El INDEC admite una caída anual en la industria

En 2012, la actividad bajó un 1,2%. La última baja había sido en 2002. Autos y acero, los más afectados.

Según las estadísticas oficiales la industria descendió 1,2% durante 2012. Esto es noticias, pero sobre todo porque es la primera recesión que el INDEC registra una baja en los diez años de la era kirchnerista. En 2009, cuando ocurrió la crisis mundial y la mayoría de los analistas privados estimó una caída de la actividad local, el organismo oficial no solo no reconoció la recesión sino que publicó un crecimiento de 0,1% de la industria.

El INDEC explicó que la caída de la actividad fabril en 2012 estuvo asociada a la menor producción en las industrias automotriz y siderúrgica. En cambio, el escenario fue distinto para las producciones textil y de alimentos, que cerraron el año con números positivos. En las reiteradas palabras de Cristina Fernández de Kirchner, “el mundo se nos cayó encima”.

La contracción que registró el INDEC es menor a la de los privados. La consultora del ex viceministro de Economía, Orlando Ferreres, estimó que la baja del año pasado fue 1,9%. Y la Unión Industrial Argentina estima un retroceso de 2,1% en los primeros once meses de 2012.

La fabricación de vehículos descendió 6,6% y la menor actividad de las industrias de metales básicos (como aluminio crudo y acero) registró una pérdida total para todo el año de 8,7%.

Pero además en diciembre de 2012 la producción fabril registró una caída interanual de 3,4%. En ese mes, todos los sectores, salvo tabaco y automotores, registraron bajas. Las más pronunciadas fueron las de industrias metálicas básicas (-14,6%), papel y cartón (-11,5%) y edición e impresión (-10,5%).

Entre las razones –externas pero también internas- que destacan hoy los economistas hay más de una. El ex secretario de Industria y actual titular de la consultora abeceb.com, Dante Sica, asoció la caída de la industria a las menores exportaciones de autos a Brasil. El economista jefe de la consultora Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, agregó que los controles a las importaciones impactaron negativamente porque dificultaron el acceso a los insumos a muchas compañías.

“Fue un año complicado tanto por la dinámica de Brasil, como por el estancamiento de las economías desarrolladas”, añadió Rodrigo Álvarez, director de la consultora Analytica.

También la sequía afectó. La molienda de cereales y oleaginosas descendió 6% durante el año pasado y la venta de maquinaria agrícola también cerró 2012 con
números rojos.

Si bien 2012 fue un mal año para la industria automotriz y la de metales básicos, no sucedió lo mismo con las compañías vinculadas a la producción de alimentos (1%), textiles (3,2%) y productos químicos (2,9%). “El control cambiario y el cepo a las importaciones favorecieron, por ejemplo, al sector textil porque las dificultades para conseguir dólares frenaron el contrabando y el cepo, el ingreso de productos importados”, manifestó Sica.

Para 2013, Sica considera que el crecimiento de la industria va a explicarse por cuatro sectores: la mayor producción automotriz, de máquinas para el campo, de agroquímicos y molienda. Para Álvarez también 2013 será más favorable. Y señala que dependerá de la demanda interna que de la externa.

La industria fue uno de los sectores que más puestos y de mejor calidad generó desde la salida de la convertibilidad. Sin embargo, y pese su participación en la economía es menor que en la década del noventa. Tampoco pude reducirse la dependencia que tiene la industria argentina de los bienes importados. En 2012 el sector en su conjunto importó más de lo que exportó. Y por eso registró un déficit comercial de U$S 24.000 millones.

Jorge Vasconcelos, investigador jefe del Ieral (Fundación Mediterránea), se refirió los altos costos laborales que debe enfrentar el sector fabril (y que, según él, medidos en dólares son 50% más altos que los de Brasil), pero para explicar la caída en la rentabilidad de las empresas fabriles. En su opinión, la merma en la rentabilidad de las empresas, que también se explica por la presión tributaria y el
ajuste en las tarifas de gas y luz, es el aspecto más preocupante para el futuro de la industria manufacturera en el corto plazo.

"Para lo que fue 2012, me parece que el resultado fue muy digno. Que la caída no haya sido mayor confirma que el sector industrial es una de las fortalezas de la economía argentina y que se conservan los avances en productividad que se lograron en los últimos 15 o 20 años. Lo más preocupante en el corto plazo está en el balance de las empresas, porque el deterioro de la rentabilidad fue más profundo que el de la producción y la rentabilidad es la que define los planes de inversión", dijo Vasconcelos.

La magra performance de la industria en el año se concentró, con mayor fuerza, en el segundo y tercer trimestre, cuando las caídas alcanzaron el 3,2% y el 2,5% respecto de los mismos períodos del año anterior.

De acuerdo con la encuesta cualitativa que realiza el Indec y que mide expectativas de las empresas, el 67,7% espera un ritmo estable en la demanda interna para el primer trimestre del año y el 19,8% prevé una suba. A su vez, el 58,3% de los encuestados estima que sus exportaciones se mantendrán estables y
el 26,1% anticipa un aumento. Con respecto a las importaciones, el 72,3% de las firmas prevé un ritmo estable de las compras al exterior hasta marzo.

Los empresarios fueron contundentes al responder acerca de las proyecciones de incorporar personal. El 98,1% respondió que no advierte cambios y apenas un
1% estima que tomará gente. El 0,9% anticipa una baja.