Sólo una guerra por el poder

El universo sindical dio ayer un nuevo paso hacia su propia fragmentación. La perspectiva más probable es que dentro de poco habrá dos CGT de significativo porte, a las que deberán agregárseles la vieja CGT disidente de Luis Barrionuevo y las dos CTA, que también aspiran a ser centrales obreras. El antimoyanismo convocó el 3 de octubre a su propio congreso para elegir secretario general de la CGT al metalúrgico Antonio Caló, pero Hugo Moyano ratificó que mañana hará el suyo, donde será reelegido al frente de la central de los trabajadores. Detrás de Caló se esconde el kirchnerismo, mientras Moyano expresa al antikirchnerismo. También hay una CTA kirchnerista y otra que se declara opositora.

Una primera novedad consiste en la existencia de gremios decididos a militar en la oposición al kirchnerismo. El número de sindicatos rebeldes es inasible, porque es cambiante y volátil. Puede deducirse, sin embargo, que no es un número menor, porque Moyano está dispuesto a todo, menos a mostrar su debilidad.

Leé el resto del análisis de Joaquín Morales Solá desde aquí.