Cristina, sobre Chevron: "Esperaban que YPF fracasara"

La presidenta cuestionó además las protestas de pueblos originarios en el yacimiento, en el que hubo daños a algunas instalaciones.

Foto: Télam
Foto: Télam

La presidenta Cristina Kirchner fustigó duramente esta noche a quienes cuestionaron el acuerdo de YPF con la norteamericana Chevron y aseguró que "parecen la gata Flora", a la vez que los acusó de ambicionar el "fracaso" de la compañía para volver a privatizarla.

"Quienes critican esperaban que YPF fuera un fracaso para luego volverla a manos privadas como hicieron con todo y con gran parte de nuestro patrimonio", afirmó la Jefa de Estado en un acto en Resistencia, Chaco.

Con ironía, disparó: "A algunos les molestó, pero es contradictorio. Nos decían que no traíamos inversiones extranjeras y ¿ahora se molestan?. Parecen la gata Flora".

Sobre el acuerdo con la petrolera americana, Cristina insistió: "antes nos decían que no venían inversiones, que no nos tenían confianza y conseguimos que una de las principales compañías del sector viniera a explotar hidrocarburos no convencionales".

"Todas son críticas, no se entiende qué quieren, o sí se entiende, esperaban que YPF fuera un fracaso para luego volverla a manos privadas", enfatizó y agregó: "Cuando tomé la decisión de recuperar la soberanía hidrocarburífera no fue de caprichosa. Lo hice porque antes todo
lo que pagaba de nafta iba a afuera y no se reinvertía".

A su vez, instó a todos los candidatos a las elecciones primarias de agosto a que "se comprometan a que jamás van a permitir que se pierda la empresa de línea de bandera", ni privatizar YPF.

Uno de los primeros referentes del Gobierno en salir a apoyar el acuerdo fue el senador Aníbal Fernández, quien consideró que la petrolera nacional debe "asociarse con quien tiene la plata" si pretende avanzar en la explotación del megayacimiento de hidrocarburos no convencionales Vaca Muerta.

El convenio, criticado por el arco opositor, integrantes de la comunidad mapuche en Neuquén e incluso el Premio Nobel de la Paz de 1980, Adolfo Pérez Esquivel, prevé un desembolso inicial de 1.240 millones de dólares para desarrollar un plan piloto en una zona de 20 kilómetros cuadrados de esa formación, ubicada en la llamada cuenca neuquina.

"Hay que asociarse con alguien que tiene plata, no se puede asociar con alguien que no tiene plata", aseguró Fernández, un habitual vocero del kirchnerismo, y opinó que el acuerdo ayudará al país en su búsqueda del autoabastecimiento energético, que la Argentina perdió en 2010.

"Estamos hablando de reservas importantísimas y hay que buscar socios muy importantes para poder trabajar en eso, porque la inversión es mucho mayor que la requerida por los hidrocarburos no convencionales son más costosos de explotar que el gas y el petróleo tradicional.

En declaraciones a radio Continental, el senador oficialista afirmó que "lo que se está buscando es el autoabastecimiento que se fijara como propósito cuando se expropió el 51 por ciento de las acciones de YPF", en detrimento de la española Repsol, en mayo del año pasado.

 Indígenas mapuches, que tomaron incluso pozos e instalaciones en la zona de Vaca Muerta para protestar contra el desembarco de
Chevron, y Pérez Esquivel junto con dirigentes de la oposición cuestionaron duramente el acuerdo entre YPF y la ex Texaco, a la
que se le atribuye una gigantesca contaminación ambiental en la amazonia ecuatoriana.

En respuesta a las críticas, Fernández también aseguró que el Gobierno "tiene facultades" para establecer por decreto un nuevo régimen de beneficios para incentivar la explotación petrolífera no convencional en la Argentina.

 El senador recordó que el artículo cuarto de la Constitución nacional "autoriza al Poder Ejecutivo a manejar los derechos de exportación", al referirse a una norma que otorga privilegios a Chevron y que se reglamentó apenas horas antes de que YPF y la multinacional estadounidense sellaran el trato.

Para el legislador, "no hay inequidad" con respecto a otras compañías internacionales que ven restringida la salida de sus dividendos del país, dado que -según indicó- "no se trata de una cuestión impositiva sino del fomento" de una actividad, en este caso la explotación de hidrocarburos "shale".

Mediante el Decreto 929 publicado en el Boletín Oficial, el gobierno de Cristina Kirchner estableció el nuevo "Régimen de Promoción de Inversión para la Explotación de Hidrocarburos", que incorpora la figura del "no convencional" y abre el grifo para que empresas extranjeras obtengan dólares.

La nueva normativa establece que todas las compañías que inviertan un monto no inferior a los U$S 1.000 millones en cinco años podrán exportar después de ese plazo "el 20 por ciento de la producción de hidrocarburos líquidos y gaseosos producidos" en esos proyectos en territorio nacional.

Además, ese porcentaje no sufrirá retenciones impositivas debido a que el texto establece "una alícuota del 0 por ciento de derechos de exportación", por lo que las empresas podrán disponer libremente de sus ganancias en dólares.

 El Ejecutivo nacional dispuso, por decreto, que las compañías incluidas en el régimen "tendrán la libre disponibilidad del 100 por ciento de las divisas provenientes de la exportación de tales hidrocarburos, en cuyo caso no estarán obligados a ingresar las divisas correspondientes a la exportación del 20 por ciento de hidrocarburos".

Asimismo, la normativa establece cómo serán las "concesiones de explotación no convencional de hidrocarburos", por un plazo de 25 años y prorrogables por 10 años más.