Cada vez más, los gobernadores de Mendoza están condenados a ser algo así como “administradores de la pobreza”. Pesos más o pesos menos sobre cómo distribuir lo que hay, nuestra provincia tiene cuentas más que ajustadas. Gasta más de lo que recauda y toma préstamos para pagar servicios de deuda o hacer algo más de la exigua obra pública existente. Analizando las planillas presupuestarias de este año, durante el próximo ejercicio se recaudarían alrededor de 26.000 millones de pesos, que ni siquiera sirven para garantizar que el Estado funcione bien. Esa plata se irá en gastos corrientes, es decir, sueldos más funcionamiento, y algunos ítems más. Quienes manejan los números de la provincia dicen que esto ocurre desde el gobierno de Arturo Lafalla, por lo menos. El gobernador pagaba entonces los sueldos, la coparticipación a los municipios, los intereses de la deuda y los insumos mínimos. ¿Para gobernar? Poca plata. Muy poco ha cambiado desde entonces. Con vacas gordas o flacas, el panorama se ha repetido, con el agravante de que la provincia lleva varios déficits consecutivos. Repasemos: Vacas flacas en medio de una crisis macro con la hìperinflación y la devaluación. (Bordón primero e Iglesias en 2001). Vacas gordas con viento de cola pero poca gestión. (Rodolfo Gabrielli, Julio Cobos y Celso Jaque aumentaron personal pero no hicieron grandes transformaciones del Estado). A Lafalla le tocaron vacas flacas con joyas de la abuela, porque no tenía plata pero vendió Emse y OSM y los bancos. A Paco Pérez le toca otra época de vacas flacas, pero sin crisis macro ni joyas de la abuela pero con contexto desfavorable: inflación, tipo de cambio atrasado, falta de inversión.
Hoy, el ministro de Hacienda Marcelo Costa llevará a la Legislatura el proyecto de presupuesto 2014. Dicen que orillaría los 30.000 millones de pesos, aunque fue imposible conseguir la precisión de los datos. Hubo orden de no filtrar nada. Costa se quedó trabajando hasta tarde en la Casa de Gobierno. Por la mañana, se había reunido con el gobernador Francisco Pérez, el vicegobernador Carlos Ciurca y los jefes de las cámaras, Miriam Gallardo y Jorge Tanús.
Igual, y a los efectos del análisis que sirve para entender que la discusión del presupuesto es “nada”, vamos a suponer que en el año que viene la provincia va a gastar alrededor de 26.000 millones de pesos y a recaudar una suma equivalente. Con estos 26.000 millones pagaremos sueldos, la coparticipación a municipios, los gastos mínimos para funcionar y casi nada más. Y ello contando que sólo se gastan muy escasos 200 millones mensuales en bienes y servicios corrientes (nafta, medicamentos, servicios, mantenimiento mínimo…) Es decir, ni siquiera lo elemental para funcionar, tal como sucede hoy. Es decir, el grueso del presupuesto ya está definido por la inercia de lo que venía, la “herencia” que han compartido peronistas y radicales.
Resta ver cuánta deuda se va a tomar ya sea para pagar los vencimientos del 2014, continuar con las pocas obras públicas en ejecución, comprar algún mínimo equipamiento necesario tal como autos, computadoras, escritorios, etc; e iniciar alguna obra nueva. La nueva deuda podría ser de unos 2.000 millones de pesos. Es decir que la discusión del presupuesto como plan de gobierno no existe. El gasto corriente se llevará toda la recaudación por lo que no habrá un debate profundo de prioridades, estrategias, inversiones, planes de desarrollo económico, o programas de desarrollo social.
Claro, queda el recurso de rezarle a Cristina que se acuerde de Mendoza: la mitad de la recaudación total es de origen provincial, que encuentra un techo en el nivel de actividad y generación de riqueza de la provincia, que hoy por hoy casi no crece. La otra mitad es nacional, donde Mendoza es claramente discriminada. Recibe tres veces menos coparticipación por habitante que San Juan y San Luis, por ejemplo y mucho menos que Entre Ríos, Tucumán, Corrientes, Neuquén o Río Negro. Hagamos ele ejercicio: Si Mendoza recibiera –digamos- 500 millones mensuales más de coparticipación nacional (con lo que seguiría siendo bajísima) podría duplicar el gasto en bienes y servicios corrientes y contar al menos con 300 millones mensuales para mantener un ritmo mínimo de ejecución de obras públicas medianas y chicas. Con estos 6.000 millones anuales más, entonces, habría un Estado todavía muy ajustado pero que podría discutir y priorizar algunas políticas de gasto y mantenimiento y otras de obras publicas menores. Hoy eso no existe. Además, nos encontraos ante un Estado desordenado, con partidos políticos que no generan dirigentes capacitados por su administración y sindicatos que exigen y consiguen mucho más de lo que permiten las posibilidades reales de la provincia.
Ahora veamos los números de manera más ajustada. A partir de la planilla de ejecución presupuestaria 2013 y tomando como base una erogación corriente de 1.800 millones de pesos en diciembre de 2013 y sumándole, a diciembre de 2014, un promedio de inflación mensual del 1,5 por ciento se obtiene que el total de gastos corrientes total llegaría a los 26 mil millones de pesos.
Si, como ha sucedido este año, los recursos corrientes (impuestos, regalías, coparticipación federal, otros) se mantienen parejos en relación a las erogaciones corrientes (salarios, bienes y servicios, transferencias a municipios); entonces puede aventurarse que al Estado provincial, una vez más, no le quedará margen de acción.
Es decir, las cuentas provinciales entre gasto y recurso corriente seguirán quedando en cero sin poder, siquiera, abastecer a hospitales de los insumos faltantes, generar rutas y/o carriles que permitan atender el problema del caos vehicular, terminar los proyectos pendientes, hacer nuevos hospitales, invertir en educación de policías para paliar el flagelo de la inseguridad, entre otras tantísimas “cuentas pendientes”. De hecho y para tener en cuenta hay que decir que, mensualmente se gastan cerca de 200 millones de pesos en bienes y servicios corrientes (nafta, medicamentos, mantenimiento mínimos de edificios públicos).
Francisco Paco Pérez, gobernador; junto a Marcelo Costa, ministro de Hacienda.
El radicalismo advierte sobre el malgasto
Desde la Comisión de Hacienda y Presupuesto de la Cámara Baja, Roberto Infante, puso el acento en la mala administración de los recursos públicos, en el “impuestazo” y en el abrupto crecimiento del gasto en personal del Estado.
“Lo problemático está en cómo gastan; seguimos viendo bolsones de improductividad en el gasto de la provincia. Si me dijera que de acuerdo a la cantidad de empleados que han ingresado al Estado ha mejorado la salud o la inseguridad yo te diría 'bueno, vale la pena'. Encima, lo que le genera beneficio al Estado, que es el gasto en obra pública o en bienes de capital, ha sido nulo. A la altura del año que estamos no llega al 40 por ciento de la ejecución presupuestaria”, resaltó Infante en diálogo con MDZ Online.
Roberto Infante, secretario de la Comisión de Hacienda y Presupuesto del Senado.
Según el diputado por la Unión Cívica Radical (UCR), mientras que con el ex gobernador y ex vicepresidente Julio Cobos la planta de personal del Estado llegaba a 74 mil empleados; actualmente, en la gestión del gobernador Francisco Paco Pérez, supera los 100 mil empleados sin traducirse, claro está, en una mejora de los servicios que se ofrecen.
Al ser consultado por el endeudamiento actual de la provincia y el estipulado para el año próximo, Infante postuló que "no tenemos los números exactos" y añadió "hay un concepto que es el famoso ‘pinche deuda’ que es el que va quedando y estará, calculamos, alrededor de los mil millones de pesos. Es decir, a la fecha el Estado tiene pendiente cerca de mil millones de peso" –refiriéndose a la deuda que, por ejemplo, se mantiene con los proveedores del sector público-.
Infante dejó en claro que el único recurso actual del Estado mendocino es la deuda y explicó que sólo se saldrá adelante con "una administración austera" que trabaje por la "redistribución de recursos".
“Si hemos tenido un impuestazo más que importante que ha generado un ingreso cuantioso a la provincia; más los índices de inflación que disparan los impuestos como Ingresos Brutos que facilitan la recaudación, lo que pregunto es: ¿Dónde está esa plata?”, lanzó el legislador.
ATE reclama “revisar” lo ejecutado
“Dudo que tengamos que pasar a una discusión de nuevo presupuesto si no tenemos claro qué ha sucedido con el presupuesto de este año”, enfatizó, claramente, Raquel Blas, secretaria general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) al ser consultada por la ejecución presupuestaria de la gestión de Pérez.
La sindicalista, en comunicación con MDZ Online, explicó que si se evalúa el presupuesto en relación a la masa salarial total, se advierte que la misma ha ido disminuyendo, de gestión en gestión, cuantiosamente.
Raquel Blas, secretaria general de ATE.
“Mientras que en la época de Bordón los salarios implicaban más de un 80 por ciento del presupuesto total; ahora, estamos llegando a un 54 por ciento de la pauta de gastos total”, dijo Blas y remarcó, en tal sentido, que no está claro en dónde está el dinero restante.
La titular de ATE especificó que teniendo en cuenta el recupero de las obras sociales, la obra pública “escasísima” realizada, entre otros factores, no se alcanza a comprender en qué gasta la provincia.
“Por ejemplo, los centros de salud, mayoritariamente, se financian con el plan Nacer y dónde está eso porque, la verdad, no se ve”, postuló Blas.
Al ser consultada por el crecimiento de personal, la sindicalista hizo hincapié en el aumento indiscriminado de los cargos fuera de nivel; es decir, aquellos que crea el Ejecutivo por sí solo y que tienen que ver con asesores, sub asesores, administradores, secretarias y demás.
“Son los que yo denomino ñoquis. Eso sí que ha crecido y mucho y considero que de no eliminárselos, al menos, debería limitárselos. Por ejemplo, en países europeos un ministro puede nombrar a un solo asesor por fuera de la planta jerarquizada que ya tiene el Estado”, explicó y graficó que, justamente, en el Ministerio de Hacienda, es importantísima “la proliferación de secretarias”.
Finalmente, Blas se mostró muy escéptica respecto al presupuesto 2014 y vaticinó que además de un recorte y ajuste salarial para los trabajadores, seguro vendrá un “sueldazo” para Pérez, sus ministros, diputados y senadores.
Colaboró: Jimena Catalá.