Alberto Fernández dijo lo que nadie se animaba. Lo hizo en el hotel Intercontinental, sede histórica de la rosca kirchnerista.
Según revela Juan Cruz Sanz en Infobae, el ex jefe de Gabinete se sentó en la cabecera. Traje impecable, corbata celeste, el mismo estilo que en sus épocas de jefe de ministros. A su derecha, el senador provincial Baldomero “Cacho” Álvarez de Olivera, mandamás de La Juan Domingo.
Juntos concretaron el acuerdo entre el sciolismo y el partido PARTE (Partido del Trabajo y la Equidad), el sello que maneja el ex funcionario kirchnerista y que piensa ser la punta de lanza para un armado electoral concreto. Alberto enalteció su relación con Scioli y aseguró no sentirse incómodo por la sinuosidad de la relación entre el gobernador y Cristina Kirchner.
“Es un placer, un gusto, compartir esta mesa con Alberto, sobre todo, teniendo en cuenta que vemos en Alberto a uno de los hombres políticos más importantes de este proyecto. Alberto, junto con Néstor, fue fundador de este proyecto de gobierno que ya lleva diez años”, sentenció el senador bonaerense.
“Empezamos a recorrer este camino con la intención de reforzar las cosas que a nuestro juicio están bien y trabajar juntos algunos temas del proyecto del Frente para la Victoria que claramente no compartimos. Creemos que este proyecto se puede trasladar a todo el país”, aclaró “Cacho” Álvarez, que también afirmó que están dispuestos a participar en las internas con el oficialismo, pero aseguró que si las condiciones no se dan, presentarán candidatos propios.
Alberto Fernández fue claro. “Teníamos más cosas en común que cosas que nos separaban, no tenía sentido seguir haciendo un esfuerzo diversificado”.
Ratificó su discurso. “Soy de los que piensan que en estos diez años pasaron muchas cosas buenas, cosas no tan buenas, y cosas que deberían haber pasado y no pasaron. Tenemos una enorme deuda con la gente que más necesita. Nadie puede estar tranquilo en este país, con niveles de inflación que carcome el sueldo de los que trabajan”.