Se suma otra denuncia contra Milani

Se trata de un ex conscripto quien confirmó que el jefe del Ejército estaba en el área de inteligencia durante la dictadura militar. Se trata de Jorge Bonader, quien cumplió el servicio militar obligatorio en 1976.

Foto: Ejército Argentino
Foto: Ejército Argentino

Jorge Bonader, cumplía el servicio militar obligatorio en 1976 cuando César Milani se juntaba con otros oficiales "en la sala de operaciones que era el servicio de inteligencia" del batallón de Ingenieros 141 de La Rioja. Según la declaración de este ex soldado, ahora funcionario municipal, contó en los medios locales (Chilecito) lo que vivió por aquella época.

Dijo que a él le tocó ser asistente de un teniente, que era segundo del jefe del batallón, ya que en esa época los soldados debían estar al servicio de la plana mayor como choferes, entre otras cosas. En esa oportuniad también, los soldados solían escuchar las conversaciones sin participar, contó el ex soldado, "hemos tenido la mala suerte, no diría la suerte, de poder escuchar comentarios o charlas entre en las que estaba Milani, mas allá que era un pendejo chico joven de 23 años, que realmente se juntaban en la sala de operaciones que era el servicio de inteligencia, el cual estaba en una oficina que nosotros conocíamos. Era un lugar súper restringido, nosotros podíamos entrar ahí porque pertenecíamos a ese grupo privilegiado, entre comillas, digamos, de estos personajes en el periodo militar”, según publicó diario Clarín. 

Entre las conversaciones, que según el testigo, solían ser "bastante reaccionarias, antidemocráticas, antiperonistas, a favor del golpe y en contra de los procesos democráticos que se podía vivir. En esas conversaciones estaba Milani y otros que tenían la actitud pero bien hija de puta de ponerte un revolver en la cabeza y preguntarte si eras peronista o no para volarte la cabeza porque tenían bala en boca".

Según Bonader, estos militares se tomaban todo como joda, porque "nosotros para ellos éramos los pendejos que tenían que limpiarles o llevarlos en sus vehículos a ellos, sus mujeres, sus hijos, a los lugares que requerían".

"Teníamos que aceptar y aguantar ese tipo de avasallamiento de estas personas", dijo el hombre.