El tropiezo de los caciques peronistas

Uno de los balances que dejan las PASO en la provincia es el fuerte llamado de atención que la ciudadanía formuló a los intendentes, especialmente del PJ, en sus propios territorios. El poder territorial debe apoyarse en gestión.

Foto: Alf Ponce/MDZ
Foto: Alf Ponce/MDZ

Las flamantes PASO, se está viendo, están dando mucha tela para cortar. En Mendoza, está claro que el triunfo de Julio Cobos ha sido contundente y aleccionador para las pretensiones del gobierno justicialista.

Resulta evidente que, la dependencia respecto de la imagen de Cristina Fernández, a nivel nacional, esta vez no desembarcó con el caudal de votos que los justicialistas mendocinos hubieran pretendido.

En este marco de pretensión de obtención de votos, sólo por la adhesión al kirchnerismo nacional, la factura a pagar resulta ahora contundente.

Uno de los errores que incluso el propio PJ mendocino se ha achacado es la “mala comunicación”. Ahora bien, ¿qué significa este caballito de batalla post-electoral de quienes pierden una elección? Claramente, la campaña del peronismo oficialista careció de mensaje, desde lo político e incluso desde lo publicitario.

Una vez más, los intendentes se confiaron en el recurso de su presunto poder territorial, en la estrategia del casa por casa o cara a cara, en la presencia de punteros y quedó evidenciado que con esto no alcanza.

Los datos hablan por sí solos: ningún intendente justicialista del departamento grande de la provincia, excepto Emir Félix, de San Rafael, pudo pasar el techo del 30% de los votos. Comunas referenciales del peronismo mendocino como Maipú, Las Heras, Guaymallén, San Martí y Luján exhibieron derrotas oficiales por amplio margen contra la propuesta de Julio Cobos y el radicalismo, en todos los casos.

El caso extremo es del de Luján de Cuyo, donde el PJ no llegó, según los últimos datos, a superar ni el 20%, mientras que la UCR trepó al 44,2%.

Maipú, una comuna pejotistas emblemática, vio a los hermanos Bermejo perder por un amplísimo margen de 20 puntos.

En tanto, la cabeza de lista, Alejandro Abraham, intendente de Guaymallén, perdió en su casa por 17 puntos.

Sin dudas, la realidad está gritando cosas a los tradicionales “caciques” que, comportándose como tales, deberán aprender ahora a escuchar la determinación de las urnas. Asimismo, deberán reformular urgentemente su relación tanto con Cristina a nivel nacional, como con el gobierno de Francisco Pérez, en lo provincial.

De cara a octubre, para unos y otros, hay muchísimo por hacer.