Tras el rechazo del primer ofrecimiento del Ejecutivo provincial, la dirigencia de ATE, encabezada por Raquel Blas, ratificó el pedido de un 50 por ciento de aumento salarial para trabajadores de la salud y de la administración central. Sin embargo, desde el Gobierno aseguran que la solicitud del gremio implicaría un incremento salarial de bolsillo cercano al 70 por ciento.
El análisis que surgió desde el Poder Ejecutivo tiene sus fundamentos en el pedido formal que hizo el sindicato: aumento del 50 por ciento del bruto para trabajadores de planta con montos incorporados al básico. En otras palabras, ATE quiere que el incremento se implemente sobre el salario bruto (sin los descuentos) y que el resultante se incorpore al básico.
Como el salario bruto es superior al sueldo de bolsillo (neto), el aumento real sería superior al 50%, según los análisis oficiales
El pedido formal de ATE que consta en el expediente oficial.
Mientras que en su equipo de Gobierno analizan como un disparate el incremento pedido por el gremio, ayer el gobernador se refirió a las negociaciones paritarias con los estatales y sugirió que si accede a la solicitud de los gremios (ATE y Ampros, en salud) pondría en peligro las cuentas de la provincia. Además, en caso de paros, señaló que los gremios deberán responder ante la sociedad.
La explicación de Blas y la respuesta al gobernador
"No es un porcentaje caprichoso. Se trabajó en asambleas y surgió un promedio", comenzó la titular de ATE Mendoza, Raquel Blas. Asimismo, la dirigente sindical manifestó que en ningún caso las simulaciones que realizaron previo al encuentro en la Subsecretaría de Trabajo arrojaron cifras sustancialmente distintas al 50 por ciento de aumento de bolsillo.
En ese sentido, Blas puntualizó que el Gobierno no contempla el mínimo no imponible, cuya actualización no convenció a los trabajadores, y que amortizaría el incremento salarial. "También hay que tener en cuenta el salario familiar que dejarían de percibir los compañeros", señaló, y agregó que el aumento debe ser superior al de 2012, donde, según Blas, alcanzó el 44%.
ATE y Ampros volverán a reunirse con el Gobierno el 25 de febrero, día en el que deberían comenzar las clases
Por otra parte, la secretaria general de ATE cuestionó al titular de ATSA, Juan Carlos Navarro, quien calificó de "disparate" el pedido de 50%. "Debe ser el único dirigente gremial que negocia acuerdos en baja", planteó, antes de responderle al gobernador, a quien le sugirió que dé marcha atrás y que no perciba el adicional por antigüedad y título previsto en la ley de Presupuesto 2013.
"Hoy (por ayer) ante los medios dijo que está para hablar de grandes temas, y no de paritarias. Yo le digo que los grandes temas en Mendoza son la salud, la educación, los estatales. Nos dijo que rindamos cuentas a la sociedad, pero él tiene que dar el ejemplo en la función pública. Que demuestre que gobierna con el ejemplo, que se rebaje el sueldo antes de decir eso", completó Blas.
Aumentos homogéneos
En la semana, desde el cuerpo paritario del Gobierno fueron claros: no beneficiar a un gremio en detrimento de otros. Durante la negociación con el gremio de los docentes, cuyo rechazo a la propuesta oficial pone en peligro el inicio de clases, desde el Ejecutivo aseguraron que no se repetirá el panorama de 2012, donde SUTE obtuvo un aumento sustancialmente menor que ATE y Ampros.
En aquel momento, la dirigencia de SUTE mantuvo una posición flexible con el Gobierno y aceptó un incremento que fue rechazado por un nutrido grupo de docentes que pidió la renuncia del secretario general del gremio, Javier Guevara. Ahora, después de esa experiencia, el titular del gremio a priori no daría el brazo a torcer. "No se iniciará el ciclo lectivo", dijo ayer tras no arribar a un acuerdo.