En su desesperación por atrapar al dólar, Guillermo Moreno ha encerrado a Cristina Kirchner en un laberinto económico y jurídico. Desde el viernes ingresó en el terreno de la ilegalidad, que le resulta tan confortable. Decidió intervenir en el mercado paralelo para fijarle un precio: pretende que, a más tardar pasado mañana, el blue se venda a 5 pesos. La pobre excusa con la que el Gobierno venía justificando sus regulaciones cambiarias, es decir, el combate contra el dinero negro, terminó de desmoronarse.
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