Un avión de la Fuerza Aérea que traía de regreso a Buenos Aires al ministro de Defensa, Arturo Puricelli, debió aterrizar por un desperfecto ayer en Bahía Blanca. El incidente ocurrió alrededor de las 3 de la madrugada del martes, cuando el Fokker F-28 que había despegado desde Río Gallegos con Puricelli y la comitiva que lo acompañaba se despresurizó, ante lo que el piloto optó por descender en la Base Aeronaval Comandante Espora.
El episodio siguió a una serie de desperfectos en materiales militares conocidos en los últimos meses, entre ellos, la avería de la corbeta Espora en Sudáfrica, la caída de un avión A4R de la Fuerza Aérea y el hundimiento en puerto de la fragata Santísima Trinidad.
El ministro venía de encabezar un acto el lunes en la Base Marambio, en la Antártida, donde junto a senadores y diputados que viajaron especialmente se celebraron los 109 años de presencia permanente e ininterrumpida de la Argentina en el Continente Blanco.
Como es habitual, el cruce desde el continente a Marambio se hizo en un avión Hércules. Pero el viaje a Río Gallegos y el regreso frustrado fue en ese Fokker F-28, que no pudo continuar el vuelo. Recién por la mañana, otro F-28 fue despachado desde El Palomar para que Puricelli pudiera completar el viaje.
El contratiempo fue revelado por el sitio de noticias El Rosalenio, de Punta Alta, y confirmado por Clarín. Una fuente indicó que el desperfecto fue la despresurización de la cabina, “lo que habla del estado en que se encuentra el material de las Fuerzas Armadas, ahora en la Fuerza Aérea”.
No es la primera vez que Puricelli afronta un incidente de esta clase. Hace poco había subido en Aeroparque a un F-28 para viajar a Montevideo cuando se le informó que la aeronave quedaba “fuera de servicio”.
Ayer, Defensa no informó que el aterrizaje en Bahía Blanca fue imprevisto. Según lo que publicó Clarín, para darle otro color al asunto se tomó la decisión de que el ministro hiciera una visita a la base naval Puerto Belgrano, para “supervisar” tareas de la campaña antártica.
Así, el comunicado oficial detalla primero el acto en Marambio y cierra con la visita que hizo Puricelli en Puerto Belgrano al buque polar holandés TIMCA, contratado para la campaña antártica, y al ARA Canal de Beagle, otro buque de la Armada en reparación por una avería. Inspecciones que según la secuencia de los hechos habrían tenido lugar en horarios insólitos, entre las 3 de la mañana, hora del aterrizaje, y las 7.30 cuando Puricelli regresó al aeropuerto para continuar viaje a Buenos Aires.