El escándalo empezó cuando Ricardo Lorenzetti denunció que la AFIP lo investigaba a él y a su familia. Lo enmarcó entonces en una embestida judicial por parte del kirchnerismo. Ello provocó que la Corte Suprema de Justicia de la Nación emitiera un duro comunicado donde se habló de un eventual avance sobre la justicia por parte de esa entidad recaudadora.
Ríos y ríos de tinta se publicaron al respecto, calificando el hecho como una avanzada contra los jueces “independientes”.
Pronto, el titular de la AFIP debió salir a aclarar el asunto. Lo hizo a través de una conferencia de prensa donde señaló que la investigación no alcanzaba al titular de la Corte, aunque sí a sus hijos, como propietarios de una sociedad llamada “Ratio”, que mostraría "inconsistencias" en sus declaraciones.
Según Echegaray, nada raro hay detrás de la indagación, sino un trámite de rutina de la AFIP. Ello disparó el debate: ¿Está bien que se investigue a la familia del juez supremo o está mal? ¿Es una avanzada contra la justicia o un mero trámite de rigor?
Si bien es cierto que existe suspicacia respecto del momento en el que trasciende esta medida —justo después de que la Corte fallara contra los intereses del gobierno en torno al Consejo de la Magistratura—, también es real que Lorenzetti fue intimado en otras oportunidades respecto a la misma situación.
Por otro lado, parece lógico lo que dice el titular de la AFIP, respecto a que no hacía falta que cinco de los siete miembros del tribunal realizaran "un plenario, para tratar cuestiones estrictamente particulares de contribuyentes y de sus familiares".
Dijo Echegaray a ese respecto:
“Este Plenario no lo he visto nunca en mis 21 años de carrera. Es un acto impropio de la Corte. Estamos hablando de un avance (del Poder Judicial) sobre las atribuciones que tiene la AFIP de fiscalizar a todos los individuos del país”.
El funcionario fue aún más allá: “Estamos frente a un avance (de la Corte) de cuestiones y facultades que la ley le acuerda expresamente a la AFIP como organismo ejecutor de la política fiscal". ¿Puede darse esa lectura? ¿Busca la Corte avanzar contra la AFIP o es al revés?
Ni una cosa ni la otra: ni Lorenzetti debería victimizarse —debería presentar su declaración jurada como cualquier hijo de vecino, al igual que su familia— ni Echegaray debería haber negado en un principio lo que después terminó confirmando: que se indagaba sobre el titular de la Corte.
Tampoco estuvo bien el titular de la AFIP al mencionar públicamente sus charlas con el presidente del máximo tribunal. Fue cuando dijo que con él había “hablado bastante (en el pasado). Hablamos de mi gestión y me ha convocado a sus oficinas por temas institucionales".