YPF y el giro impensado de Kicillof

El viceministro de Economía habló ante mil empresarios petroleros en el Sheraton. Y defendió la inversión privada.

Foto: NA
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Nadie hubiera imaginado que Axel Kicillof terminaría el año así. Después de impulsar la expropiación de YPF y de fustigar al capital privado en el Congreso como nadie lo había hecho en los años del kirchnerismo, Kicillof parece haber iniciado un giro. No está claro cuándo se inició ni qué alcance tiene pero ayer lo puso de manifiesto por primera vez en escena. El viceministro de Economía defendió al capital privado ante casi 1100 empresarios petroleros que se convocaron ayer en el hotel Sheraton para celebrar el 105° aniversario del descubrimiento de crudo en el país, que no lo podían creer.

Los hombres de negocio interesados en YPF debieron frotarse los ojos al ver lo que sucedía en el escenario del Salón Libertador. Según cuenta hoy La Nación, tras las palabras del presidente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), Ernesto López Anadón, el viceministro de Economía, Axel Kicillof, aceptó la invitación para sucederlo. No es un giro sólo del joven que se inició en las agrupaciones autonomistas de la facultad de Ciencias Económicas. Era la primera vez durante el kirchnerismo que un funcionario de esa jerarquía tomaba el micrófono en ese convite. El último asistente había sido el secretario de Energía, Daniel Cameron, en 2006.

La sorpresa de los petroleros fue mayor cuando Kicillof, un hombre temido por los empresarios tras la nacionalización de YPF y la elaboración de una nueva normativa para el sector (el decreto 1277), comenzó a hablar. "Nuestro objetivo
es alcanzar los desafíos que se mencionaban recién", sostuvo, en referencia al
discurso de López Anadón, a quien rigurosamente se refirió en varias ocasiones
como "Ernesto". Y continuó: "No lo vamos a hacer sin el sector privado. Para
nosotros es importante el capital privado". Casi al finalizar su presentación,
volvió a enfatizar el mensaje: "No tenemos la capacidad ni la vocación de
sustituir a la industria privada".
Lo escuchaban en la mesa principal los jefes de las empresas. Entre ellos, el
propio presidente de YPF, Miguel Galuccio; Javier Rielo, de la francesa Total;

Alberto da Costa, de Petrobras, y Oscar Vicente, presidente de la cámara que los
representa.

Rielo calificó como "positivo" el mensaje. Las palabras de Kicillof, que negó
peleas con Galuccio (como se insinúa en el sector desde hace tiempo), fueron
un bálsamo para los barones del petróleo. Más aun cuando el mensaje proviene
del jefe de la Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica del Plan
Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas, un producto del decreto 1277, que
marca que el Gobierno supervisará los precios y los costos de las empresas. La
versión pro mercado de Kicillof estuvo lejos de sus maratónicas exposiciones
en el Congreso o de las críticas que suele volcar contra las empresas que en los
90 "se llevaron la plata", otro cliché del viceministro.

Por su parte, López Anadón se refirió de manera tácita al embargo contra
Chevron. Sostuvo que en ocasiones las cuestiones ambientales "esconden
maniobras especulativas" que funcionan sobre la base de la "extorsión"