El futuro cercano

Los últimas sondeos anticipan un módico triunfo del oficialismo en las próximas elecciones, aunque los opositores -dispersos- conseguirán más votos. La economía que viene y los candidatos que vienen. Massa, el equilibrista.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

En Twitter @villalongaj

Las últimas encuestas en manos del Poder Ejecutivo, la que difundimos anticipadamente en esta columna, realizada por Ricardo Rouvier y Asociados, y la más reciente de Management & Fit, coinciden en un aspecto clave: uno de cada tres votantes anticipan que votarán al kirchnerismo en los comicios legislativos de mitad de mandato, en 2013, mientras que cuatro de cada diez lo harán por candidatos de la oposición.

Esto permite anticipar que casi 30 por ciento de los votos se dirigirán al  kirchnerismo/cristinismo y que los candidatos opositores recaudarán poco más del 40 por ciento. La cuestión es que el voto oficialista no se dispersará y el “antiK”, sí, porque serán variadas las opciones políticas de oposición.

A este panorama, en principio halagüeño para el Gobierno nacional, debería sumarse el hecho
de que lo peor, en términos económicos, podría terminar de pasar a finales de este año: con un
horizonte en el que la economía, cuanto menos, no empeore, se ilusionan en la Casa Rosada,
el resultado de la próxima elección podría no ser tan malo, según ya descontaban desde la
oposición y desde las consultoras privadas, lo que está encendiendo luces de alarma en algunos
partidos y medios opositores.

Si se baja un poco la mirada se verá la actividad que desarrollan varios futuros candidatos,
algunos en busca de un espacio que perdieron y otros en franco ascenso pero con resultado
imprevisible. En la primera lista aparece el diputado nacional Felipe Solá, que sigue coqueteando con el kirchnerismo aunque sin un resultado efectivo, por ahora. Pero el ex gobernador de Buenos Aires no debería lamentarse. Muy pocos líderes regionales, con mucha más inserción que él, como es el caso de Agustín Rossi en Santa Fe, conseguirán algún espacio para los suyos en las listas del próximo año, a pesar de los importantes servicios que le han brindado al oficialismo. La mayoría de los lugares en todas las provincias estarán destinados a los candidatos que se impongan desde la Rosada y las futuras “víctimas” lo saben.

En la segunda lista destaca el intendente de Tigre, Sergio Massa, un caso en el debemos
detenernos porque dispone de un lugar en los medios que, notoriamente, no guarda relación
alguna con el espacio político que representa. Parte de la clave de este espacio son las cientos
de cámaras instaladas en su distrito que son subidas a los medios, en particular a TN y a C5N,
como un “insumo” tecnológico apto para “resolver” casos policiales calientes. En una sola
movida comunicacional, de este modo Massa continúa con su instalación como potencial garante de la seguridad en una zona, el Conurbamo, que está marcada a fuego por la ineficiencia del Gobierno bonaerense, que cede a la tentación de pelearle palmo a palmo la presencia en los
medios. Lo que demuestra que, paralelamente, consigue el segundo objetivo, el de meterle
presión al propio Daniel Scioli.

Massa sigue el modelo del gobernador bonarense, que construyó gran parte de su trayectoria
política basándose en su estrecha vinculación con los medios, primero sostenida desde la
secretaría de Turismo, luego desde la vicepresidencia y hace más de cuatro años desde la
gobernación, en este caso sí con una caja importante. Pero el intendente de Tigre le añade a esa
presencia indirecta en los medios una impronta de gestión presuntamente moderna y eficiente,
admitiendo que existe una enorme distancia con la dificultad que encierra administrar el primer Estado argentino. Decimos impronta porque es evidente que se trata de una “mueca” política más que de una realidad. Aunque, en cualquier caso, esa realidad construida desde los medios sea hoy casi la única existente, según insisten varios teóricos del posmodernismo.

Algunos en el Gobierno nacional están considerando a Massa como un interesante candidato
para suceder a Scioli en la provincia de Buenos Aires. No es el único posible, para nada, pero
dispone de esa imagen que edificó en los últimos años a partir de su extensa red de medios y
comunicadores rentados, como ya dijimos, desproporcionada para un intendente de un distrito marginal pero que ha logrado extenderse a algunos espacios cercanos y se muestra muy activo en un armado que le habilite una proyección provincial.

La lista de competidores a la sucesión bonaerense ya es extensa, pero muchos son
testimoniales. Algunos, como el intendente Darío Giustozzi, del populoso partido de Almirante
Brown, decidieron lanzar su línea interna para darle batalla a Massa, o para no dejar que juegue
solo, más precisamente. Giustozzi también se apoya en una gestión aparentemente exitosa
y eficiente, y casi no tiene un pasado que lo condene. Lo que no deja de ser una ventaja. Su
problema, por ahora, es la falta de visibilidad.

Pero el gran contendiente de Massa será Florencio Randazzo, el poderoso ministro de Interior
y Transporte, que por las fotos que se saca en cada obra que patrocina muestra que busca
treparse a esa candidatura a fuerza de millones del presupuesto nacional, tan necesarios para
los intendentes del Conurbano, los que pueden decidir la elección en 2015.

No obstante, el intendente de Tigre ofrece más ventajas que desventajas, según la visión
de algunos allegados a la Presidente, a pesar de sus posturas pasadas. (Una digresión,
quizás anecdótica a esta altura: Massa fue “escrachado” por Wikileaks, la red que conduce
el ahora asilado ecuatoriano Julian Assange, en un famoso reporte del entonces embajador
estadounidense, Earl Wayne, en el que el “lord” tigrense decía que Néstor Kirchner era
un “enfermo” del poder y algunas cosas más. No es posible dilucidar si Cristina Kirchner coincide ahora con esa visión psicologista de Massa o es que su proverbial pragmatismo la obliga a olvidar lo que, en su momento, fue considerado una afrenta imperdonable. El empresario de medios mendocino Daniel Vila consideró que Kirchner era “peor” que el dictador Jorge Rafael Videla cuando el oficialismo lanzó la Ley de Medios. Hoy el multimedios de Vila y Manzano milita al lado del Gobierno nacional, se verá en poco tiempo si con algún resultado concreto aunque contra derecho.).

Pero si el 2015 parece muy lejano, hay que decir que para el 2013 y con una promesa de
alineamiento poco confiable, en el caso de Massa, el alcalde de Tigre aspira a instalar algunos
legisladores. Aunque cerca de él no desmientan, la oferta nacional advierte que no puede haber
2015 sin jugar antes en el 2013.

Lo más problemático para Massa será la opción de hierro que se abre delante suyo: si termina
siendo candidato del cristinismo deberá olvidarse de la contención que siempre le brindó
el Grupo Clarín, la misma de la que gozó Scioli y que tantos problemas le ha traído con la
Presidente. Contención a la que, como se trata de un política tradicional y no de un ejemplar de
la nueva política –si algo así existe–, Massa parece adicto. En suma, que deberá caminar por una cuerda floja digna de un equilibrista de la más fina política. Algo que, más allá de la alta opinión que tiene de sí mismo, deberá demostrar en los hechos y no en los medios, que ya se sabe pueden impulsar candidaturas pero no definen una elección.

*Director de gacetamercantil.com