Eran las vacaciones soñadas, a bordo de uno de los magníficos cruceros de Ibero, viajando por la costa atlántica desde Buenos Aires hasta Río de Janeiro, disfrutando las bondades de una embarcación equipada para satisfacer a 1500 personas ávidas de unos días de relax y goce. Por lo menos, eso parecía en la previa.
La mendocina Fernanda Lacoste, quien se desempeña como subsecretaria de Relaciones Institucionales del Gobierno de Mendoza, se embarcó en Buenos Aires luego de haber contratado a través de Ibero Cruceros, 11 días y 9 noches en la embarcación que además de lo que les podía ofrecer en cuanto a comodidades y actividades, les permitía descender y conocer Río de Janeiro, Isla Itajai y Montevideo.
"Estamos haciendo una presentación formal en la recepción del barco pidiendo un resarcimiento por las excursiones que no hemos hecho y las demoras por las roturas del crucero", señaló Lacoste, quien informó que son unas 155 familias argentinas las damnificadas y que la tripulación total del navío asciende a 1500 personas.
Sucede que el cronograma del viaje incluía el descenso en Río de Janeiro e Isla Itajai en Brasil y Montevideo en Uruguay. Pero por desperfectos del barco, la llegada a Río de Janeiro se demoró más de la cuenta y por una cuestión de tiempos sólo pudieron descender unas horas para comer en un restaurante y luego volver a bordo.
Sin embargo, la información que llegaba a los pasajeros desde la capitanía, era falaz y errónea, ya que les aseguraban que en unas horas partirían. Algo que se extendió por casi 24 horas, sin poder conocer la ciudad que tenían a sólo algunos pasos.
"Seis personas, dentro de las cuales yo era la única argentina, accedimos a hablar con el capitán. Nos manifestó que la Marina de Brasil no nos dejaba zarpar por un desperfecto", contó la mujer mendocina cuando ya la tripulación se había sublevado por el incumplimiento del servicio que había contratado.
Una vez que la embarcación pudo volver aguas adentro, se informó que tampoco irían a isla Itajai, ni a Montevideo. El viaje terminó siendo un periplo inconcluso y desdibujado, lejos de lo que la empresa Ibero vendió. Fue un naufragio comercial.
"Ahora estamos de viaje a Buenos Aires y llegaremos con cinco horas de retraso. Hay personas de Córdoba y otras provincias que tenían vuelos a media mañana y los perdieron. Tenemos que reclamar a la empresa por su incumplimiento", cerró Lacoste antes de confiar indignada, que en el free shop del crucero vendían como recuerdo un mapamundi donde el único país que figuraba sin nombre en la región era la Argentina y las Islas Malvinas aparecían como “Islas Inglesas”. No fue el viaje soñado.