Sólo el devenir de estos tiempos globalizados dirá la categoría que tendrá lo que ocurrió hace un mes en la localidad rionegrina de Cinco Saltos, ubicada en la región del Comahue dentro del territorio patagónico. El 20 de diciembre en aquel municipio el Concejo Deliberante decidió prohibir la explotación de petróleo no convencional, justo en la región donde en el subsuelo se extiende la mayor mancha de hidrocarburos incrustada en la roca. Es decir, el megayacimiento de Vaca Muerta.
Esa determinación del pequeño municipio produjo conmoción en la región porque la ordenanza fue votada por los 7 concejales y fue refrendada por la intendenta Liliana Alvarado del Frente Grande aliado al Frente por la Victoria.
La novedad fue reflejada por el diario porteño Página 12, el 10 de enero aunque no hubo otra repercusión. Mientras tanto, hace una semana MDZ publicó un informe sobre el origen de la contaminación del acuífero del Carrizal y allí advirtió que el advenimiento del proceso de la explotación del esquisto demandaría grandes volúmenes de agua dulce.
En esa publicación se hizo una de las pocas menciones sobre la operación industrial. Puntualmente este diario digital señaló: "La operación extractiva denominada "fracking" que se realiza para obtener el petróleo inserto en la roca subterránea justamente produce la rotura de los estratos para sacar los hidrocarburos. Los estudiosos remarcan que esta actividad mucho más impactante en el subsuelo acentúa la 'sismicidad inducida' consecuencia propia de la actividad, aunque poco y nada mencionada para no generar alarma y mala prensa contra la industria petrolera, hoy considerada como una gesta nacional por la crisis energética y luego de la reestatización de YPF".
Queda claro entonces que el fracking es un procedimiento de alto impacto en el subsuelo en busca del petróleo, de hecho se trata de una fractura del estrato producida por la alta presión con agua ejercida en la perforación y esa acción en regiones sísmicas propende a que los movimientos telúricos generen más repercusión geológica por la rotura de las capas terrestres.
En octubre de 2012 el concejal comunista de Cinco Saltos, José Chandía presentó su proyecto de ordenanza en el cuerpo deliberativo. El edil le dijo a MDZ que su idea surgió por una publicación internacional que relataba el alto nivel de contaminación que producía el fracking y que su aplicación aún atravesaba la etapa de experimentación. Por supuesto que estas operaciones a gran escala avanzaron en los yacimientos petroleros al calor d la urgencia que produce la crisis energética que siente el planeta. En Argentina ese déficit parece acentuarse y la extracción de petróleo y gas no convencional aparece como la puerta de salida de la crisis.
Pero la ordenanza de Cinco Saltos puso en relieve las consecuencias de la operación que, de acuerdo a lo que argumenta Chandía, ya está prohibida en países como Francia, Bulgaria e Irlanda del Norte, en tanto y siempre de acuerdo a los fundamentos del concejal sureño el fracking también está suspendido en 11 jurisdicciones de Estados Unidos mientras esperan el resultado del principal organismo norteamericano de control de agua dulce.
La particularidad es que Cinco Saltos aprobó su ordenanza restrictiva tomando como antecedente lo que ocurre en el distrito vecino de Allen donde allí extrae petróleo no convencional la compañía Pluspetrol.
Allen basa su matriz económica en la producción frutícola en especial en las plantaciones de manzana y las mismas organizaciones sociales que apoyaron la ordenanza de Chandía relataron que se puede observar que en una zona de "chacras" se encuentran los pozos petroleros funcionando al máximo.
"La explotación de yacimientos no convencionales provoca grandes riesgos en aguas de superficie y subterráneas. La extracción genera cantidades de residuos líquidos que contienen químicos disueltos. No hay garantía de que estos líquidos permanezcan confinados y no se comuniquen con el agua de consumo (lo que ha pasado en Estados Unidos, donde se contaminaron las napas)".
La norma municipal evidencia que el fracking produce "emisiones contaminantes" que afectan la salud de las personas, la flora y la fauna. Además señala el alto consumo de agua que demanda la operación. "Para cada perforación se necesitan 200.000 metros cúbicos para la fractura hidráulica. Se utilizan 500 sustancias, entre las que figuran 17 tóxicos para organismos acuáticos, 38 tóxicos agudos, ocho cancerígenos probados. Estas sustancias significan un total de cuatro toneladas de tóxicos por pozo", dice el texto.
Mirá la sesión del Concejo Deliberante de Cinco Saltos al momento de aprobar la ordenanza contra el fracking.
Qué puede pasar en Mendoza
El episodio rionegrino deberá ser tenido en cuenta por los organismos mendocinos de control (Dirección de Protección Ambiental e Irrigación) que tienen como misión proteger las subcuencas hídricas que como se sabe, ya sufren el estrés ambiental por la explotación intensiva de hidrocarburos. En la zona norte hay expectativas fundadas de encontrar petróleo no convencional en el yacimiento de Barrancas y en el sur es conocido que el yacimiento de Vaca Muerta también se extiende en el subsuelo de Malargüe.
En el mismo gobierno mendocino se reconoce que el fracking es una incógnita todavía y como en el resto del planeta no hay protocolos para un control efectivo para atenuar el impacto altamente contaminante que deviene de una gran cantidad de aditivos que intervienen en el proceso de explotación de petróleo no convencional.
La idea que gana espacio en el ámbito petrolero local es que en regiones de alta densidad poblacional las compañías petroleras no han sabido integrarse a las comunidades que luego terminan rechazando la actividad industrial petrolera. Pero esto supone también que esta operación de extracción a gran escala y de fractura de suelo genera una reacción de las organizaciones ambientalistas que ya se expresaron en Mendoza contra la explotación minera metalífera a cielo abierto que produjo que el actual gobernador Paco Pérez desactivara el proyecto minero San Jorge.