Los experimentos que Moyano hace en su laboratorio

El sindicalista decidió ser el centro del mundo político. Se puso a prueba para saber hasta dónde puede llegar con su fuerza de choque. Qué dejó la crisis política y social en Argentina. Qué tiene que ver lo de Moyano con lo de Paraguay. Los informes de Cancillería y aparición de Duhalde. Qué pasará en Mendoza en la Cumbre del Mercosur. Son los componentes de un experimento que aún no termina.

Moyano y sus ensayos en medio del Mercosur que se instalará a Mendoza.
Moyano y sus ensayos en medio del Mercosur que se instalará a Mendoza.

"Afirmo que es el momento propicio para la integración porque en general, la democracia reina en la zona, con algunos sobresaltos; el nacionalismo no provoca tentanciones desintegradoras en los estados actuales; las diferencias territoriales o de otro tipo entre los Estados son escasas de menor cuantía y porque se parte de ‘una historia compartida  y solidaria’ de las naciones suramericanas…" (Ángel Chueca Sancho, experto en Derecho Internacional de la Universidad de Zaragoza en el prólogo del libro Unasur Democracia, desarrollo y paz en América del Sur de su colega mendocino, Pablo de Rosas).

En distintas oportunidades los tratados de la Unasur y el Mercosur han sido motivos de análisis en este espacio. Por eso no debería sorprender que estos tópicos vuelvan a estas líneas, pero sí debería advertirnos que, en esta ocasión, la historia viva y cambiante de Latinoamérica imprevistamente se instalará en Mendoza como escenario impensado de una crisis internacional nacida de la expulsión de la presidencia paraguaya de Fernando Lugo.

De antemano ya se había elegido a nuestra provincia como sede de la Cumbre del Mercosur y con esta coyuntura se transforma en el espacio donde el bloque comercial se pone a prueba. Sin contar que Argentina viene de un espasmo político y social con el bloqueo de las destilería por parte del camionero Hugo Moyano. 

El primer resultado de la destitución de Fernando Lugo en Paraguay fue el rechazo de Argentina y Brasil al proceso de enjuiciamiento del Senado del país mediterráneo con el cual se expulsó al presidente.

En realidad fue todo legal, sostienen todos los observadores, pero todos admiten que en este caso el sistema institucional paraguayo fue apenas un barniz para encubrir una manera de sacar y poner presidentes de manera rápida y de modo arbitrario. Es sólo un eufemismo de esta época para evitar hablar de los tradicionales golpes de Estado que dominaron a Latinoamérica en los ’70. Ahora sin las fuerzas armadas mediante y sin dictadorcillos con charreteras en el poder. La diferencia es que ahora son mecanismos jurídicos que son ocupados por las corporaciones políticas o económicas para generar estas maniobras antidemocráticas.

La ventaja es que estos tiempos de interconectividad total todo se termina transparentando, y es así que los que seguimos este breve y fulminante capítulo de la historia paraguaya un día antes ya presumíamos el final porque el ambiente "anti-Lugo" en el parlamento guaraní ya estaba instalado. Entonces la destitución fue trámite burocrático porque el anticuerpo político ya había actuado en contra del presidente.

La primera reacción política la encabezaron las presidentas de Brasil y Argentina respectivamente. Ambas, Dilma Rouseff y Cristina Fernández, no aceptaron la legitimidad del nuevo presidente paraguayo Federico Franco, entronizado por el Senado. Franco fue vicepresidente de Lugo hasta el viernes.

Los argumentos para resistir el cambio en poder paraguayo se basan en los Compromisos con la democracia establecidos en la Cumbre de Usuhaia de 1998 donde se establece: "El presente Protocolo se aplicará en caso de ruptura o amenaza de ruptura del orden democrático, de una violación del orden constitucional o de cualquier situación que ponga en riesgo el legítimo ejercicio del poder y la vigencia de los valores y principios democráticos".

La cuestión es que este protocolo reglamentado en Montevideo el año pasado fija la posibilidad de una reunión de presidentes o cancilleres de urgencia y coincide con esta convocatoria para Mendoza.

Textualmente el tratado de Usuhaia esto dice sobre situaciones similares a la de Paraguay:

En caso de ruptura o amenaza de ruptura del orden democrático en una Parte del presente Protocolo, los Presidentes de las demás Partes -o en su defecto sus Ministros de Relaciones Exteriores en sesión ampliada del Consejo del Mercado Común-, podrán establecer, entre otras, las medidas que se detallan a continuación:

a.- Suspender el derecho a participar en los distintos órganos de la estructura institucional del MERCOSUR.

b.- Cerrar de forma total o parcial las fronteras terrestres. Suspender o limitar el comercio, tráfico aéreo y marítimo, las comunicaciones y la provisión de energía, servicios y suministros.

c.- Suspender a la Parte afectada del goce de los derechos y beneficios emergentes del Tratado de Asunción y sus Protocolos, y de los Acuerdos de integración celebrados entre las Partes, según corresponda.

d.- Promover la suspensión de la Parte afectada en el ámbito de otras organizaciones regionales e internacionales. Promover ante terceros países o grupos de países la suspensión a la Parte afectada de derechos y/o beneficios derivados de los acuerdos de cooperación de los que fuera parte.

e.- Respaldar los esfuerzos regionales e internacionales, en particular en el marco de las Naciones Unidas, encaminados a resolver y a encontrar una solución pacífica y democrática a la situación acaecida en la Parte afectada.

f.- Adoptar sanciones políticas y diplomáticas adicionales.

Las medidas guardarán la debida proporcionalidad con la gravedad de la situación existente; no deberán poner en riesgo el bienestar de la población y el goce efectivo de los derechos humanos y libertades fundamentales en la Parte afectada; respetarán la soberanía e integridad territorial de la Parte afectada, la situación de los países sin litoral marítimo y los tratados vigentes.

La definición de estas medidas fueron diseñadas en la Cumbre del 20 de diciembre del año pasado en la capital urugaya.  Aunque todo este esquema fue acordado en julio de 1998 en Tierra del Fuego.

El tablado político ya está montado aquí en Mendoza para analizar el fenómeno guaraní. La letra documental abre una discusión concreta sobre el destino de Paraguay en el bloque, tanto para la Unasur como para el Mercosur. El nuevo canciller paraguayo José Fernández Estigarribia insistió en que su país debe estar presente esta semana en Mendoza participando de la Cumbre. Aduce el funcionario de Franco que no son los presidentes los que están convocados a estas juntas sino los países integrantes del tratado.

Esperando a Hugo

Mientras todo ocurre, la presidenta argentina se prepara para soportar otro embate del camión de Hugo Moyano que embistió la semana pasada y se llevó puesto al país con su medida de fuerza impidiendo la salida de combustible de las destilerías. Fue un día y medio de nervios. El reclamo de los camioneros se transformó, así se vio, como el mascarón de proa de los sectores opositores al gobierno. Moyano encontró apoyo en los sectores ruralistas, enemigos declarados del gobierno desde 2008 e implícitamente en los referentes políticos que asoman con disputarle el poder al kirchnerismo como el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el jefe porteño Mauricio Macri. Por supuesto también lo fue para el multimedios Clarín convertido en la caja de resonancia de Moyano quien mutó de desagradable enemigo a un justo reclamante de las reivindicaciones de los trabajadores, de acuerdo a la consideración del grupo económico.

El sindicalista se está jugando una partida importante en su futuro dentro de la CGT y con su protesta se probó hasta dónde podía llegar con su ejército de afiliados y adeptos. El miércoles 20 el gremio de camioneros le apretó la garganta al país y antes de que se cumpliera el tiempo para la explosión aflojó la presión y le dijo a la presidenta que volvería la semana que viene antes de la visita de los otros presidentes.

Su reclamo emergente se divide en dos. Él mismo lo detalló. Su negociación salarial es doble; por un lado con los empresarios de los que logró un poco más del 25 por ciento de aumento y por otro, con el mismo gobierno ya que reclama la suba del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias que afecta a buena cantidad de camioneros que ganan por arriba de los 10 mil pesos.

En las últimas horas el camionero ha dado gestos de componedor ante el silencio de Cristina, pero ha advertido que se han dado señales del gobierno para rever ese mecanismo tributario. Ha llegado a decir que si su pedido se cumple es capaz de renunciar a la reelección de la CGT.

Lo que pasa es que los ciudadanos hemos presenciado esta semana cómo piensan dos personajes con actitudes de César. Tanto la presidenta como el jefe sindical se midieron con esa vara. Ella le confesó al titular del UIA, José de Mendiguren, en México mientras se producía la Cumbre del G-20 que imaginaba en el futuro más de una CGT y que eso no le preocupaba por su comunicación con los trabajadores argentinos era de manera directa. O sea la presidenta prescinde de las instituciones gremiales, como el César prescindía del Senado romano para entablar una comunicación directa con el pueblo. Pero Moyano no le fue en zaga en cuanto a soberbia expuesta. Ni bien se enteró que el Gobierno lo denunciaría penalmente por extorsión desde la pantalla de TN como si fuera su despacho del sindicato de Camioneros le dijo a Marcelo Bonelli que comenzaría un bloqueo total a las actividades que necesitan del transporte, todo esto sin mediar el más ínfimo proceso de consulta con sus representados que amagaban con enfrentarse con la Gendarmería. Como el César, que decidía según su emoción una acción poniendo en riesgo la república.

Una de espías

¿Por qué quedó la sensación que se ponía en riesgo algo más que la afectación de la inflación, negada oficialmente, pero que hace estragos en los salarios de cualquiera? ¿Por qué se mencionó a la arremetida camionera como un remedo del paro del transporte que volteó a Salvador Allende en 1973 en Chile?. Una apreciación que parece temeraria pero que tienen sostén en datos que la Cancillería recibió de los informes de lo servicios oficiales que decían más: hay dos actores más en este entuerto en desmedro del gobierno argentino, segín esos datos clasificados. Primero: los informes de la Embajada de Estados Unidos y de los servicios norteamericanos. Segundo: el trabajo silencioso del olvidado o retirado, Eduardo Duhalde.

Estos informes manejaron los colaboradores del canciller Héctor Timerman durante la crisis y que fueron concomitantes con la destitución de Lugo en Paraguay. "Demasiada coincidencia" dijeron desde el la Casa Rosada.

Las insidias son moneda corriente en estos ámbitos de espías y diplomáticos donde se trasluce el manejo del poder real que maneja a las naciones y desde ahí aseguran que por la debacle económica de Estados Unidos se ha subestimado el poder de operación de los servicios secretos del país del Norte. Lo ocurrido en Paraguay es una prueba que ante un poder político disperso que hacía tambalear a mismo Lugo, fue cuestión de juntar voluntades de senadores paraguayos para bajarlo y en eso hubo coordinación externa, aseguran los colaboradores de Timerman.  

Todo esto trascendió inmediatamente se distendió el clima en Argentina. El mismo jueves 21 comenzaron a aflorar las especulaciones mezcladas con las certezas, difíciles de separar unas de otras pero hay que hacer este ejercicio para tomar la dimensión del asunto. En especial al ver cómo reaccionó Cristina ni bien le confirmaron lo que había ocurrido en las destilerías que abandonó el cónclave en Brasil de "Río más 20" sin dar su discurso ecológico.

De acuerdo a esta descripción la caída de Lugo, un presidente que estaba en línea con los gobiernos de los otros tres países titulares del Mercosur, podía ser una maniobra política para desequilibrar ese bloque que compite con Estados Unidos en los mercados internacionales.

Se sabe que el Mercosur es una coordinación internacional donde el principal interesado es Brasil (la quinta economía del mundo). Los países andinos como Chile, Perú y Colombia mantienen sus acuerdos comerciales a favor de los intereses estadounidenses pero no son incidentales frente al Mercado Común del Sur. Por lo tanto debilitar el Mercosur convirtiendo a uno de sus países fundadores en una "cuña" o un "tapón", es una jugada de jaque para Brasil. Una de las expresiones coincidentes con estas líneas fue la declaración del nuevo gobierno guaraní que ya expresó su voluntad de participar del Mercosur pero que no está de acuerdo con la participación de la socialista y bolivariana Venezuela en el bloque.

Además este diagnóstico oculto se completa si se pone en crisis a otro país fundador como Argentina, alimentando el descontento social en uno de los puntos más flojos que tiene el gobierno kirchnerista que es la provisión de combustible y donde se ha renacionalizado la principal petrolera. Así se conforma un panorama complicado para el bloque.

Si esto fuera así entonces Moyano sería una especie de Hulk latente y funcional. Parece un ensayo de laboratorio donde él es en sí mismo el objeto de estudio para conocer su verdadero poder de destrucción y su desafío es conocer cómo regular esa fuerza. Como el doctor Bruce Banner. Su protesta del miércoles será otra prueba de su laboratorio.  

Ese miedo que todos sentimos, la mirada psicológica

Un vez pintado este escenario previo a la Cumbre que se concretará en Mendoza donde el gobernador Paco Pérez tratará de sacar provecho político del evento. Queda todavía en el cuerpo social la sensación de estar a expensas de fuerzas supremas y ocultas. Por eso quizá la distensión general fue proporcional a la incertidumbre social originada en el bloqueo moyanista. Es una observación psicológica de este fenómeno del laboratorio de Moyano.

A propósito la psicóloga Nancy Caballero comentó que el día más crítico de la avanzada sindical ese día estaba en una radio por una entrevista. "Nadie prestaba atención al programa del cual estaba participando. Todos estábamos pendientes de la televisión. Lo que pasa es que se trata de dos personas (Cristina y Moyano) con mucho poder y han sido socias. Lo que sentimos es una gran incertidumbre de lo que podía pasar. No sabíamos en qué terminaría. Nos quedó la idea de que hay una agenda oculta y no sabíamos adonde terminaría todo", analizó la experta en psicología social.

Lo de Caballero es una buena descripción que se puede ser la conclusión como si fuera un final abierto porque esta historia aún no se terminó de escribir.