El de Cristina Kirchner con su política energética es el fracaso menos pensado. Ella y su esposo llegaron a la Casa Rosada desde una provincia donde la explotación de hidrocarburos es la principal actividad. Al minuto de asumir, sólo les interesó capturar la Secretaría de Energía, dejando el resto de la economía en manos de Roberto Lavagna. Designaron a Daniel Cameron, eterno asesor de la actual Presidenta en el Congreso y ex director de YPF por la liga de provincias productoras de petróleo.