El discurso de Cristina en 10 palabras

El lenguaje es una práctica social y, como tal, entra en juego en el escenario donde se disputa el poder.

Foto: Telam
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“El Análisis Crítico del Discurso estudia el lenguaje como práctica social. Se interesa de modo particular por la relación entre el lenguaje y el poder” (Ruth Wodak, Métodos de Análisis Crítico del Discurso).

La expresión "muchas gracias a todos y a todas" puede entenderse sólo como un modo de saludo de la Presidenta (CFK) o bien, puede ponérsela en cuestionamiento tratando de hacer inteligible aquello que se da por sentado.  

La segunda opción supone que el lenguaje es una práctica social a partir de la cual, también, se disputa poder. A continuación se ponen bajo la lupa diez términos que jamás faltan en un discurso presidencial.

Nombrar es recortar, construir, crear, descartar, seleccionar, entre otras acciones; es decir, tiene que ver con el modo en el que, como humanos, intentamos hacer propio aquello que nos es ajeno y extraño.

Pues bien, ¿de qué modo construye, nombra y crea su discurso la presidenta Cristina Fernández de Kirchner? Puede decirse que existe un hilo conductor en el que se tienden, con frecuencia, las siguientes diez palabras: medios, periodistas, prensa, verdad, orgullo, yo, todos y todas, democracia, derechos y militante.

Nancy Caballero, maestranda en Psicología Social, destacó en diálogo con MDZ Online que, en líneas generales, la construcción discursiva contemporánea -no sólo presidencial- se caracteriza por cierto "maniqueísmo" donde descalificar al otro pareciera ser el objetivo.

"El énfasis se pone más en el error del otro que en mi argumentación para poder convencerte a vos que lo que yo digo es correcto", resaltó.

En cuanto a las expresiones lexicales seleccionadas, la profesional, sostuvo que pueden agruparse en tres "subcategorías" distintas.

Una, referida a "cómo comunicar la verdad"; la seguna, relacionada con la presencia de un "yo autorreferencial", "anecdótico" y donde prevalece cierta "personalización de los logros" y, finalmente, una tercera donde aparece el concepto de "participación".  

Medios, periodistas, prensa, verdad

Desde la perspectiva de Caballero, estas cuatro palabras refieren al tema de “la verdad” y al modo en que ésta es comunicada.

La licenciada explicó que estos términos aparecen con recurrencia en los discursos de la Presidenta y que hacen pensar que ella misma tiene una "preocupación por la distorsión en la que los medios puedan incurrir al transmitir sus mensajes".

"Los medios no permiten que mi mensaje llegue bien", es lo que, desde la perspectiva de Caballero, se juega en el mensaje de CFK.   

Según el análisis de Caballero, "entre la verdad y la ciudadanía media la prensa".

Sin embargo, esto responde a un "modelo antiguo" de pensar la relación realidad, medios, audiencia, en tanto se apela a que la gente no tendría juicio crítico.

"Existe lo que se llama capacidad de juicio crítico donde el ciudadano accederá a las distintas miradas y llegará a su propia conclusión.  En esta excesiva preocupación por lo que los medios reflejan y cómo lo hacen, podría haber una percepción de que las personas que siguen un medio aceptan como verdad absoluta lo que éste dice", enfatiza Caballero.

De aquí se desprende que la mandataria, en palabras de Caballero, se pone "cuerpo a cuerpo con los periodistas", se construye a sí misma a partir de una disputa con la prensa y los medios.

En cuanto al término "verdad", la profesional remarcó que a la hora de presentar datos o cifras se lo hace de modo aislado o fuera de contexto, lo que hace que las personas pidan, lo que se remarcó en el 8N, un "basta de mentiras".

"No creo que Cristina mienta todo el tiempo lo que pasa es que estas verdades se presentan parciales y sin un contexto de referencia", apuntó Caballero. 

Ejemplo:"Nunca culpo a los periodistas porque son empleados y tienen que respetar la línea editorial", estas fueron algunas de las palabras que refirió la Presidenta en su discurso cuando anunció la construcción de un Gasoducto en Córdoba.

Orgullo y yo

La primera persona del singular, "yo", aparece manifiesta en forma recurrente en los discursos de CFK.

De acuerdo con Caballero, tanto el término "orgullo" como la palabra "yo" tienen que ver con una construcción no sólo autorreferencial sino de “personalización de logros”.

"Los discursos revisados son de tono autorreferencial no sólo por hablar en primera persona, cosa que en los discursos políticos genera cierta confianza en la toma de decisiones; sino también a un yo anecdótico, donde se apela a recuerdos personales o familiares", precisó Caballero.  

Con esto, la Presidenta busca generar, además de empatía, cierta "simetría con el ciudadano", hablándole de igual a igual. Por ejemplo, en el video anterior, en el marco del anuncio de la construcción del gasoducto en Córdoba, la mandataria señala que cuando ella vivía en La Plata tenían, en su familia, tubo de gas.

"La permanente referencia a situaciones personales y familiares estarían relacionadas con una necesidad de ponerse en simetría con el ciudadano", aseguró Caballero.

Por su parte, el vocablo orgullo casi siempre antecede a la enumeración de logros donde se advierte cierta "personalización" de los objetivos alcanzados.

Ejemplo 2: al dar una orden a alguien, el tono campechano y simplón que busca cierta complicidad y simetría con el ciudadano es abandonado. Esto denota cómo la complementariedad superior reemplaza a la simetría de la que habla Caballero.

En otro orden, vale la pena resaltar cómo la Presidenta se refiere a los otros tuteándolos; es decir, con un "vos" mientras que a ella la interpelan desde un "usted". Esto tiene que ver, según Caballero, con la "complementariedad superior".

Es decir, por un lado, se dirige de modo "campechano" o "informal" pero por otro, reta a un camarógrafo o da indicación a un ministro.

Todos y todas, democracia, derechos, militante

Por último, estas cuatro expresiones tienen que ver, según Caballero, con una subcategoría donde lo que se pone en juego es la conceptualización de "participación".

La profesional se refiere a que en torno a tales términos aparece, como rasgo positivo, una revalorización de lo que implica la democracia; sin embargo, con la misma fuerza "se habla de un derecho como algo dado por un gobernante y no generado desde la democracia misma".

Caballero remarca que "los cuatro vocablos apuntan a derechos y éstos están directamente relacionados con  la democracia, que es abarcativa a todos y todas. Y a las distintas formas militantes".

En relación al "todos y todas", la profesional llama la atención sobre que es una forma de incluir a las mujeres; sin embargo, enfatiza que "habría que investigar si dicha modalidad genera sensación de ser tenida en cuenta (lo que supongo es la intención) o simplemente se toma como una  fórmula introductoria diferente".

Sobre la palabra democracia que, según valoró Caballero,  "es ampliamente utilizada" suele estar relacionada con su defensa y el recuerdo de lo que costó recuperarla en nuestro país.  

"Dicha mención tiene una resonancia afectiva absolutamente distinta para los mayores que para personas menores de 35 años, que, por suerte, no han conocido otra forma de gobierno", sostuvo. 

En cuanto al término militante, la profesional remarca que “es una hermosa figura de la bajada de ideales a acciones concretas, pero que deberían  circunscribirse a actividades partidarias y no mezclarse en una gestión que se entiende es para todos los ciudadanos y no sólo para los de un partido, aunque éste sea el que ostenta el poder”.

En ese sentido, Caballero destacó que la consecuencia de esta apelación a los militantes es que el resto de la ciudadanía experimente la sensación de estar fuera en su propio país, "de no pertenencia".

¿Y otras fuentes?

Llegando al final de este análisis del discurso presidencial, conviene advertir lo que se puede interpretar una consecuencia del mismo discurso: se buscaron más fuentes del mundo académico con injerencia específica en el mundo lingüístico, del análisis del discurso y de la Semiología; sin embargo, no hubo suerte porque el temor a decir lo incorrecto o a distorsionar la realidad presidencial ganó la partida, es la conclusión de quien escribe.

Una reflexión última

El artículo puede parecer y pecar de "reduccionista", "recortado" e "intencionado" –para qué negar "lo real"-. Sin embargo, es una invitación a pensar en la construcción lingüística como práctica social que disputa poder. Tal vez como dijo Jorge Luis Borges en su Funes el memorioso, "pensar" sea "olvidar diferencias, generalizar, abstraer". Justamente a esto, invita este artículo.