Aumento de transporte y demagogia

Cristina Kirchner fustigó a Mauricio Macri por el aumento de la tarifa de subte, pero el problema es estructural y más complejo que lo que admite el propio oficialismo. Lo que no se dice.

Foto: NA
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Ayer, en plena cadena nacional, Cristina Kirchner se dio el lujo de criticar a Mauricio Macri por haber incrementado las tarifas del subte. “El subte a 3,80 me parece una barbaridad, va a quitar poder de consumo y afectará a miles y miles de personas. Cada uno que siga la política que le parezca, pero después que no hablen de inflación”, dijo la mandataria

Esas palabras encendieron los aplausos de quienes la escuchaban y provocaron la consecuente silbatina contra el jefe de Gobierno porteño. Sin embargo, la Presidenta nunca mencionó el dato más relevante: el daño que han provocado los subsidios a lo largo de los años, distorsionando el real costo tarifario.

Es bien cierto que la no existencia de ese beneficio impacta negativamente en los bolsillos de los trabajadores, pero ello no se soluciona haciendo populismo con las tarifas. Es un atajo que, hay que decirlo, ha dejado a la Argentina sin infraestructura después de varios años de crecimiento a tasas chinas.

Más que la suba o no de las tarifas, el problema real para los trabajadores es la inflación del 25% anual y el estancamiento en la creación de nuevos empleos. Eso coloca a los trabajadores en una situación de debilidad a la hora de negociar paritarias y tratar de mejorar su calidad de vida.

Respecto a las tarifas, hay un dato que pocos parecen tener en cuenta en estas horas y es que estas tienen que reflejar: el costo de funcionamiento, el mantenimiento preventivo y correctivo—la tragedia de once es emblemática en ese sentido—, y las inversiones para modernización y ampliación de los servicios. Cuando las tarifas son bajas, solo se cumple el primer punto , hasta que los servicios colapsan. Ello es lo que ocurre en Mendoza y la Argentina.

Cristina no habla del daño que han provocado los subsidios a lo largo de los años.

Para resolver la coyuntura, el Estado tiene que intervenir de varias maneras:

-Debe invertir en aquellos servicios que tienen un carácter eminentemente social por ejemplo media distancia en la zona rural.

-Debe subsidiar a las personas que lo necesiten, estudiantes, jubilados, desempleados, etc.

-Debe controlar que los empresarios inviertan los recursos y no se conviertan en empresarios millonarios con empresas casi quebradas. Y si son empresas del Estado, que no se conviertan en coto de caza de los partidos políticos.

Hasta que ello no ocurra, los problemas de transporte que se viven en estas horas persistirán en el mediano/largo plazo, sin solución de continuidad.