La noticia de que Cristina Fernández de Kirchner había sido intervenida quirúrgicamente pero que, en definitiva, no se trataba de un cáncer, generó revuelo en las redes sociales, mientras que la prensa internacional se hizo eco. ¿Qué viene después de esto?
Apenas conocido el alta de la presidenta, los militantes apostados desde hacía varios días frente al Hospital Austral celebraron. Pero, en realidad, un segundo de frialdad para pensar no hubiera generado tanta felicidad.
Una buena noticia era que no hubiera sido cáncer, pero, a la vez, eso seguramente generará una metástasis, porque muchos comentarios en redes sociales y círculos políticos hablan de manejos, y queda por verse si hubo una manipulación de parte del gobierno de la información o un diagnóstico errado. Cualquiera de las dos opciones pone en el ojo de la tormenta la credibilidad de una parte del Estado, en un momento en el que, justamente, se critica con toda la artillería a los medios no oficiales.
Las redes sociales ardieron luego de conocida la no existencia de células cancerígenas en el cuerpo de Cristina. De inmediato, los detractores, muchos con una notable falta de respeto, no sólo hacia la figura presidencial, sino también hacia la vida, comenzaron a escribir sus opiniones, mientras que los cíber K les respondían, con los mismos niveles de agresión y falta de respeto.
Las teorías conspirativas comenzaron a surgir, con argumentos que van desde la necesidad de fortalecer la imagen de la presidenta (mostrándola victoriosa tras la operación) hasta quienes hablaban de una cirugía estética (¿?).
Del otro lado, los K no pudieron encontrar explicaciones (porque tampoco las tienen), y antes que guardar el silencio, agredieron, algunos volviendo a culpar a los medios de siempre.
En tanto, la prensa internacional también se hizo eco de la noticia, sin aportar tampoco mucho más.
Apenas Le Monde hizo un comentario que iba más allá de la mera noticia, al preguntarse si Boudou se quedaría ocupando la presidencia hasta el 24 de enero, como estaba previsto cuando el diagnóstico era cáncer.
Haciendo clic en la imagen, la nota en Le Monde.
Por su parte, la BBC y El País reprodujeron, sin más, apenas si dieron a conocer la noticia del alta.
Haciendo clic en la imagen, la nota en El País.
Haciendo clic en la imagen, la nota en BBC.
Más allá de las interpretaciones posibles, lo cierto es que desde el oficialismo la información aún es escasa, lo que invita a suponer que habrá una metástasis en el cuerpo del Gobierno, porque la mala información, el error de diagnóstico, el descrédito que el Estado nacional sufrirá a partir de esta intervención por un cáncer que no existía (más allá de todas las explicaciones que se puedan dar) es un golpe bajo que el mismo Ejecutivo se dio a sí mismo. No es de extrañar que algunas cabezas rueden y que lo que la oposición nunca pudo lograr (por méritos del oficialismo, aceptémoslo) el mismísimo oficialismo pudo hacerlo con apenas un comunicado de prensa.