El primero en decirlo fue Roberto Lavagna en agosto del año pasado: “La economía argentina está entrando en un ‘Rodrigazo’ en cuotas”. Si bien no logró la repercusión esperada, fue el germen para que otros se animaran a plantear un escenario similar.
A mediados de enero de este año, fue el turno del titular de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren, quien advirtió que la situación que se vive hoy en torno a las paritarias ya se vivió “en los 70 cuando Lorenzo Miguel (titular de la UOM) arreglaba y lo que era el techo de un gremio después era el piso de otro”. Todo terminó en el "Rodrigazo", afirmó el empresario a diario Clarín.
Y aunque luego el líder de la UIA se desdijo, la frase quedó picando en el aire. "Creo que la inflación se viene dando, se está perdiendo poder adquisitivo del salario, y esto es perjudicial. 'El Rodrigazo' ya se puso en funcionamiento hace un tiempo", declaró el titular de la CGT, Hugo Moyano.
Ello lleva a la inevitable pregunta: ¿Existe riesgo de que vuelva a vivirse un fenómeno como el que le tocó padecer a Isabel Perón? ¿Están las condiciones dadas para que ello suceda?
Para el economista Juan Carlos de Pablo, si bien existen "distorsiones" en las tarifas y el tipo de cambio no están dadas las condiciones de "debilidad" política para que suceda otro "Rodrigazo".
"De Mendiguren está preocupado por el efecto que pueden tener las paritarias sobre los precios y no parece que por el resto de las cosas", dijo el profesional en relación a las declaraciones del titular de la UIA sobre las negociaciones salariales en el período en el que Celestino Rodrigo fue ministro de Economía.
En su análisis, De Pablo aportó que políticamente "una de las diferencias más importantes de cuando sucedió el llamado 'Rodrigazo' es que Isabel Perón estaba débil y Cristina Fernández de Kirchner no. Uno le puede endilgar a este Gobierno muchas cosas, pero debilidad, no", señaló.
Aunque desde el costado económico advirtió: "Cuando hay tarifas totalmente distorsionadas y un tipo de cambio bajo como hoy, algo hay que hacer".
En cuanto a las circunstancias que desembocaron en aquel proceso inflacionario, De Pablo señaló por radio El Mundo que "el razonamiento de Rodrigo fue muy sencillo: si yo tengo que bajar el salario real porque me quedé sin reservas y porque nadie me presta, entonces lo que tengo que hacer es aumentar las tarifas y el tipo de cambio por encima de los salarios".
Otro de los que opinó al respecto fue el titular de la consultora Equis, Artemio López, quien aseguró que, a su juicio, el comportamiento económico que derivó en ese proceso “no tiene nada que ver la situación política y socioeconómica actual”.
Según De Pablo, no están dadas las condiciones de "debilidad" política para que suceda otro "Rodrigazo".
El sociólogo, identificado desde hace tiempo con el Gobierno, apuntó contra De Mendiguren por sus palabras: “Es terrorismo verbal, fue muy traumático para los argentinos el ‘Rodrigazo’”.
“Si analizás el comportamiento de los precios, vas a ver que está completamente desvinculado del nivel salarial en Argentina. No se corresponde la hipótesis de que a más salarios hay más aumento de precios. Al contrario, lo que se observa es que en corto y mediano plazo está en una relación inversa a nivel de precios”, dijo a Infobae.
El "Rodrigazo" es un fenómeno que se dio a raíz de una serie de medidas impulsadas en 1975 por el ministro de economía Celestino Rodrigo, del gobierno de Isabel Perón que incluyeron una devaluación del 100% y más, del peso ley, aumento de naftas y servicios públicos, lo cual terminó en una inflación del 183%.