"Sé que llego a un lugar complicado"

Carlos Bianchinelli es el nuevo presidente del Instituto de Juegos y Casinos. Dice que aún no leyó el expediente de la firma que vincula a Vila-Manzano pero que quiere resolverlo rápido porque "todos opinan". Emotiva despedida en la Legislatura.

Foto: Prensa Diputados
Foto: Prensa Diputados

Durante nueve años ocupó una banca como diputado del PJ en la Legislatura y ahora le toca sentarse en el sillón presidencial del Instituto de Juegos y Casinos de Mendoza, un lugar no libre de polémicas.

Paco Pérez lo tentó en diciembre para el cargo y a mediados de enero el tema ya estaba cerrado. Por ello, Carlos  Bianchinelli se muda a la esquina de San Martín y Brasil en Godoy Cruz.

Bianchinelli presentó su renuncia hoy en la Cámara de Diputados y recibió una catarata de halagos oficialistas y opositores. Todos resaltaron su muñeca política. Desde el PJ pusieron de manifiesto su lealtad al peronismo, el partido que lo vio nacer en la militancia a los 13 años. Hubo aplausos y hasta lágrimas de parte del propio Bianchinelli y de Jorge Tanús, presidente de la Cámara de Diputados, quien remarcó su "liderazgo cuando el peronismo estaba en su peor momento" y se puso al frente de un bloque fragmentado.

Bianchinelli fue jefe de bloque del PJ durante el gobierno de Julio Cobos y en la gestión de Celso Jaque. En 2011 renovó mandato por cuatro años más como diputado, al que renunció por un lugar en el Ejecutivo, en donde remplazará a Nidia Martini.

Bianchinelli, de 53 años, está casado con Liliana Carrizo y tiene tres hijos: Emiliano (29), Ibel (27) y Mauro (25).

Tanús despidió a Bianchinelli en medio de lágrimas y abrazos.

- ¿Qué expectativas tiene en este nuevo cargo?

- Es un desafío. Quisiera tener un buen desempeño. Tengo que hacer un diagnóstico de la institución para ver en qué estado se encuentra y poner al Instituto de Juegos y Casinos en lo más alto que se pueda. Cumplir con regular el juego y regular las condiciones para aquellos empresarios que han venido a la provincia.

Tengo predisposición al diálogo. Voy a visitar los anexos y hablar con la gente. Es sabido que hay grupitos que responden a algunas personas. Yo no quiero que haya un bianchinellismo. Quiero hacer esto lo mejor posible.

- ¿Con el respaldo de quién llega a este lugar en el Instituto de Juegos y Casinos?

- De todo el peronismo. Esto lo charlamos con el gobernador. Yo no quiero llegar como un referente de un sector y que esto se tome como equilibrio de poder dentro del peronismo y el gobierno que algunos quieren poner, como si es de la Corriente Peronista o del sector azul. Yo tengo el mayor respeto por todos los compañeros estén en el sector que estén, los compañeros que han ayudado a que el gobierno sea peronista. Sí hablamos con el gobernador y con el vice de que si esto se daba, lo que solicitaba es que se sondeara a todos los sectores políticos. No digo que todos te tengan que querer, pero sí que todos estén en conocimiento y dieran cierto aval al nombramiento. Sí puedo decir que tengo el respaldo de la Corriente. Me lo han manifestado Carlos Ciurca, Alejandro Abraham (intendente de Guaymallén), Rubén Miranda (intendente de Las Heras) y Fabián Miranda (diputado provincial). También me lo ha manifestado Emir Félix (intendente de San Rafael) y el jefe de bloque Raúl Guerra. Y dentro de mi sector el respaldo está: los Bermejo, Adolfo (senador nacional) y Alejandro (intendente de Maipú), Jorge Giménez (intendente de San Martín), Juan Carlos de Paolo (intendente de General Alvear).

He tenido la posibilidad de hablar con Juan Carlos Mazzón (operador de la Casa Rosada) porque de alguna manera es quien siempre me asesora, y también me dijo que confiaba en que yo podía tener una buena gestión, y me sentí muy respaldado por él.

- Y desde la oposición, ¿ha tenido críticas o apoyo?

- Desde la oposición, y en el ámbito que yo me manejo, que es la Legislatura, todos me han manifestado su beneplácito. De alguna manera confían y me han dicho que vamos a mantener el diálogo como tantos años hemos mantenido. Nadie se ha manifestado en contra. Han puesto en valor que yo soy un hombre de la política más que un técnico. Vamos a profundizar lo que se esté haciendo y vamos a profundizar lo que haya que profundizar. En general, pueden confiar en que vamos a hablar en términos que conocemos porque nos conocemos. No he hablado con los intendentes, pero sí con los legisladores.

- ¿Cómo evalúa al Instituto de Juegos y Casinos? ¿Como un lugar tranquilo o como un ámbito donde las papas queman?

-Es un lugar grande. Estamos hablando de una gran estructura. Entiendo que son tareas distintas. Yo llevo nueve años en la Legislatura. Este era mi tercer mandato consecutivo. Uno aprende a manejarse en donde está. Yo me he sentido muy cómodo acá. Ya sea cuando he sido oposición o cuando me tocó ser oficialismo. Este es un ámbito muy político, en donde escuchás todas las expresiones, se manifiesta la gente, se tiene relación con gremios, con asociaciones. Entiendo que allá es una situación más acotada en la relación social, pero debe tener, como cualquier desafío, sus cosas buenas y malas. Entiendo que llego a un lugar que puede ser más complicado, esa es la realidad.

- Usted sabe que está dando vueltas el tema de la renegociación de Mendoza Central Entretenimiento, una firma vinculada al grupo Vila-Manzano. Va a tener que tomar una decisión en torno a la renegociación de ese contrato que pasó de ganar del 18% al 47%. ¿Qué opina sobre esto?

- Es un tema a resolver. Lo primero que quiero aclarar es que yo llego al Instituto de Juegos y Casinos de la mano del Gobierno.

Mi compromiso en lo personal es con el Gobierno, con el pueblo y con los trabajadores del Casino. Yo conozco a Vila porque es una persona pública pero no tengo ninguna relación con él. Seguramente voy a tener que tener una relación, porque ellos son los que alquilan las máquinas al Casino.

Con respecto al expediente, no lo he visto, y no lo he hecho  porque hasta que el gobernador no tomara una decisión de que hubiera un remplazo y que fuese yo, me parece que no correspondía. Y por respeto a las autoridades que habían. Ahora voy a nutrirme de todos los temas y fundamentalmente de este convenio. Habrá que ver los dictámenes sobre la legalidad. Entiendo que a este grupo empresarial lo asiste claramente la legalidad del convenio firmado en términos legales. Y obviamente creo que deberemos entablar un diálogo como dos personas adultas a los efectos de tratar de que la provincia no sea perjudicada con ninguna decisión, y tampoco que sea perjudicado el empresario. Yo confío mucho en el diálogo. Ni al empresario ni a la provincia le convienen entrar en una situación perjudicial. Es un tema a resolver y vamos a intentar resolverlo lo más rápido posible, tratando de que la provincia no se perjudique bajo ningún punto de vista y tratando de que el empresario entienda que tampoco lo queremos perjudicar. Esto es más allá del apellido. Me voy a sentar como con cualquier empresario y fundamentalmente tenemos que tener diálogo. Hay que resolver este tema, que está en la opinión pública, que todo el mundo opina.

- Este era su tercer mandato como diputado, ¿cree que deja un gran vacío?

- No. Ha sido una experiencia magnífica y con Jorge (Tanús) conformamos un dúo bastante interesante con relación a las cosas que se llevaron adelante. Estuve dos años, cuando Julio Cobos era gobernador, como jefe de bloque y después cuatro años con Celso Jaque. Hicimos cosas interesantes que creo que le sirvió al Gobierno y a mi partido también. Después todo es colaborar y tratar de destrabar los temas Yo no creo en las personas irremplazables. Sí apliqué el diálogo y el consenso. Por supuesto, a veces hay que poner política, a veces hay que poner picardía, a veces hay que poner enojo. Es un ámbito que se maneja así. Hay compañeros que me han expresado que están contentos por mí y por otro lado me dicen que se sienten tristes porque hemos entablado una relación. Esto traspasa el tema político. Creo que todo pasa. A mí me quedan tres años. Y en algún momento dudé, pero fue muy cortita la duda, muy rápido, teniendo el aval de mi familia, que para mí es fundamental.

- ¿Qué piensa su familia?  

- Yo tengo una familia que está muy alejada del ámbito político. Ninguno milita, ninguno trabaja en el Estado. Mi señora me conoció a los 17 años, cuando yo ya militaba. Empecé a militar a los 13 años en la Juventud Secundaria Peronista, en el año 73. Después fui parte de la conducción del centro de estudiantes hasta el año 76. Después con la vuelta de la democracia seguí militando, estando en la actividad privada, en la actividad pública.

- Qué cargos ha ocupado?

- Yo vine a ocupar mi primer cargo como concejal en el año 94, cuando estuvo el voto preferencial que se elegía con una cruz. Éramos 24, salió primero Adolfo Bermejo y después yo. Fui concejal hasta el 98 y depuse cuando Adolfo Bermejo estaba a cargo del Municipio, en el momento en que Francisco Chiqui García se fue como diputado nacional. Asumí como director de Relaciones Institucionales. En el 2001, Bermejo me nombró director de Desarrollo Social y Salud. Y en el 2003, Bermejo tomó la decisión de mandarme a la Legislatura. Fui tres veces diputado. Dos veces fui cabeza de lista.