Para Jorge Lanata, "Guillermo Moreno es un López Rega sin armas"

En una entrevista realizada por el diario La Nación, el fundador de Página 12 habla de que se considera un "desaparecido" del kirchnerismo. Además, asegura que volvió a la televisión en Argentina porque necesitaba el contacto con la gente.

"Nunca laburé con el apoyo de un canal en mi vida como ahora con El Trece".
"Nunca laburé con el apoyo de un canal en mi vida como ahora con El Trece".

Jorge Lanata se ha convertido, por su desenfado y creciente histrionismo, en el rockstar del periodismo argentino, con una novedad trascendente en los últimos tiempos: a la repercusión constante que ya venía teniendo desde hace más de un cuarto de siglo en franjas medias y altas de la población, se le ha sumado últimamente el hecho de liderar las masivas audiencias radiales y televisivas, un tema que preocupa sobremanera al Gobierno por la penetración de sus ácidos puntos de vista sobre la actualidad, también en vastos sectores populares que casi no lo conocían.



Tras la pausa por la fiesta del Martín Fierro el domingo pasado, esta noche vuelve con todo: "Vamos a hacer un programa sobre cómo se arma el casting de los tipos que hablan con Cristina y daremos la pauta de la Jefatura de Gabinete periodista por periodista, cuánto les garpan. Va a estar divertido, son un montón, muchos conocidos. Hay desde 15.000 pesos a 200 millones".

Con veinte kilos menos, sin necesidad de hacer diálisis desde principios de año, pero sin bajar un solo cigarrillo de sus habituales dos atados diarios, Lanata habla del fenómeno que lo tiene por protagonista, en medio de una maraña de papeles y libros del escritorio de su casa.

- La omisión de tu nombre en los suplementos por el 25° aniversario de Página 12, ¿te dio pena o bronca?

-Bronca me daba antes. Me dio tristeza y también me pareció una paradoja que gente que se dedica a la identidad y a los desaparecidos, me haya desaparecido a mí. Soy el primer desaparecido de Página 12...

Para leer el resto de la entrevista hacé click acá.

Fuente: La Nación