Londres quería devolver a Astiz para que Francia no lo interrogara

Documentos desclasificados indican que Margaret Thatcher analizó devolver al marino acusado de desapariciones porque Argentina tenía prisioneros ingleses.

Foto: web
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Los archivos desclasificados de la Guerra de Malvinas continúan ofreciendo pasajes no conocidos de aquella contienda, pero además de la compleja realidad política que la envolvía. Así, La Nación publica hoy que Londres analizó devolver a Alfredo Astiz a la Argentina, para evitar que Suecia y Francia lo interrogaran por desapariciones ocurridas durante la Dictadura.

Según explica el periodista Hugo Alconada Mon, el gobierno de Margaret Thatcher pensó en otorgarle un seudónimo al marino argentino y trasladarlo en un vuelo desde Londres a Buenos Aires para terminar con los reclamos diplomáticos. Astiz, posteriormente inculpado por varias desapariciones -entre ellas, las monjas francesas Leoni Duquet y Alice Domon, y la sueca Dagmar Hagelin, estuvo a punto de ser entregado al Gobierno militar, cuatro días antes de la rendición argentina.

Gran Bretaña temía que, si entregaban a Astiz a los gobiernos europeos que lo reclamaban, Argentina podía tomar represalias contra los soldados ingleses que habían caído prisioneros en la contienda bélica del Atlántico Sur.

El gobierno británico dispuso que los prisioneros argentinos ubicados en una "categoría especial", que incluía a los altos oficiales, miembros de fuerzas especiales y prisioneros de valor para inteligencia, fueran retenidos, en tanto ordenó que otros 1400 fueran devueltos por vía marítima a través de Uruguay. 

La presión sobre Margaret Thatcher, principalmente con Francia, fue un punto de tensión en el medio de la guerra.

Recordemos que Astiz se habían rendido ante las fuerzas inglesas sin disparar un solo tiro, el 25 de abril de 1982. Una imagen de su rendición incondicional que recorrió el mundo. Su uniforme es exhibido actualmente en el Museo de Guerra Imperial de Londres.

Trasladado a Londres, fue considerado un "prisionero difícil" porque atacó a un guardia y armó una "primitiva daga con una pata de la cama". Fue el único prisionero de guerra argentino que terminó en Gran Bretaña.