El reconocido filósofo argentino Tomás Abraham sostiene que se está estimulando una cultura que "tiene algo de fraude", no se deja tentar ni un segundo por el juvenilismo militane que corta calles y toma escuelas: "Que haya política es muy importante, pero la política no es sacar un banco a la calle", precisa. Reivindica sin vueltas la educación como estudio, y el estudio como un trabajo tan duro como inspirador, según publicó una nota diario La Nación.
Para el pensador "Este es un gobierno de estafas ideológicas que dice una cosa y piensa otra", además dice que para que esta estafa sea efectiva necesita de redes de la sociedad civil. Dice que al Gobierno no le importa la educación, sólo inaugura un Polo Científico o Tecnópolis porque les "importa el flash".
"Una escuela no es la casa. Tampoco es una plaza ni una pista de skate. Es el lugar del estudio, es decir donde maestros y alumnos conocen el mundo".
Cuestiona fuertemente la toma de colegios como una militancia, considera que el colegio debe ser el ámbito en donde "esa clase del profesor de biología que le dio vuelta la cabeza. Eso es, el profesor y las clases que despiertan vocaciones". Los docentes, padres y alumnos para Abraham, deberían estar involucrados en la educación para que esta funcione. "El profesor no te lo ofrece. Pero cuando te lo ofrece, te importa muy poco. Por eso es estafa completa. En esa estafa viven todos bien. La educación pasa a ser en realidad una solución para que todos los mediocres sean felices: los profesores hacen paro los jueves hasta el martes porque hay un fin de semana largo pago, por supuesto, y son felices. (Alberto) Sileoni es feliz porque saca un libro con frases de Cristina. Los alumnos son felices porque no tienen nada que hacer y disfrutan del no laburar. Pero eso además es una estafa porque la idea de trabajo no gusta. Y estudiar es trabajar y si tu trabajo es aprender, trabajar es lindo. No puede ser que no te guste ninguna materia y la culpa la tenga el sistema educativo o los profesores. Es toda una mentira que les permite a todos ser felices. Porque está claro que vas a una secundaria y no hay una huelga de hambre de los estudiantes reclamando porque no aprenden nada".
Se sostiene que educarse garantiza un futuro mejor para un chico marginado, sin embargo bajo el análisis de Abraham, "la educación es fundamental pero no es garantía de nada. La gente que dice que el pobre supera su condición económica con educación, en general es gente rica".