Diputados ya analizan la muerte digna

Rige desde hace casi un año en el país, pero aún no en Mendoza. Médicos, abogados, políticos y religiosos hicieron un primer debate en comisiones.

Legisladores, médicos, religiosos y abogados expusieron sus argumentos sobre la "muerte digna", que rige en Argentina desde hace casi un año pero aún no existe una norma para que Mendoza se adhiera a la misma.

En la comisión de Salud, a cargo del diputado Luis Francisco (PJ), se analizaron  puntos relacionados a los derechos del paciente y la constitución de Comités de Bioética Hospitalaria. Participaron de la reunión las comisiones de Legislación y Asuntos Constitucionales y Derechos y Garantías. La idea, según el titular de la comision de Salud, es lograr una norma para la provincia, donde intervengan las distintas instituciones relacionadas con la temática y que hablar de muerte digna, es “mejorar la calidad de  vida hasta nuestros últimos días”.

La primera en exponer fue Marta Fracapani, Jefa de Internación y presidenta del Comité de Ética de Investigación y del Hospitalario de Bioética del Hospital Notti, que se refirió a los derechos del paciente en su relación con los profesionales respecto a la asistencia, el trato digno y respetuoso, la interconsulta médica, la intimidad, la confidencialidad, la autonomía de la voluntad y el consentimiento informado.

La médica hizo hincapié en la importancia de la historia clínica, que debe ser un documento obligatorio, cronológico, foliado y completo, escrito en puño y letra del responsable, con una actualización permanente de todos los datos del paciente. Además, resaltó que estos deben ser únicos en la entidad de salud que lo atiende.

 

Marcelo Álvarez, jefe de Cuidados Paliativos del Hospital Central, sostuvo que  la muerte digna es una extensión de derechos, en donde se debe garantizar una atención adecuada durante todo el proceso, que evite el sufrimiento del paciente hasta el final de sus días, que se trabaje con la familia, sin alargar la agonía.

En este punto, distinguió que la “eutanasia” es cuando el paciente está bien orgánicamente y él decide terminar su vida; la “distanasia”, que alarga el proceso a pesar de que orgánicamente el cuerpo y la vida han concluido mediante procedimientos artificiales y finalmente la ortonasia, que acepta la finalidad de la vida y que el cuerpo llega a su fin y donde los equipos interdisciplinarios de cuidados paliativos deben tratar de que el paciente llegue a esa instancia con el  menor dolor posible y la mejor calidad de vida que se le pueda brindar.

El aspecto religioso lo abordó el padre Ricardo Poblete, quien también es magister en bioética. Presentó una mirada espiritual ante la temática y destacó la importancia de proteger la dignidad de la persona en la muerte, considerando a la persona como un todo humano, con todas sus facetas. También se refirió a la necesidad de un cambio cultural, ya que se tiene “pánico de hablar de nuestra muerte” y no se la considera a la “muerte como parte integrante de la vida”.

En este sentido, se refirió a que los comités son esenciales, que al ser configurados por un equipo transdisciplinar, tienen una mirada transversal sobre la persona. Ayudando a que no se practique la “distanasia”, se ahorren recursos sanitarios y se ponga “humanidad” sobre el paciente

Alfredo Dantiacq Sánchez, juez del 7mo. Juzgado Civil, Comercial y Minas, expuso sobre las implicancias jurídicas de la ley de Muerte Digna, que si se analiza la ley sola es casi eutanásica y que gracias al decreto reglamentario se borra esa posibilidad. "Si bien la provincia puede sacar su propia norma esta adhesión a la ley y su decreto reglamentario amalgama las normativas provinciales con las nacionales", sostuvo.

 

Respecto al proyecto de Luis Francisco, que crea los comités de bioética, explicó que "las resoluciones que realicen, si bien no son vinculantes, ayudaran a resolver más rápidamente los casos que lleguen a la justicia".

Por último, el diputado Francisco remarcó que los comités de bioética tienen una función no sólo de consulta, sino es educativa y que apuntan justamente a la necesidad de formación de los médicos, donde se recupere los valores y lo humano.

La Legislatura prevé desarrollar más plenarios de comisiones para seguir escuchando distintas voces, debatir sobre la ley de muerte digna y realizar las modificaciones necesarias al proyecto de creación de comités de bioética, de su autoría que permitan su tratamiento en el recinto.