El gobierno afirma que todo empezó cuando el equipo de Primera descendió a la B. Entonces, un grupo de políticos, académicos, periodistas, cineastas y afines que se identifican con River y el kirchnerismo, comenzaron a juntarse para limar las penas comunitarias. Así nació River para Todos que, que debutará esta noche con una cena –la convocatoria es abierta– en Macedonio, el bar de la explanada de la Biblioteca Nacional, en Agüero y Las Heras.
De fondo, están las elecciones de 2013 que ya se están jugando en los pasillos del monumental. Daniel Passarella intentará ser reelecto y una lista larga de candidatos de la oposición como Esteban Caselli lo desafian. La agrupación kirchnerista está compuesto por funcionarios, diputados, panelistas de 678 y miembros de Carta Abierta entre los que figuran David Coco Blaustein, Aníbal Ibarra, Raúl Garré, periodistas como Hernán Brienza y Mariana Moyano, Marcelo Duhalde, Gabriel Fuks, Edgardo Depetri e intelectuales como Ricardo Forster, Ricardo Rouvier y Aurelio Narvaja, entre otros.
Según lo que publican Página 12, Tiempor Argentino y Miradas al Sur, Enrique Masllorens, miembro del Comité Ejecutivo del Consejo Federal de la TV Pública, fue el encargado de escribir el borrador de la carta de intención. “Es inadmisible que el club que hemos adoptado desde niños, y al que seguiremos fieles hasta el final, esté en las condiciones deplorables en que se encuentra”, dice el comunicado de River para Todos. “Nuestra identidad deportiva es la gloria de River, no su vergüenza, su lastimoso presente. Los resultados deportivos no son más que el fruto de una declinación moral y económica que desde hace demasiadas gestiones la mantiene en una ofensiva realidad.”
“River para Todos pretende ser un espacio abierto para el debate acerca de lo que el hincha considera que debe ser River Plate. No nace como proyecto electoralista, aunque no descarta esa posibilidad”, dijo a Miradas al Sur Marcelo Duhalde, director de prensa del Archivo Nacional de la Memoria. “Queremos ser la voz de la conciencia crítica y también de los proyectos. No necesitamos esperar a que cambien las autoridades”, concluyó.
Por su parte, el embajador Gabriel Fuks, presidente de la Comisión Cascos Blancos, precisó que “ésta no es una iniciativa del Gobierno, que quede claro. Tenemos muy presente que no es banalizar la política, se da por añadidura”. El periodista Hernán Brienza lo explica con esa radicalidad conceptual del hincha pasionario. “River es la segunda identidad de uno, después de la política. Tengo la camiseta de River desde los cinco años.” La plataforma de River para todos ya tiene más de cien firmas. Hace unos días, la periodista Mariana Moyano tiene un
plus de felicidad. Para ella, participar es un homenaje filial. Su papá, socio vitalicio del club, había puesto plata en préstamo para construir la pileta olímpica. “Solía decir que si Videla les había regalado el estadio, los socios habían hecho la pileta.”
Al actor Eduardo Blanco, otro firmante, lo conmueve la iniciativa por el lado de la experiencia de ir a la cancha. “Es absolutamente inadmisible que las instalaciones hayan sido y sigan siendo espacio de mafiosos, donde se apaña a los violentos”, dice el comunicado. Blanco, que ha viajado para filmar en otros países (el año que viene se va a Rumania) añadió: “En otras canchas del mundo, nunca he vivido esa sensación de peligro de cuando voy a la cancha de River. O a cualquier otra”.
El problema de la violencia de los Borrachos del Tablón, la barra brava de River, que fue apañada por diferentes padrinos en diferentes épocas, es un tema preocupante en la nueva agrupación. Aníbal Ibarra dijo que los barrabravas son a
los clubes como los punteros a la política. “No se logra resolver la violencia con la policía, el Estado y los dirigentes cada uno por su lado. Porque si uno es connivente con los barras, cualquier política fallará”, describió el buen jugador y legislador porteño por el Frente Progresista Popular.
Todos y todas las participantes de esta nueva agrupación coinciden en que River
Plate se convirtió en “un club empobrecido con dirigentes enriquecidos”. “Es inadmisible que cada transacción deportiva con el patrimonio del club se convierta en una operación sospechosa, o directamente dolosa”, sigue el comunicado. “Es inadmisible que se prometan investigaciones en las campañas electorales y luego no se llevan a cabo o se ocultan sus resultados.”
Los de River para Todos no se olvidan ni de Aguilar ni de Mario Israel, el monje
negro de muchas gestiones, cuyas maniobras Passarella había amagado con investigar y después, cuando asumió, dejó a los pingos en el banco. “River para
Todos tiene una mirada ideológica al respecto: queremos discutir qué hacer con
estas culturas de empresarios que asaltan a lo clubes”, dijo.
Gabriel Fuks adelantó a este semanario algunas ideas que River para Todos viene
macerando. “Hay que blanquear las transferencias de los jugadores desde la Cuarta división y generar un semillero como el que había hace diez años atrás,
cuando los pibes de la Tercera fueron embargados, vendidos en paquete.” En el ambiente futbolero se dice que en River se maneja el segundo presupuesto después del de la Ciudad de Buenos Aires. “Queremos que River tenga una transparencia absoluta en sus cuentas, en las compras y ventas y en la recuperación del espacio social fuera del estadio. Y, por supuesto, que recupere
su gloria –dijo Duhalde– porque los malos resultados responden a las malas administraciones.”
Salvo un fugaz paso –como suplente– de Leo Poncio en la Selección Nacional, River no genera hace tiempo jugadores que estén al nivel de lo más alto del fútbol argentino. Esa estirpe quedó boyando desde la camada de Pablo Aimar, el Burrito Ortega, Hernán Crespo o el Conejito Saviola. “Lo mejor de la historia de River es su ligazón con cierta estética”, reclama Fuks, que además reniega de los comentarios xenófobos de los plateístas que han ganado terreno en el posmenemismo.
“Ha llegado la hora de River”, dice el comunicado.