Volver a los 16

¿Hordas de adolescentes K amenazan con reventar las urnas? El doble rasero y el "electoralismo" militante. El "polo antiC" se sacude el polvo. De la Sota-Macri buscan atemperar el declive.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

En Twitter @villalongaj

No habrá herramienta que el Gobierno nacional no vaya a usar para consolidar su espacio de poder a través de las elecciones legislativas de medio término, el año próximo. El proyecto del senador oficialista Aníbal Fernández destinado a que puedan votar los mayores de 16 años, y otro complementario, que autorizaría a los extranjeros residentes con más de dos años, podrán
ser, cuando se aprueben, instrumentos aptos para eso.

Pero el debate abierto permite trascender lo obvio, el objeto “electoralista” de esta iniciativa, tal como acusan desde la oposición. Resulta interesante ver, en primer lugar, el alineamiento de muchos que reclaman la baja en la edad de imputabilidad con su propio rechazo a una ampliación de derechos, en este caso el optativo a votar dos años antes que lo establecido por ley. Si cometen un delito, los adolescentes deben ser tratados con la vara con la que se juzga a los mayores, pero de ninguna manera están preparados para elegir a sus representantes.

La reacción, dividida, de los opositores al anuncio del proyecto del ex jefe de Gabinete advierte que se filtró por un lugar que provoca incomodidad a las fuerzas “antiK” (o habría que decir “antiC”, a esta altura, ya que el “cristinismo” está dejando atrás aceleradamente
al “kirchnerismo”).

El jefe del bloque de la UCR en la Cámara baja, el respetable ex camarista Ricardo Gil Lavedra, exhibió la inconsistencia del discurso opositor cuando anticipó que estaba a favor de una ampliación de derechos, pero que el proyecto de Aníbal tenía fines “electoralistas”.

El senador Marcelo Fuentes (FpV-Neuquén) habló con gacetaradio.com sobre este punto. “Sí, es electoralista, justamente, se trata de que voten”, dijo entre risas. Nadie podrá negarle al peronismo su disfrute del ejercicio del poder. Precisamente, la crítica de Fuentes a la UCR
es que renuncia a su “vocación de poder” al acusar al oficialismo de impulsar una norma para beneficio propio.

Y descontar que el beneficio será sólo para el oficialismo advierte sobre el estado emocional de la oposición. Poco más de 1,4 millones de chicos de entre 16 y 18 años podrán votar si se aprueba esta reforma al Código Electoral, pero resulta cuanto menos complicado anticipar
el perfil de esos potenciales votantes. Sí es posible intuir en la Capital Federal y en varios municipios del Conurbano el comportamiento de los adolescentes en el cuarto oscuro.

Más allá de las burdas generalizaciones y del alto grado de prejuicio que han dejado ver muchos adultos en relación a este tema, abonando la tesis de la utilización política
de los jóvenes debe decirse que “La Cámpora” es la agrupación más activa entre los estudiantes secundarios porteños. Incluso con más presencia que la que tiene en las universidades nacionales del área metropolitana, donde el kirchnerismo se dividió. En algunos partidos del
Conurbano los “neocamporistas” del secundario también profundizaron su trabajo en el último tiempo. Nada de lo dicho habilita a pensar que los adolescentes K llenarían de votos las urnas, al menos no hay ninguna encuesta que lo anticipe. Y sí es probable que otras vertientes
políticas como la izquierda combativa logren reflejar en los próximos comicios su tradicional militancia. En suma, las especulaciones políticas alrededor de la iniciativa K se basan más en prejuicios que en certezas.

Lo que sí es cierto es que, del mismo modo que señalamos que ocurrirá entre los votantes adultos, según lo indican las encuestas más serias, los nuevos sufragantes del kirchnerismo no dividirán el voto como lo harán los de otras opciones como la UCR o el FAP. Sólo en 2009
la oposición contó con una candidatura ganadora, la de Francisco de Narváez en la provincia de Buenos Aires, que fue quien logró derrotar al propio Néstor Kirchner acumulando tras de sí a casi todas las opciones antiK.

Todo indica que no sucederá lo mismo en 2013. Entre tanta elucubración, el “polo antiC” sigue en lento proceso de cocción. La reunión de los gobernadores José Manuel de la Sota y Mauricio Macri, hace diez días en Córdoba, fue un fuerte gesto pero nada por debajo permite demasiado margen para la ilusión. Esta semana, el diario “La Nación” aseguró que Daniel Scioli y De
Narváez habrían tenido conversaciones reservadas pensando en un armado común el año próximo. Este tipo de versiones se inscribe en las acciones que buscan provocar terror en la cercanía de la Presidente, aunque no siempre lo consiguen. Dos cosas parecen sumamente
difíciles: que De Narvaéz acepte diluirse en el caudal del cristinismo; y que Cristina acepte que Scioli intente, siquiera, tomar la más mínima distancia e independencia del oficialismo gobernante. “Va a tener que seguir acá hasta el final, y si tiene algún futuro va a depender de
ella”, explicó un experimentado operador que nunca  dejó de ver al gobernador bonaerense, ni en los peores momentos.

Pero si el escenario en el que se mueve la oposición no aporta grandes cambios, algunos  movimientos intestinos en el Gobierno permiten percibir ruidos sordos, que oírse dejan. El eje de las discordias es el súperviceministro de Economía, Axel Kicillof, hoy con una interlocución
privilegiada con la Presidente. El economista provoca revuelo a su alrededor, tanto por celos como por razones concretas. Kicillof no maneja poder, pero ha enrarecido el entorno con decisiones que le sugiere a Cristina y que, cuando se toman, afectan a varias áreas del Gobierno.

El “megafuncionario” le imprime un sesgo ideologizado a sus propuestas, al punto de que los empresarios son, para él, capitalistas. Sin más. No se trata a esta altura de negar las contradicciones del sistema, y que el Estado debe oficiar de regulador de las relaciones sociales entre capital y trabajo. La cuestión, de aquí en más, será cada día más una cuestión de grados.

Kicillof ha estado detrás de la confiscación de las acciones de Repsol en YPF, medida que busca dar vuelta la hoja de ocho años de una política energética desastrosa (El senador y “capo cómico” correntino Nito Artaza, mientras Kicillof describía el desmadre del sector ante el
Senado, reclamaba con ironía que dejaran que De Vido se defiendera). Es el mentor también de que el Estado constituya una empresa minera nacional pero con mayor grado de intervención que las existentes en Chile y Perú, donde el sector privado está muy presente. Y promovió,
por ahora sin éxito, que otras empresas de servicios concesionadas vuelvan al seno del Estado.

El contexto internacional, las malas privatizaciones, los desfases producidos por subsidios sin planificación, todos a la vez o de a uno son argumentos “a la carte” de Kicillof y sus adláteres que, en tiempos de crisis, ganan espacio todos los días. Si los capitalistas en Argentina tuvieron el poder de modelar la economía a su antojo, al menos en el último siglo, la anemia empresaria es el signo de la hora. La Presidente se dio el lujo de invitar a la celebración del Día de la Industria, realizada este lunes en la emblemática feria Tecnópolis, a los “empresarios” de La Salada, con el inefable Jorge Castillo a la cabeza. Guillermo Moreno convenció a la Presidente que debían estar “todos y todas” en la ecuménica celebración. No se trata de una acartonada
cuestión de protocolo, se trata del tremendo gesto que implica dar lugar a un comerciante que promueve de manera ostensible la ilegalidad. Que conducir es, antes que nada, predicar con el ejemplo.

*Director de gacetamercantil.com