El hombre tiene un temperamento particular. No lo disimula y ése es el problema. Las reacciones del gobernador Francisco Pérez ya son un tema de Estado, pues en menos de un año sus enfrentamientos personales con distintas personas han generado problemas. En su entorno entienden que esas peleas "generan problemas donde no los hay" y también que le da letra a la oposición.
Lo que ocurrió en Rivadavia trajo a la memoria otros episodios de ira de Pérez donde luego sus funcionarios tuvieron que dar explicaciones. Por eso, los consejeros del Gobernador aseguran que han trabajado en los últimos meses para tratar de amenguar las reacciones. "Antes nos pasaba más seguido", se consuelan.
Con el episodio del Este, donde Pérez dicutió con un representante de la Cámara de Turismo, en el Gobierno creen que se preparó el terreno para generar un ambiente hostil. En ese sentido, interpretan que el silencio del intendente Ricardo Mansur es una pauta de ello. "Es muy raro lo que pasó. Un referente del turismo que hable de Irrigación y en particular de la gestión anterior; que no hable el intendente, todas señales de que el terreno estaba preparado", interpretó un funcionario.
La relación entre el oficialismo y la UCR está cada vez más tensa, sobre todo por las diferencias que se generaron a raíz del proyecto de reforma de la Constitución. Por eso, ambos sectores no pierden oportunidad para hacerse sentir la mutua antipatía que se tienen. Igualmente, desde el Ejecutivo aseguran que Pérez va a seguir visitando todos los departamentos "de local o visitante".
Algunos días de furia
La pelea con Autam. El temperamento de Pérez y el insistente reclamo de Autam generaron su primera reacción, al menos públicamente. Fue el 19 de noviembre de 2010, cuando era ministro de Infraestructura y tenía dentro de su cartera la Subsecretaría de Transporte. Un ida y vuelta subido de tono con los empresarios del transporte en los pasillos de Casa de Gobierno que terminó con una escena atípica: Pérez desprendió su camisa y mostró una herida, mostrando su malestar por la situación.
El fin de la luna de miel. Dos meses después de jurar como gobernador, la detención de Elena Ríos (32) en Casa de Gobierno puso nuevamente en evidencia su carácter. La mujer contó que le pidió al gobernador que no defienda los intereses de la megaminería y que, por eso, Pérez ordenó su detención. No obstante, desde el Gobierno provincial indicaron que la joven le gritó "cerdo de mierda", justificando la reacción del personal policial del Palacio de Barrio Cívico.
El día que aguantó. La Fiesta de la Ganadería representó un gran desafío para el gobernador temperamental. Año tras año, militantes antimineros escoltan al gobernador de Mendoza durante el recorrido por el predio de General Alvear con banderas, carteles e incesantes gritos y cánticos. En este panorama, Pérez se contuvo y apenas reaccionó en casos aislados. También dejó pasar la presencia de Mauricio Macri, invitado por la Cámara de Comercio.
El altercado en San Rafael. Sin embargo, en una nueva visita al sur provincial, Pérez volvió a mostrar su costado reaccionario. El 24 de octubre, antes de ingresar al almuerzo oficial por el aniversario de San Rafael, se cruzó con un productor que le planteó una serie de reclamos. El gobernador lo apartó y mantuvo un intenso diálogo que culminó con un "no hagan circo" destinado al agricultor.
La reacción de Rivadavia. Un mes después, Pérez no soportó el discurso de Sergio Vignoni, presidente de la Camara de Turismo de Rivadavia, en el almuerzo de la Feria Agro Industrial. Además de cuestionar la falta de propuestas por parte del empresario, el gobernador se dirigió hasta su mesa y habría mencionado a "los cuatro que te escribieron el discurso", en referencia a los intendentes radicales Alfredo Cornejo, Mario Abed, Gustavo Pinto y Ricardo Mansur.
Santiago Montiveros - Pablo Icardi