A micro y a macroescala, hay estrategias que se repiten y que suelen dar resultados similares. Eso el kirchnerismo lo sabe, y por eso, de la misma manera en que desde el gobierno provincial no pierden oportunidad para chicanear, ningunear, atacar o retacear (cuando no negar) dinero a los municipios no K (a veces con ayuda de alguna agrupación de jóvenes militantes), desde Nación se mueven con estrategias similares con los territorios no alineados.
Hasta hace poco, las avanzadas sobre los territorios no alineados a veces tenían sus sutilezas, pero en los últimos tiempos el kirchnerismo nacional dejó de lado tales sutilezas y ha comenzado a atacar, a veces de manera hasta burda, a las provincias opositoras y, por supuesto, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
Cuatro provincias y la Capital,
objetivos del kirchnerismo.
Corrientes, Santa Fe, Córdoba y Santa Cruz son las provincias sobre las que el kirchnerismo ha apuntado sus armas, y la principal (si no única) causa tiene que ver con quiénes son sus gobernadores y de qué lado están.
En la provincia de Corrientes el gobernador es Ricardo Colombi, uno de los dos mandatarios provinciales de origen radical. El otro es Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, de Santiago del Estero, pero este hace tiempo que se aproximó al kirchnerismo, es decir, oposición cero.
Santa Cruz está al mando de Daniel Peralta, kirchnerista en su momento pero actualmente enfrentado al gobierno nacional.
José Manuel de la Sota, en Córdoba, es otro de los que en algún momento estuvieron cerca del kirchnerismo. Peronista de origen, actualmente se opone a la Nación, y la Nación a él.
Y en Santa Fe desde hace tiempo que el socialismo tomó el mando, y actualmente la provincia está a cargo de Antonio Bonfatti, distante también del kirchnerismo.
A estas cuatro provincias se suma la CABA, territorio a cargo del Pro en la persona de Mauricio Macri.
En una mirada rápida puede deducirse que para el kirchnerismo no hay posibilidades de diálogo y que eso de “vamos por todo” se lo ha tomado demasiado a pecho, porque no importa si salieron de su propio riñón o si vienen de posiciones centroizquierdistas o si son de derecha. Sea quien sea, si no concilia con la Nación y no le rinde pleitesía (chupamedismo en la mayoría de los casos), entonces es un enemigo al que hay que eliminar.
El envío de dinero es la principal herramienta de presión de la Nación en el caso de las provincias de Santa Cruz y Córdoba, y en el caso de esta última, la más reciente arremetida fue la de ayer, cuando el Gobierno le pidió a la Corte Suprema que declare inconstitucional el impuesto a las naftas que De la Sota quiere crear.
Contra Corrientes la ofensiva es más indirecta, puesto que es desde la provincia de donde se solicita la intervención de la Justicia, aunque, claro, entre quienes fogonean con mayor énfasis esto están el medallista olímpico, Carlos Camau Espínola, actual intendente de la Capital provincial, y el diputado nacional Fabián Ríos.
La embestida contra Santa Fe fue realmente burda, porque en esa provincia se enteraron de la investigación que llevó a la detención de Hugo Tognoli, el ex jefe de la Policía en esa provincia, vinculado con el narcotráfico, a través de un diario oficialista (Página/12), y a partir de ese momento recrudecieron los ataques que pretendieron vincular en esto a Bonfatti, y por entonces fue cuando apareció el Cuervo Larroque llamando “narcosocialistas” a quienes siguen a Hermes Binner.
Y en Capital Federal es claro que el caballito de batalla de Nación contra Macri es el subte, que ahora derivo en las críticas por el aumento en los impuestos que el jefe de Gobierno quiere concretar para destinar a obras.
Para entender mejor todo esto habría que detenerse en el resto de las provincias, puesto que entre ellas hay algunas en que los gobiernos permiten aumentos de tasas y servicios, otras en las que las vías de acceso de la droga y la connivencia policial también es grande, además de aquellas en que la Justicia está al servicio del caudillismo, sin dejar de lado todas aquellas a las que la Nación les debe plata pero cuyos reclamos hacen por lo bajo, para no levantar polvareda, porque la alineación al proyecto nacional y popular no puede mancharse.
El gobierno nacional sigue intentando ir por todo, y eso implica eliminar a la oposición, sea cual sea su color.
Alejandro Frias