El anuncio del Plan de Protección Integral de la Salud del Gobierno se quedó a medio camino. Las medidas más significativas se conocían desde hace semanas, por eso, las expectativas estaban puestas en los plazos, en los cómo, en los números.
Estos detalles, que parecen pequeños, son indispensables a la hora de fijar metas, de juzgar si la concreción del proyecto es factible y, sobre todo, para seguir de cerca sus avances. Sin estos elementos, se presentaron líneas de acción que no se sabe a ciencia cierta cuándo se concretarán.
El ministro Díaz Russo fue el encargado de presentar el plan.
La estrella de los anuncios, aunque ya se conocía, fue el Seguro Provincial de Salud, que implicará un cambio sustancial en el sistema, en cuanto al financiamiento, a la forma de atención y a lograr el reconocimiento de la salud como derecho.
La medida fue criticada por unos, como los gremios que nuclean a los trabajadores, y aplaudida por otros, que la juzgaron como una oportunidad real de cambio.
Para esta medida de fondo tampoco se plantearon plazos, sólo acciones a realizar como el padrón de la población que tendrá el seguro, los acuerdos con obras sociales y la medición de los resultados. Y aunque se aclaró qué organismos financiarán la propuesta, nada se dijo de los números finos, de la inversión que implica, teniendo en cuenta que los recursos son acotados.
Manzur y Pérez escucharon atentamente a Carlos Díaz Russo.
El consenso es otro punto clave. El ministro, Carlos Díaz Russo, anunció que se presentará un proyecto de ley que incluirá las líneas de acción propuestas, con el objetivo de que las mismas no cambien con cada gestión.
Sin embargo, una modificación de esta naturaleza requeriría de un acuerdo político, ya que la salud, como tantos otros temas, sigue siendo un botín de guerra, antes que un tema para debatir, analizar y trabajar en conjunto.
La única política de Estado que intentó trazarse en la provincia fue la de seguridad, para lo cual hubo un acuerdo político y leyes posteriores. Pero ni eso pudo con la práctica mezquina de destruir lo que hizo el anterior, de volver atrás, de no respetar lo acordado.
Frente a esta experiencia cabe preguntarse si una ley, sin un acuerdo político anterior, logrará poner en foco una meta común, sin que los partidos utilicen el tema de la salud para criticar al gobierno de turno.
Para cada una de las líneas de acción que se presentaron englobadas en: consenso, inclusión, mejora continua, promoción y prevención y regulación, se estipularon metas y acciones estratégicas. En esta enumeración se incluyó la capacitación del recurso humano, la instalación de centros de rehabilitación en los 23 hospitales de la provincia y la incorporación de tecnología, de móviles, entre otros aspectos. Pero en ninguno de estos casos se habló de plazos o inversión.
Estos detalles, que parecen menores, son fundamentales a la hora de fijar metas y seguir de cerca el cumplimiento en tiempo y forma de cada una de las políticas anunciadas.