El ministro de Economía de la Nación Hernán Lorenzino podría dejar la cartera en las próximas semanas, en el marco de un paquete de medidas económicas que preparan en el Banco Central, el Banco Nación y el propio ministerio de Economía sobre las cuales hay un absoluto misterio, aunque no es necesario ser “máster” en finanzas para comprender que intentarán contener la inflación, con algo más que el poco efectivo control de precios en supermercados y negocios de grandes superficies, o la ridícula prohibición de hacer publicidad que nadie firmó pero que rige con dureza para medios y negocios.
Lorenzino, un ministro de perfil bajo que últimamente se enredó en una polémica pública respecto de los fondos que Nación le gira a Buenos Aires, podría aceptar una postulación a diputado nacional por la provincia de Chubut, de la que es oriundo, donde el oficialismo gobernante no logra aún nominar a un candidato que enfrente al ex gobernador antikirchnerista Mario Das Neves,un peronista que gobernó dos períodos y fue aliado de los Kirchner hasta que se acabó el amor.
En Chubut los rumores sobre la postulación de Lorenzino a la banca cobraron fuerza sobre el fin de semana. En aquella provincia patagónica gobierna una alianza entre el gobernador ex dasnevista Martín Buzzi, su vicegobernador Gustavo Mac Karthy y el Frente Para la Victoria, cuyo máximo referente en esa provincia es otro ministro de Cristina: el ministro de agricultura de la Nación Norberto Yauhar.
Todos hoy reportan a la presidenta.
Nadie ha escuchado de Lorenzino que se irá del ministerio. Pero los poquísimos chubutenses que hablan con él tienen información fresca: “Si se lo ofrecen, va a aceptar” dicen respecto de la candidatura a diputado nacional. Lorenzino es técnico más que político. Cada vez que habló ha hecho enojar a alguien en la oposición o en el propio peronismo, y aunque sus acciones habían subido en el gabinete nacional el año pasado, no es un ministro de primera línea o del círculo íntimo de la presidenta. En la estructura de decisiones económicas de Cristina son más importantes el viceministro Axel Kicillof o el secretario de comercio Guillermo Moreno, que el propio jefe del área, un hombre experto en financiamiento internacional. Pensar que hubo quienes creyeron que su designación sería una señal de apertura al mercado.
Desde hace días circulan versiones respecto de un plan o un paquete de medidas en marcha. Pero su contenido no puso ser confirmado más allá de las muchas reuniones que varios de los actores mantienen a diario. En este contexto, los que conocen a Lorenzino dicen que el ministro se siente más afuera que adentro. “Se va en medio de un paquete de medidas. Le van a pagar con la diputación nacional. Creemos que la va a aceptar. Para nosotros también es bueno porque no desgasta a ninguna de las figuras locales” dicen en Chubut quienes dialogan con el ministro. En aquella provincia existe el raro fenómeno de que el partido del gobierno no tiene candidatos firmes aún porque todos se están guardando para pelear la gobernación en 2015. Como sea, Lorenzino podría verse beneficiado con ello y formar parte de la avanzada de funcionarios de Cristina que deberán ir a las listas a sacar la cara por el equipo y tratar de llegar al Congreso Nacional.
Si Lorenzino se fuera hoy mismo, la coyuntura que queda es una herencia pesada aunque no es achacable sólo al ministro. Guillermo Moreno tiene más poder que el jefe del palacio de Hacienda. Pero la caída en las exportaciones, la baja de la balanza comercial por la necesidad de importar cada vez más combustibles, la inflación, la emisión récord, el estancamiento general, el cepo cambiario y la caía en muchas actividades que multiplican crecimiento -como la construcción- consuman un panorama complejo. Desde las regiones, hay que agregar la caída en picada de la competitividad de los productos provinciales.
¿Será un buen momento para irse? Por las dudas, Lorenzino tiene una banca a mano.