Hechos, eso es lo que quiere mostrar el Gobierno antes de octubre, mes en el que se plebiscita la gestión en las elecciones legislativas. Y, hablando en criollo la forma más tangible de hacerlo es con obras públicas, uno de los déficits que hubo en el primer año de Francisco Pérez. Por eso desde diciembre del año pasado comenzaron a acelerar los procesos de licitación y la búsqueda de fondos para que durante este año se inicien la mayor cantidad de obras.
Justo en medio de ese proceso de selección y financiamiento, surgieron las rispideces y rumores sobre el alejamiento del ministro de Infraestructura Rolando Baldasso, quien debería ser el facilitador del desarrollo del plan.
La tensión alrededor del tema fue creciendo, a pesar de las desmentidas oficiales. Desde el Poder Ejecutivo aseguran que no existe ninguna intención de hacer cambios, aunque sí hay quienes admiten "operaciones internas" para limar al Ministro.
Hay una variable que nadie maneja; el propio cansancio de Baldasso. Según explican quienes lo conocen, quedó muy desgastado por dos crisis seguidas: los aluviones de alta montaña y el corte de agua "no informado" que afectó a un millón de personas.
La mirada en Luján
Aunque Baldasso no tiene perfil político, sí tiene un trabajo militante. Incluso aseguran que se quedó con gusto amargo en las últimas elecciones donde había intentado ser candidato a intendente de Luján de Cuyo, pero donde Celso Jaque impuso a Carlos López Puelles a instancias de Alejandro Cazabán.
En Luján aseguran que el Ministro sigue teniendo su estructura y que las ganas de ser intendente las mantiene. La relación con López Puelles no es buena, a pesar de que el hermano es funcionario del municipio. Arnaldo Baldasso es el Secretario de Obras de López Puelles. Por ahora el Baldasso "ministro" capitaliza parte de los dirigentes peronistas que están enemistados con el Intendente.
Obras son votos
Desde el sector empresario aseguran que el contacto con el Gobierno es el habitual y no han percibido ambiente de cambios. Sí dicen estar esperanzados en el repunte en la obra pública, por lo que esperan que "no haya frenos" por las peleas políticas.
El propio Gobierno quiere lo mismo para tener qué mostrar en octubre. En ese sentido, aseguran que hubo una notable aceleración en el inicio de las obras públicas, la mayoría de ellas pequeñas. Incluso, explican, si se cumplen las promesas inmediatas creen que la mano de obra que se ocupará para esos trabajos "podría absorber" la mano de obra que dejará cesante el proyecto Potasio Río Colorado.
Ya se licitaron varias obras de cloacas, centros comunitarios, asfalto y la "vedette" serán las casas, siempre y cuando no se corte el flujo de dinero. Según explican, además de los barrios ya iniciados se espera comenzar con 1000 casas del programa de trabajadores sindicalizados, cuestión que le garantizaría al Gobierno fidelidad de los sindicatos amigos.
Los intendentes oficialistas tienen 80 millones en inversión, según el compromiso firmado en Buenos Aires con el ministro Julio de Vido y son los que más presionan para que se ejecuten los proyectos.
Baldasso fue sincero el año pasado respecto a las obras. Dijo que primero iba a ordenar el ministerio y que no iniciaría ningún trabajo sin tener asegurado el financiamiento. Por eso fue un 2012 de vacas flacas. Ahora los tiempos electorales apuran. Por eso el ritmo es distinto.