Moreno y De Vido hasta el fin

Sin mucha gente en quien confiar plenamente, Guillermo Moreno y Julio de Vido son hoy imprescindibles para Cristina.

Dos figuras fueron clave en los años de Néstor y lo siguen siendo con Cristina Fernández: el ministro de planificación Julio de Vido y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

El primero, arquitecto de Santa Cruz, está a cargo del ministerio que maneja la obra pública desde la génesis de su "década ganada". Hasta el momento viene esquivando las numerosas denuncias de corrupción y hace dos días pidió que la presidenta gane las próximas elecciones para que -pese a la mayoría kirchnerista en el Congreso- tenga más poder legislativo.

El segundo, por ser el verdadero dueño de la economía argentina, el gestor del cepo cambiario –que generó el dólar blue-, de las restricciones a las importaciones y de los embates del gobierno a Clarín en el caso Papel Prensa.

Autor de los libros Hablen con Julio (2007 – Editorial Sudamericana) y El buen salvaje (2008 - Sudamericana), el periodista Francisco Olivera es el que más sabe de estos dos figuras que según él siguen siendo "imprescindibles" para la presidenta Cristina Fernández.

¿Por qué De Vido y Moreno hoy le sirven al Gobierno?  

Ambos le sirven por razones diferentes. Hay que empezar por decir que el kirchnerismo no tiene mucha gente en la que confiar: siempre prefiere recluirse en funcionarios afines que, por lo general, no son los más capacitados. De Vido armó un sistema de subsidios difícil de operar por complejo e ineficiente. Tiene, además, la particularidad de la lealtad: nunca haría, por ejemplo, lo que hizo Alberto Fernández, alejarse y criticar al Gobierno. Probablemente porque forma parte del kirchnerismo desde el principio. Estas características lo vuelven imprescindible a los ojos presidenciales.

Lo de Moreno es distinto. Es un militante capaz de pagar costos personales con arreglo a una causa que juzga patriótica. Pero además, y esto es lo más importante: tiene una psiquis afín a la Presidenta: allí donde no encuentra soluciones, se pone a buscar culpables.

 

Moreno es un maestro en el armado de conspiraciones, una práctica que parece caerle bien a Cristina.

Su visión de la economía y la situación económica, que expone con la pedagogía de un profesor delante de una jefa del Estado que no tiene formación económica, resultan vitales en el momento de tomar decisiones. Esto le reporta una ventaja respecto de otros funcionarios más sensatos y acaso más capacitados: delante de Cristina,

Moreno siempre parece tener razón. Tiene además una última ventaja, que es haberse convertido en el principal blanco de críticas de opositores y medios de comunicación, lo que reporta invulnerabilidad dentro del complejo modo de ser presidencial: Cristina nunca se desprendería de alguien cuya destitución piden a gritos quienes considera enemigos.

Estas características vuelven a De Vido y a Moreno inamovibles, no creo que Cristina tenga banco de suplentes.

Dentro de Comercio Interior, ¿Moreno tiene un sucesor?

Moreno no tiene sucesor. De hecho, se maneja siempre con colaboradores de bajo perfil a quienes les exige obediencia.

¿Quiénes se beneficiaron y quiénes se perjudicaron con las políticas del secretario de Comercio Interior?

Las políticas de Moreno empezaron beneficiando a las firmas que preferían abocarse al mercado interno sin competir. Es decir, a un vasto sector del empresariado nacional que pugna desde siempre por sustituir importaciones. Esta estrategia empezó a resquebrajarse con la inflación, la erosión en la competitividad y el control de cambios. Ahora, hasta empresas aliadas de Moreno se quejan de que la conducción de la economía se ha hecho artesanal, burocrática, lenta e ineficiente.

La propia Beatriz Paglieri, secretaria de Comercio Exterior, protestó el año pasado en un seminario porque dijo no dar abasto para firmar 30.000 expedientes de licencias no automáticas de importación por mes. ¡30.000 por mes!

La cuenta resulta abrumadora: si Paglieri trabajara 12 horas diarias y decidiera tomarse sábados, domingos y feriados para descansar, debería leer algo así como dos expedientes por minuto sin levantarse un segundo ni para ir al baño. Esto define a la gestión de Moreno mejor que nada.

¿Qué sueño le falta cumplir a Moreno?

No sé qué sueños tiene el secretario, pero los supongo todos políticos. Por cómo es, uno intuye que a él le encantaría en realidad lo que queremos todos: una Argentina pródiga en empresarios nacionales, pujante, ganadora de mercados externos y con un mercado interno completamente abastecido, sin inflación y sin pobreza. Si se mira el postulado inicial, se advierte que no logró uno solo de esos propósitos. 

Para vos, ¿década ganada, perdida o desperdiciada?

Creo que es una década desperdiciada casi en todos los sectores económicos.

Podemos hablar de petróleo, electricidad, gas, transporte, combustibles, red vial, ganadería, lechería, trigo, institucionalidad, acceso al crédito de la población, que son todos sectores o aspectos que están peor que hace 15 años o casi no han mejorado, a pesar de haber contado con los términos de intercambio más favorables en 100 años.

Mientras tanto, países como Perú, Colombia, Bolivia, Brasil o Ecuador, redujeron hasta la mitad sus tasas de pobreza según el caso, mejoraron el empleo, duplicaron las reservas, consiguieron autoabastecerse energéticamente o invirtieron en redes de transporte, autopistas o generadoras eléctricas o plantas de gasificación con una inflación no mayor, en ningún caso, al 7%.

¿Cómo es posible que Colombia se haya financiado en enero al 2% o Bolivia a fin de año al 4,5% en el mercado de deuda, y nosotros, si lo hiciéramos, no lo conseguiríamos a menos del 12%? No es una pavada, esos fondos podrían haber resuelto, por ejemplo, el tema de las inundaciones. Va un último ejemplo: mejorar todo el sistema ferroviario nacional, incluyendo los trenes de larga distancia, costaría unos 30.000 millones de dólares. Son dos años y medio de la factura anual de importaciones energéticas que tenemos que pagar como consecuencia de la mala gestión en ese sector, un monto que era igual a cero en 2003.

Creo que nada define mejor la gestión de De Vido que esa cuenta: dilapida en un año una mejora estructural para varias décadas. Un país que aplica control de cambios mientras llueven dólares en la región, algo que aprecia las monedas… Chocaste solo en la autopista.

Mario Simonovich