La prepotencia del Gobierno, la inoperancia de la oposición y la cobardía de muchos empresarios están haciendo que los argentinos empecemos a aceptar, como si fueran naturales, situaciones que no tienen ni pies ni cabeza. Voy a empezar por señalar una de las últimas: las restricciones a la importación de libros. Hay pocas decisiones más arbitrarias, oscurantistas y autoritarias como la que acaba de impulsar el más prepotente de todos los funcionarios nacionales, Guillermo Moreno.