Estrategias para evitar la pobreza

Martha Reale investigó las causas del supuesto estancamiento provincial y compartió su reflexión.

Hace un tiempo atrás, el gerente de un hotel cinco estrellas recientemente traslado a la provincia, me preguntó por qué Mendoza era tan chata en términos comerciales. “Aquí falta negocio”, dijo el ejecutivo aquel día. El comentario quedó flotando en mi cabeza durante mucho tiempo, porque compartía la misma percepción. Un año después, me dispuse a indagar las causas del supuesto estancamiento provincial y cuáles eran los posibles cursos de acción para contrarrestarlo. Para ello, opté por consultar a quienes conocen a fondo el terruño mendocino.

Dicen los especialistas, que Mendoza cuenta con cinco grandes ejes que sostienen nuestra economía: la energía; la logística - siendo un corredor biocéanico, aunque no lo suficientemente explotado -; la producción de alimentos y bebidas - con desarrollo incipiente, excepto el de la industria vitivinícola - ; el turismo - el de mayor desarrollo -  y la minería.

Para establecer cuáles deberían ser las prioridades de la provincia como planteó MDZ, primero debemos analizar qué está sucediendo con las inversiones en las actividades que sostienen nuestra economía y por qué su dinámica repercute directamente en nuestra calidad de vida:

Energía

Las reservas energéticas están al límite. Debemos producir más energía, aunque nos encontramos con el inconveniente de que el actual cuadro tarifario eléctrico, desalienta las inversiones en centrales o mini centrales. Sumado a ello, habría que enumerar las dificultades de financiamiento para dichas inversiones. O el Estado se pone al frente, involucrándose en la gestión del recurso. O se facilita la entrada al financiamiento del sector privado. Alternativa cada vez más inviable, por las altas tasas que se aplican a los créditos requeridos desde nuestro país.

Si bien los Blancos y Portezuelo del Viento representan una esperanza para revertir el agotamiento, su concreción carece de la inmediatez que requiere la urgencia en el área.

La producción de petróleo por su parte, registró una importante caída en los últimos años. De 15.000 metros cúbicos que producíamos hace unos años atrás, hoy producimos 12.000. Al disminuir la cantidad de la producción, como consecuencia, lo hicieron también las regalías.

Los expertos señalan que podría llevarnos al menos tres años retomar los montos de la producción histórica, en tanto y en cuanto se exploten las áreas concesionadas y se obtengan inversiones para la exploración de Vaca Muerta (yacimiento de gas no convencional ubicado en el sur provincial).

Logística

Gran Mendoza es un paso natural para las exportaciones que salen por el Pacífico. Disponemos de todos los servicios que un transportista demanda. Contamos con varias dependencias aduaneras y óptimos servicios para camioneros. Aunque adolecemos de infraestructura. Los referentes de la construcción admiten que no hay financiamiento para las grandes obras públicas. Sugieren emular el modelo chileno y privatizar rutas y caminos. Afirman que necesitamos un sistema ordenado de peajes. La alternativa de mantener las rutas con fondos del Estado, aseguran que no corre más.

Producción de Alimentos y Bebidas

A Mendoza se la considera una provincia agroindustrial, pero resulta que la agroindustria sólo aporta alrededor del 6% del PGB. No faltan quienes sostienen que de seguir insistiendo sólo con el modelo alimentario primario, Mendoza va a seguir perdiendo posicionamiento en el ámbito nacional e incluso regional. La agroindustria no moviliza gran cantidad de inversiones ni de mano de obra y si a ello le agregamos la caída sufrida en la exportación de vinos fraccionados en el último año, el panorama se vuelve aún más sombrío.

No obstante, las posibilidades de desarrollo en esta actividad, dependen absolutamente de la disposición de agua. Poco ayuda que el productor vaya transformando su riego a manto por riego por goteo o presurizado. Obviamente mejora mucho la producción, la calidad de los productos, la homogeneidad del riego, pero sólo resuelve el problema de las tranqueras hacia adentro. Las personas con expertise en riego, aseguran que en Mendoza se siguen dilapidando recursos en la construcción de canales de hormigón. En los países desarrollados como Israel o España, hace 40 años que no se realizan este tipo de canales.  En aquellos países, se invierte en “acueductos” para llevar el agua presurizada a la puerta de las fincas.

Turismo

El turismo aporta actualmente a la provincia más recursos que la vitivinicultura, aunque su crecimiento se haya debido en gran parte al auge de las bodegas. Sin embargo, los referentes del área consideran que la actividad no es tratada como una verdadera industria. Demandan estrategias a largo plazo que permitan evitar la dependencia de coyunturas cambiarias. Y aseguran que la eliminación de la tasa cero, va a impactar fuertemente en las inversiones en el área, corriendo el riesgo de quedar con una plaza hotelera obsoleta.

Minería

En Mendoza existe una sola explotación minera de gran escala: el Proyecto Potasio Río Colorado en Malargüe. Dicho emprendimiento emplea actualmente casi 4.000 personas. Lo cierto es que Mendoza tiene apenas el 4% de superficie cultivable - el resto está conformado por montañas y desierto -. Traducido: un territorio propicio para este tipo de explotaciones. Sin embargo, para posibilitar inversiones similares en el área, debemos pensar seriamente en un Plan Ambiental Minero que determine áreas pasibles de explotación y fije los mecanismos de control adecuados,  a efectos de obtener la “licencia social” que esta actividad requiere para operar. 

En conclusión, para evitar la pobreza, necesitamos ante todo “planificar Mendoza”.  No hay viento favorable si no sabemos a dónde ir. Si ampliamos las posibilidades de producción, accederemos a más trabajo y mejores sueldos. Estaremos en condiciones de invertir en la formación profesional en las escuelas. Y nos colocaremos en una mejor posición para incorporar al sistema a jóvenes de la “generación ni”, hoy sindicados como los actores sociales más susceptibles de incursionar en el delito y foco privilegiado del narcotráfico.