El modelo sigue intacto

Mientras la tensión por los cortes en Buenos Aires llegó a su punto máximo, el Gobierno culpa de los cortes a las empresas y la oposición, a la falta de inversiones. Mientras esto sucede afirman que hay un fortalecido, Axel Kicillfo, y un debilitado, Jorge Capitanich.

Foto: na
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El nuevo gabinete ha cumplido un mes y se confirma que Cristina Fernández de Kirchner ha decidido “profundizar el modelo” y no cambiar la orientación de su gestión. Esto ocurre a semanas de la crisis policial, que dejó 13 muertos en todo el país y en una semana caliente desde lo ambiental y social, con cortes del suministro eléctrico sobre todo en las grandes ciudades del país, siendo el foco de mayor tensión la ciudad de Buenos Aires, gobernada por el opositor Mauricio Macri: a la hora de admitir responsabilidades, éste apuntó al Gobierno nacional, por la crisis energética que la gestión Kirchner intenta minimizar con un elevado subsidio al combustible, mientras que la Casa Rosada, desde la figura del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, apunta los dardos contra las distribuidoras de energía Edenor y Edesur, al punto de admitir que una de las opciones que se maneja es la estatización de las mismas.

Según el analista político Rosendo Fraga, el costo que debió enfrentar esta "cara nueva" del Gobierno, que es el chaqueño Jorge Capitanich -quien apenas llegó a su cargo hace un mes impulsó el diálogo con opositores y vació su oficina de imágenes y consignas K, dejadas por su antecesor Juan Manuel Abal Medina-, es que al asumir el discurso ideológico de La Cámpora, evidenciado cuando convocó al “control popular” de los precios, pagó el costo de cambiar posiciones en un mismo día y así diluyó sus chances presidenciales.

No así sucedió con otro funcionario que debutó como ministro el mismo día que Jorge Capitanich: se trata de Axel Kicillof, quien al menos logró terminar con la dispersión en las decisiones económicas y no sólo concentró las mismas en él, sino que también -sostiene Fraga-  pudo avanzar en otras áreas de poder como  Relaciones Exteriores e Infraestructura.

Una de sus acciones al frente de Economía ha sido el acuerdo con Repsol, que comenzó a negociarse a partir de posiciones diferentes y el Banco Mundial anunció que hasta marzo no tratará el pre-acuerdo para reanudar financiamiento a partir del pago de cinco juicios perdidos en el CIADI.

Otra medida en las que puso sus fichas y criticadas por la oposición por no tratarse de una solución de fondo, sino de una acción que ratifica el modelo k, es el nuevo acuerdo de congelamiento de precios, proyectado para todo el 2014 mientras el 2013 cierra con una inflación cercana al 30%.

En tanto, uno de los funcionarios más emblemáticos de Cristina, el ministro de Planificación Federal Julio De Vido, volvió a defener el modelo K al rechazar hoy la idea que se busca instalar desde distintos sectores respecto a la existencia de
un "Estado ausente" a causa de los problemas que enfrenta la población a causa de los cortes de luz, al tiempo que recalcó las fuertes inversiones que se realizaron durante los últimos diez años para incrementar la oferta energética y mejorar la prestación de servicios.
 
De Vido, a través de un comunicado distribuido por la oficina  de prensa del ministerio, salió de esta forma al cruce de una nota escrita por el ex subsecretario de Combustibles Cristian Folgar, en el diario El Cronista Comercial, titulada "La triste evidencia de un Estado ausente".

De Vido dijo que "el Estado ausente fue el que promovió la exportación de gas a precio vil y diseñó un sistema eléctrico con diez Provincias desconectadas".

Sin embargo, lo dicho por De Vido contrasta con la realidad: desde hace una década, el gobierno nacional incumplió todas y cada una de las promesas de mejorar la infraestructura y generar más energía.

No se hizo ninguna de las grandes centrales hidroeléctricas del país: Chihuidos (Neuquén), Garabí (Corrientes), Paraná Medio (Santa Fe) y Barrancosa. Cóndor Cliff (Santa Cruz). Sólo se le cambió el nombre a este último proyecto austral, bautizándolo Néstor Kirchner-Jorge Cepernic.

No se hizo ningún gasoducto de envergadura: el del Noreste le iba a llevar fluido a cuatro provincias sin gas natural (Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa) y el gigantesco conducto bolivariano que traería energía desde Venezuela no fue más que un delirio.

No se multiplicaron los aerogeneradores, a pesar de contar Argentina en la Patagonia con uno de los cinco parques de vientos más importantes del mundo.

No se desarrolló tampoco la energía solar, que sigue siendo completamente marginal.

Como destacó Marcelo López Masia en un artículo escrito para MDZ, según estudios realizados por el experto Alietto Guadagni, en la "década ganada" Argentina perdió reservas de petróleo y gas por 330 mil millones de dólares, lo que equivalía a dos deudas externas completas del año 2004.

Néstor y Cristina recibieron superávit energético y generaron en la actualidad un déficit que supera ya los cinco mil millones de dólares.

Siendo la crisis energética el fondo del conflicto de los últimos días, el modelo cumplió diez años y la década ganada está terminando con una elevada tensión social, que en la primera quincena se manifestó en los saqueos y la huelga policial, y luego se trasladó a la puja salarial y las protestas por los cortes de luz.