de acuerdo a lo confirmado por distintos dirigentes. La primera es “interna”. Luego, una frase será proscripta por un tiempo: “soy o quiero ser candidato a gobernador”, dice. Es que los dirigentes no quieren más “ruido” interno mientras se juegan la supervivencia más allá de la compleja coyuntura electoral, el viento en contra, y los discursos presidenciales que no ayudan en nada.
A última hora corrieron rumores de que los famosos cambios que podrían hacerse en segundas líneas serían en la DGE. Son varios los dirigentes peronistas que recogieron preocupación por los famosos comics con contenido sexual o violento, o ambas cosas. Algunos creen que esa cuestionada acción del gobierno nacional, encima de las elecciones, pudo costarles algunos votos. Es una percepción, pero no ha sido certificada en estudios de opinión aún. Igual, los cambios en Educación fueron desmentidos.
Así las cosas, el peronismo busca llegar a una derrota honorable mientras los gobernadores construyen una especulación política: cómo moverse ante una oposición fragmentada, que les perjudica. Parece loco que el PJ quiera unir a la oposición. Pero hay una corriente de pensamiento entre varios mandatarios, que prefieren tener a mano dirigentes radicales serios con los cuales conversar y acordar política, y no una oposición triunfante, histérica y diseminada por todo el país.
El PJ ve acechanzas en el camino a octubre, aún los que caminan de la mano del kirchnerismo o han sido sus socios en el pasado. Anoche, en nuestra radio, el riojano Jorge Yoma contó por qué cree que la presidenta no va a terminar su mandato. Se correrá el riesgo de volver a 2001 si Cristina y su gobierno no cambian su posición respecto de los principales problemas del país, dijo Yoma. A la mañana había posteado un polémico tweet al respecto. Algo parecido insinuó Hilda “Chiche” Duhalde también anoche en el After Office de MDZ Radio. El peronismo de las provincias, que es más sabio, paciente y pícaro que los inquilinos de turno en la Casa Rosada, ha tomado nota de las preocupaciones para actuar en consecuencia. Los gobernadores hablan de esto a espaldas de CFK y los funcionarios del gobierno.
¿Y después?
Nada… Después, veremos. Ahora el PJ está preocupado en su propia supervivencia, sin Cristina.