En su mensaje pascual, el arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo, subrayó que "los argentinos nos debemos gestos de grandeza y de encuentro, que nos permitan superar el agravio y la descalificación para fortalecer lazos de pertenencia y afecto ciudadano".
Remarcó que este camino "requiere de la ejemplaridad de sus dirigentes como del compromiso de todos sus ciudadanos" y sostuvo:
""La docencia del testimonio fortalece la amistad civil y es garantía de un crecimiento inclusivo con equidad y en paz".
"Danos, para ello, Señor, la sabiduría del diálogo, la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Que la Pascua sea un llamado a la fraternidad y a la esperanza, para amar a todos sin excluir a nadie", expresó Arancedo.
Pidió, entonces, privilegiar "a los más pobres", perdonar a los que "ofenden", "aborrecer el odio y construir la paz", al tiempo que remarcó que "la Pascua, también, es un llamado a crear una sociedad más justa y fraterna".
"Deseándoles una Feliz Pascua, pido al Señor que nos acompañe y bendiga como Nación. Este camino requiere de la ejemplaridad de sus dirigentes como del compromiso de todos sus ciudadanos. La docencia del testimonio fortalece la amistad civil y es garantía de un crecimiento inclusivo con equidad y en paz", sostuvo.
Agregó que "la ausencia de amistad civil es un signo de fragilidad que nos aísla y enfrenta" y que "la calidad de vida de las personas está vinculada a la salud de las instituciones de la Constitución".
"La conciencia de esta dimensión enriquece el ejercicio de la política. Ello implica actitudes de respeto y de diálogo, de honestidad y solidaridad, en el marco de la República con su sabio equilibrio institucional y federal", concluyó.