La Argentina pasa momentos de máxima tensión. Absolutamente polarizada y partida al medio, llega a fin de año envuelta en un enrarecido clima político después de las manifestaciones populares del 13-S y del 8-N, coronadas el 20-N por el paro del sindicalismo opositor, parte de ellos ex oficialistas. Cada acción ahora es una batalla épica a todo o nada.
Mendoza no escapa a esa lógica. En la provincia, la disputa por la reforma constitucional ha tomado un camino que genera cada día más dudas por la acción de los partidos políticos. Desde el sospechoso quiebre de los bloques de la oposición, pasando por la reunión de intendentes peronistas y Julio De Vido con dos "opositores” que “apoyan el modelo”, hasta la foto del intendente de Capital Víctor Fayad con la presidenta Cristina Fernández. Todo, con el consecuente reparto discrecional de cupos de viviendas que benefició al radical K, ante la mirada crítica no sólo de su partido, sino de jefes departamentales del peronismo. En el medio, los mendocinos son testigos de la intervención abierta –descarada- de grupos económicos y mediáticos que buscan obtener beneficios circunstanciales en pos de sus negocios. El conjunto ha confluido en un clima tóxico para la convivencia política y social de Mendoza, donde propuestas importantes como las reformas política y constitucional quedan teñidas de sospechas.
En tanto, el tablero político de Mendoza muestra un oficialismo que en su faz pública juega alineado a la presidenta sin discusión. Una UCR dividida al medio y un Partido Demócrata intrascendente, con escaso peso legislativo, muy baja intención de voto y algunos papelones de arrastre. El peronismo opositor, fuera del ala protectora de Cobos como en 2009, es aún una semilla. El FAP y el PRO no tienen peso suficiente en la provincia aún.
El gobierno provincial cumplirá un año de gestión esta semana, con un gobernador que suele ir un poco más rápido que su propio gabinete. Su aniversario coincidirá con las movilizaciones que el gobierno nacional organiza por el 9-D, la víspera en la que el oficialismo aguarda el avance sobre Clarín. El balance de Pérez quedará opacado en la agenda pública por aquella movida más urgente.
En lo coyuntural, el gobernador Francisco Pérez podrá mostrar un logro que pocos
esperaban: menos déficit que en el último año de gestión de Jaque, algo de ahorro y un aumento considerable de la recaudación, en parte por la eliminación de la Tasa Cero.
Pero aun así, aquí hay varias tareas por hacer para evitar que en 20 años Mendoza sea una provincia pobre, atrasada y tal vez feudal. Los problemas estructurales siguen. Son los que requieren de acuerdos a largo plazo, estrategias que excedan las chicanas partidistas, e inversión genuina. Y la verdad es que continúan pendientes y con pronóstico reservado.
Los problemas de largo plazo de Mendoza no esperan ni están pendientes del 7-D o de reformas de la Constitución, o de reelecciones. Los asuntos que no se atienden van a terminar empobreciendo a la provincia. Nosotros proponemos estos cinco temas como los prioritarios para definir políticas de estado. Son los mínimos, para comenzar, para instalar el debate.
1. EL AGUA VS EL DESIERTO
Si no arreglamos el problema del agua, el desierto nos va a hacer desaparecer. A pesar de los muchos anuncios que se hicieron este año aun no está claro qué queremos hacer con el agua, factor clave de crecimiento agroindustrial y de la calidad de vida en nuestros oasis. ¿Cuál es la política del agua? ¿Cómo se va a ayudar a regar más superficie con menos recurso hídrico a los productores? Si no resolvemos el problema del cuidado y el buen uso del agua, el desierto nos irá ganando.
De la mano de la disponibilidad de agua hay que definir perfil productivo agroindustrial. Mientras se pelea el precio del damasco como hace cuarenta o cincuenta años, está cada vez más en duda cómo podemos agregar valor a las exportaciones agrícolas y agroindustriales.
2. LOS JóVENES NI-NI, LA DROGA Y LA INSEGURIDAD
Si no resolvemos el problema de los chicos que no estudian ni trabajan en pocos años más Mendoza dejará de ser una sociedad de clase media para pasar a ser una de clase baja, empobrecida y con mayor presencia de negocios narco.
El gobierno –ya lo dijimos- mostrará esta semana algunos logros en cuanto a cuentas públicas. Pero faltan más políticas de estado que contengan y bajen la cantidad de jóvenes que en el Gran Mendoza no estudian ni trabajan, más de 20.000, mientras por un lado crecen el ejército de la droga y la inseguridad, y hasta aparecen grupos parapoliciales en las redes sociales mostrando actividades de chicos armados.
Si no resuelven los problemas de desigualdad y se aumenta la eficacia y transparencia de la justicia y la policía, Mendoza va a ser inevitablemente una sociedad cada vez más violenta.
3. OBRAS PARA EL DESARROLLO
El mundo no va a esperar otros treinta años a que Mendoza haga el paso trasandino con el proyecto del tren y la central de cargas, y mejore el resto de los pasos. Si no aceleramos el paso vamos a perder definitivamente la ventaja estratégica extraordinaria de estar ubicados en el mejor lugar del hemisferio para el corredor bioceánico. Mendoza necesita obras que permitan el desarrollo futuro y que multipliquen trabajo.
No basta con presupuestar todos los años Portezuelo del Viento o adjudicar Los
Blancos. Algo se avanzo pero falta mucho. Además hay que conseguir el dinero y
planificar las obras de manera estratégica en la provincia como política de Estado,
apoyada por todos los partidos políticos. Por el contrario… ¿De qué sirve que vayan los intendentes a reunirse con De Vido para darle loas a la “re-re” cada uno con su carpetita de obras? Debe haber un plan de largo plazo de obras de infraestructura de la provincia que sean realmente útiles al conjunto de los mendocinos, o que sirvan de apoyo y logística para nuestras principales actividades productivas. Por cado peso que se invierta hay que obtener una renta social, o económica, o productiva. Con los cordones cuneta de diez meses de ejecución no vamos a darles de comer a los casi dos millones de mendocinos, cuando ya está claro que no alcanza para todos.
4. MINERíA Y PETRóLEO
Mendoza necesita incrementar drásticamente las actividades generadoras de altos
volúmenes de inversión y facturación, asegurando que la mayor parte de la renta quede en Mendoza. Caso contrario no habrá recursos para el Estado ni para fomentar otras actividades económicas. Por ello si no se optimiza la producción de petróleo y no se hace minería, pronto habrá más pobres porque los recursos no alcanzan para todos. Ya pasó más de un año desde que Mendoza enterró el proyecto San Jorge, mejor dicho, el peronismo y el radicalismo lo hicieron en pos de una elección. Si no hacemos minería, si nadie lo hace, algún día la humanidad volverá a la piedra y la madera.
Debemos tener una minería sustentable y controlada, y cuidadosa del ambiente,
como lo ha logrado por ejemplo Chile, aun con conflictos. Pero hay que animarse a
estudiar cómo hacerlo de una vez y perder el miedo a la discusión. Lo mismo con el petróleo. La provincia, durante muchos años, no estuvo a la altura de lo exigible en materia de política petrolera y permitió el “capitalismo de amigos”,
donde algunos hicieron jugosos negocios casi inmobiliarios con las áreas petroleras de Mendoza.
5. EDUCACIóN y SALUD
Los alumnos mendocinos serán menos capacitados que los de muchísimos países
del mundo, incluidos varios de nuestros vecinos, si no se piensa en una educación de calidad, con un plan cumplible, nuevos contenidos, educación digital y maestros aptos y bien pagos.
Lo hemos dicho varias veces. Pero a pesar del mucho dinero que se ha invertido en infraestructura educativa, hoy nos encontramos con muchos docentes que no conocen más que la tiza y el pizarrón y que no tienen internet en sus domicilios. Si no mejoramos la calidad educativa en serio y a medida con estándares internacionales, vamos camino a ser una sociedad inculta que no puede competir en el mundo. Hoy mismo, empresas de alta tecnología no pueden contratar a egresados de universidades mendocinas. Y la preparación de los alumnos de niveles inferiores es tan escasa que provoca vergüenza ajena.
Mendoza necesita una revolución educativa planificada, con mejores contenidos, con mayor preparación, con maestros mejor preparados y mejor pagos.
A este paso, el que se enferma, se muere si depende exclusivamente del Estado. El sistema de Salud de Mendoza entró en colapso desde hace años y a pesar de la mucha voluntad de varios de los actores de la salud –no de todos- o de algún ministro de vez en cuando, la Salud como sistema sigue funcionando mal. Y será así mientras la gente deba esperar meses por una operación, o pasar noches sin dormir para conseguir turnos en los consultorios. Mendoza necesita una reforma integral de su sistema de salud poniendo al paciente y su familia por delante, y no al último de las necesidades.
CONCLUSIONES
El tren se le está pasando a Mendoza. Año a año, gobierno tras gobierno, lustro tras lustro los problemas parecen ser los mismos pero más graves. Este empobrecimiento general ha venido de la mano de la menor calidad de la política.
Tal vez ni siquiera hace falta un plan. Pero sí acciones concretas, propositivas,
que se conviertan en políticas de Estado para ponerse al frente de los problemas y
resolverlos.
Hace falta menos pelea estéril y más acción inteligente. Hace falta desprenderse del egoísmo y ser más grande, reconocer los errores para rebobinar y ponerse de acuerdo con el que piensa diferente. Y construir políticas de Estado pensando en Mendoza primero.
Hasta ahora, da la sensación de que hemos perdido casi treinta años. Es mucho, incluso para una provincia que alguna vez fue líder, y rica. Hemos elegido los cinco temas como disparadores, pero la verdad es que las tareas estratégicas que deben emprenderse en Mendoza deben ser no menos de un centenar. Optamos por estas porque nos parecieron representativas. Pero seguro el gobernador, el partido que lo representa, la oposición, los gremios, los empresarios, las universidades, tienen ideas diferentes, o complementarias. Bienvenido el debate.
Y vos… ¿Cuáles son tus cinco cosas mínimas que tenemos que hacer para evitar que en pocos años Mendoza sea una aldea empobrecida? Proponelas aquí, opiná en nuestro foro y en las redes sociales… y participá… que de eso también se trata la democracia.