Tras la renuncia del sindicalista petrolero Guillermo Pereyra al directorio de YPF, ya se habla de dos hombres nacidos en Mendoza para reemplazarlo. Aunque hasta anoche no se le había aceptado la dimisión a Pereyra- hombre de la CGT moyanista-, el cargo deberá pasar a otro dirigente de los gremios del sector. Entre los nombres figuraban los de los mendocinos Dante González y Antonio Cassia.
La salida de Pereyra, con halagos a Cristina de Kirchner y al presidente de la compañía, Miguel Galuccio, es un recambio obligado en una silla que cada seis meses debe ocupar un sindicalista distinto. Más allá de los elogios, el jefe del sindicato de petroleros privados de Neuquén, Río Negro y La Pampa hizo suyas las críticas al Gobierno que sostiene Moyano y anticipó que se presentará como candidato a senador nacional por el Movimiento Popular Neuquino para las elecciones legislativas de este año. Además, sugirió al Gobierno «negociar un acuerdo» con Repsol para poner fin a los juicios en contra de la Argentina.
El mandato semestral de Pereyra como director por los trabajadores de la petrolera renacionalizada había vencido un mes atrás. Anoche en la compañía explicaron que el recambio podría demorarse al menos un mes, una vez regresados de sus vacaciones los miembros del directorio, y que hasta entonces lo más probable es que el lugar de Pereyra termine por ocuparlo el director suplente Manuel Arévalo, jefe del gremio de petroleros jerárquicos.
Según informa hoy Ámbito Financiero, en la empresa deslizaron que el reemplazo puede definirse entre González, diputado nacional y secretario general del sindicato de petroleros de Cuyo, o del también mendocino Antonio Cassia, histórico líder del gremio de los trabajadores estatales del sector.
Cassia llegó a los primeros planos de la política nacional durante la década del noventa: fue un menemista irreductible y acompañó la privatización de YPF, aunque ahora lo niega con vehemencia.
Gonzalez es un desconocido a nivel nacional pero en Mendoza ya lleva 30 años de trayectoria. Se desempeñaba como secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Cuyo antes de asumir como diputado y todavía mantiene su cargo, según su página oficial. González tiene 48 años. Está casado con Andrea Jaque, pariente del gobernador y malargüina también igual que Celso. Tiene tres hijos, dos varones y una mujer. Nació en Formosa y llegó a la provincia a principios de los 80. Hizo carrera dentro del gremio de los petroleros en donde empezó siendo quinto vocal y cumple su segundo mandato como diputado nacional.
Cassia y González ya habían sonado como directores por la parte sindical al inicio de la gestión de Galuccio, cuando por sugerencia de De Vido el puesto finalmente quedó para Pereyra.
«La llave para el crecimiento de YPF será una negociación que termine con un arreglo con Repsol. Ahí se van a destrabar las inversiones», sugirió el dirigente. De todos modos, mantuvo sus críticas al Ejecutivo y consideró: «Las cosas no se arreglan hablando sólo con los amigos. Si hay voluntad política, que el Gobierno lo llame a Moyano y escuche los planteos».